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Gobierno de Trump Incrementa Restricciones para Estudiantes Extranjeros

2020.09.28 16:31 MotionLawImmigration Gobierno de Trump Incrementa Restricciones para Estudiantes Extranjeros

Gobierno de Trump Incrementa Restricciones para Estudiantes Extranjeros

https://www.motionlaw.com/es/gobierno-de-trump-incrementa-restricciones-en-el-sector-de-la-inmigracion-estudiantil/

Las propuestas del gobierno de Trump sobre el sector de educación durante la pandemia

Claramente, la llegada de la pandemia global de Coronavirus y la alarmante cifra de personas contagiadas en el territorio norteamericano obligó al gobierno de Trump a adoptar múltiples restricciones, limitaciones y medidas de emergencia que pretenden proteger el sistema económico y de salud local.
Hablando específicamente de la inmigración, la administración actual de los Estados Unidos llevo a cabo varios planes de acción que restringen substancialmente la posibilidad que tienen los extranjeros de solicitar permisos de entrada o residencia legal.
Por ejemplo, el sector de la educación ha estado condicionado por el gobierno de Trump desde el brote masivo de COVID-19 en los Estados Unidos.
De hecho, a inicios de julio del 2020, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) declaró que los estudiantes extranjeros tenían que atender al menos una porción de clases presenciales durante el otoño para evitar procesos de deportación.
Sin embargo, a pesar de la intención del gobierno de Trump por presionar a las universidades y escuelas a retomar clases presenciales, los estudiantes internacionales ganaron la batalla legal ya que los oficiales gubernamentales revocaron esta medida y permitieron que asistieran a clases meramente virtuales durante la crisis sanitaria.
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¿Necesita ayuda con un caso de inmigración de cualquier tipo? Contacte a Motion Law y siga el consejo de expertos.

El gobierno vuelve a proponer limitaciones para el sector de la educación

El DHS publicó un comunicado oficial llamado “Establecimiento de un período de tiempo fijo de admisión y una extensión del procedimiento de estadía para estudiantes académicos no inmigrantes, visitantes de intercambio y representantes de medios de información extranjeros.”
El comunicado oficial declara que los estudiantes extranjeros tendrán la posibilidad de solicitar una visa de no-inmigrante válida por dos años, con posibilidad de extensión de máximo cuatro años.
Es importante aclarar que normalmente los estudiantes internacionales tienen posibilidad de residir en los Estados Unidos mientras culminan de sus estudios. Con esto, hacemos referencia a que sus permisos legales no tienen fecha de vencimiento.
Sin embargo, el DHS argumenta que muchos extranjeros se aprovechan de estas condiciones y permanecen en los Estados Unidos después de culminar sus estudios, pero que las entidades federales como el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) o la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) no tienen ninguna manera de comprobar que ellos están incurriendo en presencia ilegal y esto podría afectar la seguridad nacional.
Por ende, “El DHS propone enmendar sus regulaciones cambiando el período de admisión de extranjeros F, J e I de la duración del estatus a una admisión por un período de tiempo fijo.”
Las visas F, J e I hacen referencia a estudiantes extranjeros, estudiantes de intercambio y periodistas extranjeros respectivamente.

Dato Importante

Esta propuesta solo aplicaría para los ciudadanos de países pertenecientes a la “Lista de patrocinadores de terrorismo del Departamento de Estado”, debido a que estas naciones tienden a superar la tasa de 10% de vencimiento de visas.
Eso quiere decir que tienden a continuar residiendo en los Estados Unidos después del vencimiento de sus permisos legales.

¿Necesita extender su permiso de residencia en los Estados Unidos?

Se necesita pericia en el campo de la inmigración para entender correctamente la robusta ley de los Estados Unidos. Sin embargo, no es necesario que usted conozca todos los procesos actuales, pero sí es importante que cuente con la ayuda de expertos en temas de inmigración.
Es por eso que la mejor recomendación a la hora de enviar una solicitud de inmigración es buscar ayuda fidedigna y evitar un posible rechazo por parte del USCIS. Además de eso, si usted necesita extender su permiso de residencia, hay múltiples opciones que podrían funcionar para su caso específico y es esencial que elija el correcto, siguiendo la guía de expertos.
Si tiene alguna pregunta sobre un problema de inmigración o sobre un caso que pueda tener actualmente en progreso, no dude en comunicarse con nosotros para una Consulta Telefónica GRATUITA con uno de nuestros abogados expertos en inmigración.
Simplemente llame a Motion Law hoy al: (202) 918-1899.
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2020.09.23 18:28 EmetEnjoy Posibles escenarios de las criptomonedas en el lapso de 10 años, vistos por expertos

El siguiente ejercicio se hace basado en las posibilidades que tienen las criptomonedas y lo que probablemente pasará en el escenario económico y político, sustentado en las líneas del presente. Hay para elegir: Dólar digital vs Yuan digital, implante para redes sociales, criptomonedas por producto, criptomonedas por sabor, para todo tipo de causas y personalizadas. Acompáñanos a ver un poco lo que podría pasar con un modelo financiero que llegó para moldear nuestro futuro.
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Septiembre 23.- Corre el año 2031 y te vas de vacaciones, quieres comprar unos lentes de contacto para sol y usas la realidad aumentada para probarte algunos pares, encuentras uno que te gusta y ahora es el momento de pagar.
Tiene tantas opciones de pago como puedas imaginar, que incluyen: el dólar estadounidense digital, pero prefieres no apoyar al gobierno de los Estados Unidos porque no se ha hecho cargo de unirse a las cuotas ecológicas mundiales del mes. Tienes Facebook Libra, pero tiene reservas sobre el nuevo implante cerebral de Facebook, así que no, gracias.
Bitcoin, pero no quieres gastar tu oro digital, ya que el precio de BTC acaba de alcanzar los $ 500k, Eyeglass Coin, la moneda nativa de este sitio web de los lentes de contacto de sol, que te ofrece un 10% de descuento. Planet Coin, un proyecto que trabaja para combatir el cambio climático, y así sucesivamente.
Esto suena complicado, pero no lo es, ya que tu billetera inteligente calcula instantáneamente todos los tipos de cambio y está perfectamente conectada al sitio web del proveedor de lentes de sol.
Lo único que sabemos con certeza sobre el futuro de las monedas mundiales: hay muchos escenarios que están en juego.
Como lo ha planteado el gurú de la tecnología financiera, David Birch, que afirma que las potencias mundiales están inmersas en una "Guerra Fría Monetaria", con China y Estados Unidos compitiendo por la supremacía.
China se adelantó con el proyecto DCEP (moneda digital / pago eléctrico) respaldado por el gobierno, pero ahora sabemos que la Reserva Federal está experimentando con un dólar digital.
Y luego, por supuesto, tenemos los comodines de Bitcoin, el potencial de Libra de Facebook, y miles de otras criptomonedas actuales y futuras, todas gobernadas de formas novedosas y, a veces, actuando de forma autónoma.

¿Cuál va a ganar?

Esta es la pregunta que todos los futurólogos del espectro financiero se están haciendo al cierre de este 2020. Mientras proyectan otro cuestionamiento: ¿Y qué significaría el resultado para Internet en 2030?
Estos videntes vienen haciendo proyecciones sobre algunos escenarios, algunos con algo de pesimismo otros con reserva, también están los que ven u futuro promisorio. Sin embargo, las consecuencias del mundo real son significativas. “Esto no es solo divertido, es de vital importancia”, dice el futurista Ross Dawson: “El mundo del dinero podría cambiar fundamentalmente en los próximos 10 años y las implicaciones podrían ser masivas. Esto es algo en lo que realmente debemos pensar activamente”.
Las posibilidades o caminos posibles desde la mirada de los analistas:
Camino 1: El dólar estadounidense decae, pero ninguna moneda dominante emerge en su lugar. Tenemos innumerables monedas para usar en cada transacción.
Camino 2: La moneda digital de China gana dominio
Camino 3: Estados Unidos conserva el dominio con un dólar digital
Camino 4: Una criptomoneda no respaldada por el gobierno (como Bitcoin) gana dominio
Los expertos aclaran que no se trata de predicciones, sino de algunos posibles escenarios que podrían desarrollarse. Así que no se enojen con ellos en 2030 si no puede comprar su cerveza con Guinness Coin. Además, cada futurista habla solo por sí mismo, por lo que la especulación de uno no debe interpretarse como el consenso de todos.
Entonces, ¿cómo afectará el dinero a Internet 2030 y cómo llegamos allí?

Camino 1: Dólar decae y hay muchas criptomonedas

El futurista Brett King, autor del libro Bank 4.0, ve las condiciones actuales que podrían dar lugar a un sistema de monedas revueltas:
“Hemos tenido un aumento de aproximadamente un 1,000 por ciento en las protestas entre 2000 y 2020”. “Tienes los niveles más altos de desigualdad registrados en la historia de Estados Unidos, y eso es muy similar para economías como el Reino Unido y Australia”. También señala una “clara desconexión entre el mercado de valores y la economía”, dice King.
“Podrás encontrar personas que eligen criptomonedas, o mini economías dentro de la economía global, donde la gente dice, voy a tomar una decisión ética con este tipo de moneda o este tipo de plataforma”, sostiene el analista.
Por su parte Birch sostiene que la gente se planteará: “Las monedas de las comunidades donde vivo y ya no le preocupan los dólares estadounidenses, porque (en este escenario) no pago impuestos.
“Te preocupas por el dólar de Reddit. O el dólar de IBM”. En este mundo, dice Birch, “el Estado Nación comienza a desmoronarse un poco y nos encontramos en un estado constante de guerra cibernética, donde nuestras lealtades ya no son nacionales”.

Camino 2: China logra el dominio

China está haciendo movimientos, según Koji Okuda de Nikkei Asian Review, para la red global de pagos en yuanes (Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo) y ya cuenta con casi 1.000 instituciones financieras, y está haciendo avances en África, “debido a la influencia económica de China en esta región. Y como informa Ledger Insights, “los pagos de África utilizando la moneda de China aumentaron un 123% en tres años” durante junio de 2019.
Dicho esto, incluso cuando China continúa avanzando agresivamente tanto con la fortaleza de la moneda como con su programa de criptomonedas global, la mayoría de los futuristas estuvieron de acuerdo en que es poco probable que China obtenga una verdadera hegemonía en la próxima década, incluso si la nación continúa ganando influencia.
E incluso si China logra la hegemonía, es muy posible que el impacto sea, en general, positivo. “De hecho, tengo una noción positiva de lo que se convertiría China”, dice el profesor Michael Sung, codirector del Centro de Investigación Fintech de la Escuela Internacional de Finanzas Fanhai de la Universidad de Fudan. Reconoce el bagaje histórico del Partido Comunista, pero señala: “Si miras a China, pasaron de verdaderos comunistas a un mercado libre en el espacio de una década. Pasó de ser el contaminante número uno del mundo a liderar el acuerdo de París”.
La futurista Heather Vescent pinta un cuadro más oscuro. Vescent estudia ciberseguridad y espionaje, y es coautor del Cyber Attack Survival Manual. Ella apunta a un resultado probable en un mundo de hegemonía monetaria china: un aumento masivo de la vigilancia. “En los países occidentales, tenemos una división entre el gobierno y el sector privado. No es así en China, por lo que el espionaje chino apoya sus negocios del sector privado ".
“Imagínese si Apple fuera una empresa china que se gestiona a nivel mundial, con la visión china", dice. “China no va a cambiar su visión del mundo cuando tenga productos en Estados Unidos”. Entonces, ¿cómo cambia esto Internet 2030? “Bueno, ¿quieres tener miedo a la vigilancia?” Un escenario de hegemonía de China significaría vigilancia sobre todos.

Camino 3: Estados Unidos conserva el dominio con un dólar digital

Brett King piensa que, dada toda la competencia y los vientos en contra que Estados Unidos podría enfrentar en los otros escenarios (como la competencia de China), entonces si conserva su dominio en la próxima década, entonces debe hacer algo fuera de lo común para lograrlo.
¿Cómo se mantiene la relevancia de Estados Unidos desde una perspectiva monetaria? Pregunta King. Luego imagina un escenario en el que Estados Unidos muestra un dominio renovado con el crecimiento de la infraestructura global.
Primero, considera algunas posibilidades básicas: tal vez Estados Unidos crea avances en el envío autónomo, la entrega con drones o la tecnología de la cadena de suministro.
Luego plantea lo que él llama “un escenario realmente real, afuera”: liderazgo en cambio climático: “En el proceso de todo esto las secuelas de la pandemia del coronavirus, el cambio climático comienza a golpear, y tienes billones y billones de deudas en todo el mundo.
Entonces, Estados Unidos acude a las Naciones Unidas y dice: “Creemos que toda la deuda nacional debe ser perdonada, pero esa deuda nacional debe comprometerse con la mitigación del cambio climático durante los próximos 50 años". Y será monitoreada por la comunidad global “.
King continúa: “De repente, ahora tienes billones de dólares de capital que pueden destinarse a ecologizar el planeta, la eficiencia energética y todo este tipo de cosas. Por lo tanto, Estados Unidos está fuertemente incentivado para ir al Sahara y construir granjas solares masivas que puedan abastecer a toda Europa. Como ejemplo. Pero algo así haría que Estados Unidos fuera cada vez más relevante en el sistema”.

Camino 4: El escenario lo gana una criptomoneda sin respaldo gubernamental

¿Cómo se vería Internet si una moneda privada (no regulada por el gobierno) emergiera como dominante?
“Si pudieras pagarle a cualquier persona en cualquier parte del mundo, al instante y de forma gratuita, no dependeríamos tanto del modelo publicitario del contenido de Internet”, dice Birch. Los micropagos (como Brave) podrían finalmente emerger de un nicho para generalizarse.
Birch también destaca las posibilidades optimistas, como “Si pudiera hacer negocios con cualquier persona en el mundo, con suerte, surgirían nuevos productos y servicios para facilitar ese comercio y esa interacción”.
La incertidumbre internacional puede impulsar el uso de criptomonedas. “Si tenemos una estructura geopolítica estable, donde la mayoría de las personas y la mayoría de las naciones se sientan seguras, eso no fomentará un gran aumento de las monedas digitales no gubernamentales”, razona el futurista Ross Dawson.
“Siempre habrá monedas nacionales”, dice Dawson. "Nunca vamos a tener un momento en que el gobierno diga: “Está bien, nos damos por vencidos, no vamos a hacer esto nunca más”.
Entonces, la pregunta es ¿cuál es el equilibrio entre la economía sumergida y la economía regulada? Señala como ejemplo la economía sumergida de Italia, que según algunas estimaciones es más del 12% del PIB de la nación, en gran parte como resultado de la evasión fiscal.
Al menos en este escenario, Bitcoin (o alguna otra criptomoneda) finalmente no es solo una reserva de valor o una inversión especulativa. Podría usarse ampliamente para comprar una taza de café, pagar el alquiler o, sí, para comprar un par de lentes de contacto solares.

Faswet parte del futuro

Los escenarios planteados por los futurólogos dejan claro una sola cosa: las criptomonedas y el dinero digital no tienen un punto de retorno. Son el ahora que se va generalizando mientras dibujan el futuro que se acelera cada segundo.
Desde esta perspectiva Faswet viene ofreciéndole a los usuarios la posibilidad de entrar en este circuito futurista del manejo de sus finanzas por medio de una solución que conjuga: seguridad, fiabilidad e inmediatez descentralizada.
Disfruta Faswet: https://faswet.com/es
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2020.08.30 18:21 metomentodos El hilo que los mamarrachos de Plaza Podemos y "los amados californianos" enviaron al limbo redditiano: “Así compra votos Podemos: monta en sus sedes oficinas para tramitar «gratis» el Ingreso Mínimo Vital” (M.A. Ruiz Coll)

- En mi primer intento por publicar en la Plaza, tenía dudas acerca de la acción censora de los inquisidores plazapodemitas:
https://www.reveddit.com/podemos/comments/ijbz30/as%C3%AD_compra_votos_podemos_monta_en_sus_sedes/
El hilo fue visible por muy breve tiempo, como el negativo que recibió y la captura de pantalla demuestran, perooo..., al intentar reflotarlo en el Gulag me encontré con esto:
https://www.reveddit.com/Gulag_Podemos/comments/ijcmoh/as%C3%AD_compra_votos_podemos_monta_en_sus_sedes/
¿Había sido eliminado por el filtro antispam específico del Gulag?
Negativo, pues no se daban las condiciones para su invisibilización.
- Tras realizar unas pruebas en mi perfil, comprobé que... ¡también en él fue eliminado automáticamente en su primera edición!:
https://www.reddit.com/Gulag_Podemos/comments/ijcmoh/así_compra_votos_podemos_monta_en_sus_sedes/ (edito, me equivoqué con el enlace) https://www.reddit.com/usemetomentodos/comments/ijdfqq/así_compra_votos_podemos_monta_en_sus_sedes/
... pero no fue así en sucesivas pruebas, de manera que he cambiado mi táctica y, en mi segundo intento, lo he publicado en la Plaza desde mi perfil:
https://www.reddit.com/podemos/comments/ijdgdf/as%C3%AD_compra_votos_podemos_monta_en_sus_sedes/
¡Ahí sí!, sin duda alguna: el hilo ha sido CENSURADO en PLAZA PODEMOS
¿Y qué hay de "lo otro"? (lo "californiano")
Ni idea, no he llegado a ninguna conclusión, por más que he probado a variar el texto en busca de alguna palabrita "fea" que pudieran "indignar" al bot del filtro de spam de Reddit, Inc.
Tic tac, tic tac, tic tac... u/aritza, u/Plazapodemos y u/EquipoParticipacion. De esta última y presunta cuenta compartida por diferentes personas físicas 'a la Neurona Consulting' style, es pertinente destacar su último comentario, publicado el 18 de enero de 2019:
Hola,
No estamos censurando ningún comentario. Bienvenido sea el debate de ideas!
¡Reverendísimos hijos de la concha de vuestras "santas" madres...!, os queda en Reddit lo mismo que a UP en el Gobierno para pasar a ser un cero a (y para) "la izquierda": dos costipaos o un "coronavírico" positivo diagnosticado mediante "prueba electoral" PCR (Podemos Cagarla Repetidamente) a la catalana... ¡y al confinamiento perpetuo extraparlamentario no revisable!
Siguiendo su habitual y rastrero modus operandi, la hooliganería de Plaza Podemos ha reportado dos hilos en mi perfil que no habían sido reenlazados en la Plaza por "harassement at someone else" y "misinformation"; esto es: desde la cobardía propia de ratas anónimas (y puede que chepudas) de cloaca podemita, han husmeado y hurgado en mi perfil buscando el último y desesperado recurso que les queda: la censura, la Ley Mordaza por difamación, como su "amado líder" les ha enseñado con el abogado Calvente, contra "el enemigo" que muestra públicamente su avieso, retorcido y bellaco proceder...
https://imgur.com/a/F5torcX
Bien, pues ya podéis imaginar cómo estará la cola de reportes del Gulag: ¡abarrotada!... por estos fanáticos que presumían de "nuevo ADN" político... ¡menos mal que naufragarán en breve junto con su acorazado 'Pablemkin' y se irán al fondo del "mamal menor"!
Y para que "el respetable" del Gulag no tenga que tragarse todo el culebrón de periplos acontecidos e ir pinchando en los enlaces, aquí les reproduzco el texto original del hilo:
 
«Una gran campaña publicitaria, para extender los tentáculos de la red clientelar de Podemos. El partido del vicepresidente Pablo Iglesias ha montado en sus principales sedes puntos de información que ofrecen a sus simpatizantes ayuda «gratuita» para tramitar las solicitudes del Ingreso Mínimo Vital (IMV).
»Ya el pasado mes de junio, coincidiendo con la entrada en vigor de esta medida del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, Podemos anunció la apertura de oficinas en casi todas sus sedes de Andalucía y la Región de Murcia, con equipos de «voluntarios» que ayudan a tramitar la solicitud del Ingreso Mínimo Vital.
»En casi todos los casos, este servicio se ha mantenido a lo largo del verano. En tan sólo 10 días, la sede de Podemos en la calle León XIII de Sevilla atendió a 200 personas con un equipo de 15 voluntarios, en turnos diarios de mañana y tarde, «guardando las lógicas medidas de seguridad por la pandemia», según anunció el partido morado.
»En la sede de Podemos en Málaga se habilitaron todos los martes y jueves, en horario de mañana y tarde, para atender a las personas interesadas en solicitar el Ingreso Mínimo Vital, cuya cuantía oscila entre los 462 y los 1.015 euros al mes, en función del número de miembros de la familia. Podemos anunció que hasta 75.000 personas podrían beneficiarse de esta medida en la provincia de Málaga.

»Un monumental fiasco

»Las sedes de Podemos en Murcia y Cartagena también han ofrecido este servicio de «asesoramiento», de lunes a viernes con cita previa. Con menos medios, la sede de Podemos en San Fernando (Cádiz) habilitó un correo electrónico para resolver las dudas de quienes pretendan solicitar el subsidio. El partido morado ha puesto en marcha un servicio similar en sus principales sedes de Canarias.
»El Ingreso Mínimo Vital (IMV) fue aprobado en el último Consejo de Ministros de mayo y el 15 de junio se abrió el plazo para solicitarlo. Aunque el encargado de tramitar las solicitudes y conceder la ayuda es el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, que dirige el socialista José Luis Escrivá, el vicepresidente Pablo Iglesias ha querido dejar claro desde el principio que se trata de la medida estrella de Podemos.
»Tramitando las solicitudes en sus propias sedes, el partido de Pablo Iglesias pretende convertir ahora este subsidio en un mecanismo de compra de votos para ampliar su red clientelar: quienes tramiten la solicitud en la sede de Podemos deben saber a quién deben esta ayuda, que quizá nunca les sea concedida.
»Porque todo ha sido un monumental fiasco. Dos meses después de abrir el plazo, el Ministerio de Seguridad Social había recibido 750.000 solicitudes. En el mismo período, sólo se han aprobado 6.000 expedientes y han sido denegados otros 36.800 por no cumplir los requisitos. Otras 74.000 ayudas se aprobaron de oficio (es decir, sin que fuera necesario tramitar la solicitud), porque corresponden a las antiguas prestaciones por hijo a cargo, que se han transformado automáticamente en IMV».
[La noticia completa, en el enlace "prohibido" al que Carlos Sánchez Mato y Pablo Echenique están suscritos en Twitter]
https://okdiario.com/espana/asi-compra-votos-podemos-monta-sus-sedes-oficinas-tramitar-gratis-ingreso-minimo-vital-6077287
Cavando su propia tumba, el 'Podemburó' va com cagalló per séquia...
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2020.07.17 05:02 CryptoZelle ¿Zelle vs Stablecoins? razones para NO usar Zelle en Venezuela

Zelle es una opción de pago inviable para Venezuela y aquí expondré los argumentos:

Políticas, acuerdos y condiciones
Zelle deja bien claro a la hora de firmar el contrato de uso que su plataforma NO es para uso comercial, ¿es por esa razón que los envíos son gratis no? , Zelle es un servicio para realizar pequeñas o medianas remesas ya sea para un familiar o para un amigo cercano, dejando en claro que queda terminantemente prohibido el envió de dinero a desconocidos.
Es una plataforma solo para uso exclusivo dentro de EEUU, NO es una opción de envíos para remesas internacionales.
• Titular / terceros
En Venezuela el servicio de Zelle en algunos casos es inasequible para muchas personas puesto que no todos cuentan con los medios necesarios para hacerse titular de una cuenta bancaria en EEUU lo que provoca que muchas personas dejen de beneficiarse de dicho servicio y que la plataforma no se globalice en todo el país de Venezuela lo que limita el alcance del mercado. Esto a su vez conlleva que muchas personas se vean en la necesidad de manejar presta nombres , alquilar o pedir prestado cuentas Zelle de una tercera persona, lo que resulta incomodo y muy tedioso a la hora de querer hacer uso pleno sobre dichas cuentas.
OFAC
(Oficina de control de Activos Extranjeros), Recurriendo al sentido común sabemos que el gobierno de EEUU seguirá ejerciendo presión para que otras instituciones bancarias sigan el ejemplo que tomo Wells Fargo el día 26 de Junio del presente año, hasta lograr el cese total del servicio Zelle para Venezuela.
Limites
Zelle presenta limites en cuanto a volumen de transacciones y cantidad de las mismas, es decir, NO se puede enviar altas cantidades de dinero, ni se puede usar la plataforma de manera recurrente ya que según sus políticas se consideraría como "uso indiscriminado" de la cuenta, puesto que el envió de remesas hacia un familiar o amigo en teoría es algo que ocurriría de manera ocasional y no frecuentemente.
Estafas
Zelle como plataforma en si, NO es una mala opción, malas son las personas mal intencionadas que usan la plataforma de manera inescrupulosa, quienes aprovechan las leyes de protección al cliente y al consumidor para manipular el sistema a su favor.
Y los bancos al evaluar los casos y darse cuenta que uno de los involucrados es venezolano pues motivados por la presión de la OFAC terminan fallando en favor del estafador, lo que queda por entendido que ante cualquier inconveniente o disputa que se presente, siempre el venezolano tendrá todo panorama en contra.
Desde aproximadamente hace 2 años muchos clientes venezolanos del Bank Of America se vieron perjudicados de manera arbitraria cuando se dieron cuenta que sus cuentas fueron cerradas y sus fondos congelados puesto que gran parte de las ocasiones cuando se recibe o se envía dinero no se tiene conocimiento sobre con quién estamos transando; un ejemplo típico, es cuando un venezolano encuentra alguna oferta para poder adquirir dolares por Zelle, la transacción se lleva a cabo con éxito, el vendedor obtiene los Bs y el comprador venezolano obtiene los dolares sin ningún contratiempo, pero el problema viene después, cuando este recibe la notificación con el mensaje que sus fondos han sido congelados y que el servicio de Zelle ha sido suspendido o incluso peor que su cuenta bancaria del Bank Of America también había sido cerrada de forma permanente.
Esto sucede ya que estafar desde Estados Unidos a un venezolano es relativamente fácil, basta con solo realizar una simple llamada al banco y solicitar un chargeback al denunciar un cargo o una transacción NO reconocida vía Zelle, entonces, el banco al analizar el caso y fijarse que el receptor de la cuenta es un venezolano ya sea por su domicilio, pasaporte o por su conexión a internet , es decir por su IP, pues procede a fallar en favor de la supuesta víctima, quien en realidad es el verdadero estafador.
Tienda app's
Desde cualquier móvil celular o tablet, una persona puede darse cuenta que la App de Zelle no se encuentra disponible para Venezuela ni en la APP Store ni en la Play Store, por lo tanto es inaccesible y para poder descargar dicha app toca que recurrir a los “caminos verdes”, es decir, a vías no convencionales, lo que resulta desagradable puesto que es evidente que ellos NO quieren que usemos su servicio.Entonces, ¿A quien le gusta sentirse rechazado?
Monitoreo y privacidad
Todo usuario de Zelle esta siendo constantemente monitoreado, la privacidad es poca o nula puesto que es un servicio centralizado.
Las actividades contantes que realices con la aplicación de Zelle te pueden colocar en la mira de los reguladores financieros lo que podría ocasionar el cierre de la cuenta ya que dentro de sus políticas esta explicito que las cuentas Zelle personales NO se pueden utilizar para uso comercial.
El hecho de recibir o enviar pagos a una cuenta reportada también ameritaría el cese definitivo de tu cuenta Zelle.
Para nadie es un secreto que los militares han tomado mayor relevancia en el sector comercial de Venezuela y ahora es común ver que el dueño de una carnicería es militar, que el dueño de una charcutería es militar o que el dueño de un bodegón, farmacia o panadería también es militar, entonces a la hora de ir a hacer compras se corre el riesgo de transferir dinero a una persona sancionada o próxima a ser sancionada por la OFAC , ese riesgo siempre estará latente, lo que acarrearía graves consecuencias para tu cuenta Zelle ya que se supone que en teoría no debes transferir dinero a desconocidos y si estas transfiriendo dinero a ese militar o a ese presta nombre es porque tu formas parte de su circulo intimo y se podría asumir que tienes vínculos con dicha persona, cuando no es así.
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Entonces, como verán la plataforma Zelle es un servicio que no nos conviene a los venezolanos y que nunca debió instaurarse ni popularizarse en el país, mi enfoque está orientado en sí a buscar una solución real que sea asequible y accesible, una alternativa que todos podamos disfrutar de las mismas ventajas y oportunidades con algún medio de pago que pueda ser útil en Venezuela. En fin, yo no solo vengo a criticar, vengo a intentar aportar, es por esa razón que hoy vengo para hacer un llamado a la conciencia, para que juntos nos apoyemos y tomemos la decisión más conveniente que nos permita complementar nuestro sistema monetario en Venezuela, que sean ustedes los portavoces de este mensaje y todo lo que puedan aprender por esta vía, impartan esa misma enseñanza a otros, ya que esta sería una campaña de concientización que nos beneficiaria a todos en el ámbito comercial puesto que esta sería una solución global y lo más importante es que NO es para nada excluyente. Esta solución que yo les traigo es fácil de implementar, esta al alcance de todos y existe ya desde hace un par de años, esta solución son las Stablecoins, específicamente hablo de Tether (USDT) el cual es un dolar digital criptográfico.
Al igual que con Zelle también podemos transferir gratis los dolares de Tether por medio de la blockchain TRON usando el protocolo de transporte TRC-20.Para los que no están familiarizados con TRON, luego de instalar una wallet de TRON se darán cuenta que se encontraran con 2 elementos:
Ambos elementos son necesarios para poder realizar transferencias gratuitas, el ancho de banda se usa para transferir criptomonedas nativas de la blockchain de TRON pero Tether a diferencia es una criptomoneda adaptada en TRON que esta basada en contratos inteligentes (Smart Contract) por ende para poder transferir dicha moneda se requiere ejecutar un contrato y los contratos en TRON consumen es energía .
La blockchain de TRON posee su propia criptomoneda que también se llama del mismo modo TRON (TRX) , para conseguir puntos de ancho de banda de manera gratuita solo basta con activar la wallet, luego de instalada una wallet cualquiera de TRON debemos activarla y eso se logra transfiriendo la cantidad de 0.1 TRX que para la fecha del post equivale a 0.0018 USD (menos de un centavo de dolar), al activar nuestra wallet, la red de TRON nos va a obsequiar 5000 puntos de Ancho de Banda y esto se repetirá cada 24 horas, mientras realizamos operaciones con la wallet este Ancho de Banda ira disminuyendo pero solo de manera temporal ya que toda wallet siempre muestra una barra de carga y los puntos de Ancho de Banda que se hayan consumido se irán recargando automáticamente a lo largo del transcurso del día.
Con respecto a la Energía, se utiliza para pagar los contratos que se ejecuten por cada transferencia, indistintamente del monto a transferir ya sean 1 dolar o 1000 dolares de Tether siempre se ejecuta 1 contrato el cual equivale a 14000 puntos de Energía (esto puede variar según lo congestionada que se encuentre la red) y unos 350 puntos de ancho de banda (estas cifras son estimados), la energía NO la podemos obtener gratuitamente, luego que activemos nuestra wallet siempre vamos a tener 0 puntos de Energía, por lo que debemos producirla, esta se produce congelando saldo de TRX, todas las wallet tienen la opción de congelar, por lo tanto lo primero que debemos hacer es comprar 250 TRX (que equivalen a 4 USD) para transferirlos a nuestra wallet y luego que ya contemos con esos fondos, vamos a congelar esos 250 TRX, los cuales se van a transformar en 15000 puntos de Energía y con esa energía disponible ya podremos transferir GRATIS nuestros Tether a otra persona.
La energía al igual que el ancho de banda también viene representada en una barra de carga la cual después de consumida también se va autogenerando de manera automática. La energía se puede congelar mínimo por 3 días, luego de transcurrido ese lapso de tiempo se puede descongelar y recuperaremos por completo nuestro saldo TRX, de tal modo que no perderemos nada de dinero en esa operación, es solo un requisito para poder realizar transferencias gratuitas.
En caso que nosotros deseemos realizar muchas operaciones al día entonces necesitaremos adquirir mas energía y posiblemente también un poco mas de ancho de banda, por lo que necesitaríamos comprar mas saldo TRX para luego congelarlo y así obtener mas puntos de ambos elementos.
En caso de no poseer ninguno de los 2 elementos, de igual modo si se podrá transferir Tether pero para ello debemos poseer saldo TRX ya que hay que pagar una tarifa de red al igual como sucede en cualquier otra blockchain; En ese caso por ejecutar una transacción de Tether la red nos cobraría un monto estimado a 0.25 TRX (que equivaldría a unos 0.0043 USD).
Dicho esto, también existen otras maneras de transferir Tether ya que USDT se encuentra alojado también en otras 2 blockchain como Ethereum y Bitcoin, pero usando esos protocolos de transporte ERC-20 y OMNI respectivamente, nos generaría mayores gastos ya que las tarifas de red en esas capas son un poco mas altas, aunque objetivamente hablando, en realidad no es mucho el costo de esas comisiones pero como venezolano en esta crisis que nos encontramos sumergidos siempre buscaremos minimizar los gastos o costos de operación y por ende la red de TRON seria lo ideal.
USDT (Tether) no es la única stablecoin, también existen otras criptomonedas centralizadas estables como lo son:
Finalmente, para culminar, una manera de apoyar esta campaña es la de ir divulgando estos métodos de pago y en caso que usted o un familiar cercano posea un negocio grande o pequeño se pueden tomar acciones como la de publicar un letrero en donde se diga que "Se acepta USDT" o "Se acepta Tether", quizás pasen los meses y ningún cliente pague su servicio o producto por medio de esa vía PERO al menos algunos clientes se irán con la idea de Tether en su mente, lo cual luego les generara curiosidad y poco a poco se mostraran interesados en investigar sobre este mundo criptográfico.
Ustedes mismos los internautas y lectores de este post también pueden empezar a cobrar por su trabajo en Tether y fácilmente cambiar estos fondos por Bs o por Bitcoins y estos a su vez por Bs, por medio de plataformas exchange P2P como:
Aquí quiero hacer un paréntesis , HodlHodl es el futuro, con esto no digo que plataformas como Localbitcoins vayan a quedar obsoletas pero si irán poco a poco quedando relegadas, ya que dentro de un par de años plataformas inteligentes como HodlHodl son las que dominaran el mañana.
Esto es todo por el momento, quizás ante alguna duda por parte de ustedes, en un futuro podría redactar algún post adicional.
Saludos Cordiales para todos...
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2019.03.22 07:49 NoMeVoyMeQuedo Los madrileños destinan casi la mitad del sueldo a pagar el alquiler

El derecho a disfrutar de una vivienda digna está recogido en la Constitución española (artículo 47), pero en la ciudad de Madrid acceder a este derecho les cuesta a sus habitantes casi la mitad del salario, sobre todo, si están en régimen de alquiler. Así se desprende del 'Estudio básico de la situación de la vivienda y demanda residencial en el Municipio de Madrid', encargado por el Ayuntamiento y basado en una muestra de 6.300 viviendas en los 21 distritos.
Según los datos de la encuesta, el 69% de las casas que se utilizan como residencia principal están en régimen de propiedad (unas 865.000); un 23,8% están en régimen de alquiler con condiciones normales (cerca de 300.000 viviendas) y el 7,2% restante (90.000) están en la modalidad de cesión gratuita o arrendamiento en condiciones especiales. Sin embargo, la alcaldesa Manuela Carmena reconoció el lunes, al presentar un decálogo de medidas para mejorar la situación de la vivienda -de cara a la próxima legislatura-, que la situación está cambiando y que «el alquiler asequible debería ser lo habitual, porque es lo que tiene más demanda». Lo corroboró la delegada de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, Marta Higueras, al afirmar que el 49% de los madrileños busca casa en alquiler, aunque un 50,9% no puede pagar el precio del mercado libre.
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2017.11.22 08:32 Begofernandez71 PROPUESTA DEL CÍRCULO DE PODEMOS SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA - EL TURISMO QUE QUEREMOS

UN PAIS DE PAISES
La economía de nuestras islas se basa, en la actualidad, en el sector terciario, un 74,6% más o menos y principalmente el turismo. El turismo es nuestra mayor fuente de ingreso, pero aun así somos una de las regiones del país con mayor número de desempleo, la quinta, para ser más exactos, con el 21,9% de desempleo. Hay que ver también las tasas de desempleo de las mujeres 25,8% y de los jóvenes que alcanzan los obscenos números del 41% entre los menores de 25 años. No logramos entender que, con los records históricos en número de turistas que vienen a disfrutar de nuestras islas, tengamos ese porcentaje tan elevado de desempleo o que existan tantos “trabajadores pobres”, es decir, que apenas llegan a fin de mes. Tenemos claro que un record en ganancias y una política, donde el gobierno destruye tanto la seguridad laboral como un nivel aceptable de vida de los trabajadores, nos ha llevado a que una situación que podría beneficiar económicamente, al conjunto de nuestra sociedad, se convierta en trabajo precario y en explotación laboral. Por no mencionar que, la salud de los trabajadores se ve muy desmejorada, ya que están exhaustos de sobrecarga en sus puestos de trabajo, por la continua negativa de los empresarios a aumentar sus plantillas, al mismo ritmo que aumentan sus ingresos. Por estas razones pensamos que nuestro país necesita: o Canarias es la región de España donde más se ha instaurado el “todo incluido”, este modelo de turismo ahoga a las pequeñas y medianas empresas de las zonas turísticas; tiendas, restaurantes, discotecas, taxis, etc…, al mismo tiempo, esta manera de hacer vacaciones atrae, sobre todo turistas que no están interesados en muestra cultura, historia o gastronomía, haciendo que el turismo joven deportista o de interés cultural y/o gastronómico, no se interesen por visitar nuestras islas. El TI convierte a nuestros profesionales del turismo, en un tipo de trabajador poco valorado y cualificado, por ejemplo, tenemos meros cargadores de platos, en vez de camareros, esclavas de la limpieza, en vez de camareras de piso… Por ello, sería deseable que el TI desapareciese de nuestra oferta turística. No entendemos que un país como el nuestro que tiene unas ofertas turísticas tan variada (sol y playa, ofertas familiares, deportes al aire libre, gastronomía, cultura, etc.) hayamos importado el TI, un modelo que vemos completamente inapropiado para nuestro territorio.
o Muchas de las empresas hoteleras y [email protected], han usado una época de aparente crisis financiera, para recortar salarios y derechos laborales, presionando a los trabajadores, con que la empresa cerraría o les harían ERES masivos, si ellos no cedían en sus salarios. La cuestión es, que el turismo está teniendo records históricos de recaudación, pero a día de hoy, ni se suben los salarios, ni se contrata más personal, llegando a tratos de esclavitud, en algunos casos. Este modelo, indecente, de contratación, hace que los trabajadores hagan ricos a los empresarios, mientras los trabajadores son “pobres”, es decir, su salario no es suficiente como para llevar una vida digna a su esfuerzo. Sin contar que los trabajos que históricamente pertenecían al convenio de la hostelería, se han liberado y se puede subcontratar a una empresa ETT por esos mismos puestos, con un deterioro de los derechos y salarios de los mismos. Toda esta injusticia en el mundo laboral de la hostelería, viene aprobada y con el beneplácito de los gobiernos, tanto del PSOE primero, como ahora el PP, el cual remata con la nueva ley del empleo. Nos gustaría que en nuestro país, se regulase el convenio de hostelería y turismo, pudiendo, los trabajadores, participar directamente en la creación del tipo de convenio que sea el más adecuado y siendo posible votarlo por referéndum.
o El modelo turístico de nuestras islas en un modelo de sol y playa y/o piscina y sol. No se potencia un turismo cultural, rural, deportivo, gastronómico y respetuoso con la idiosincrasia de nuestro país. Somos algo más que playas y hoteles. En este punto proponemos un modelo donde se le ofrezca al turista una alternativa y se le presente nuestra cultura, tradiciones, gastronomía, paisajes, en definitiva, un turismo Rural-Cultural, donde se potencie el excursionismo a nuestro mundo rural, con riqueza histórico-cultural, además de potenciar la música folclórica de nuestras islas, con los instrumentos autóctonos y los bailes típicos de cada rincón de nuestro país. Darle importancia a las rutas gastronómicas, donde el turista pueda disfrutar de nuestra riqueza en la cocina, así como nuestros productos de primera calidad, potenciando su producción. De igual manera, potenciar el turismo deportivo ya que tenemos un entorno privilegiado para los deportes de tierra, agua y aire. Cada vez es más común, que muchas personas disfruten de su deporte favorito durante las vacaciones y es por eso que nuestras islas son privilegiadas a la hora de la práctica de deportes, playas, mar, montañas, barrancos, vientos, tenemos de casi todo, para tener un amplio abanico de posibilidades a la hora de ofrecer un turismo alternativo. No podemos olvidar que tenemos un deporte exclusivo y prácticamente desconocido para los visitantes, como es la lucha canaria, desde el Gobierno de Canarias, los Cabildos y Ayuntamiento, deberían dar a conocer a los turistas, un deporte único en el mundo y de orgullo autóctono.
o Pedimos que el Turismo de nuestro país sea sostenible, que se comprometa con el cuidado del medio ambiente y que se preocupe por reducir al mínimo la contaminación que producen los hoteles, potenciando las energías renovables y las prudencia a la hora de consumir recursos de poca abundancia en las islas, como es el agua. Prioridad al consumo de productos de producción local. Respetar la idiosincrasia arquitectónica de las zonas donde se construyan nuevos edificios o se renueven los edificios ya construidos. Así como que se impliquen los empresarios hoteleros, los tour operadores y los gobiernos a que turistas sientan respeto por nuestra cultura local, este punto potenciando, especialmente, desde el Gobierno de Canarias y los cabildos. Que el turista tenga una proximidad objetiva a la realidad de nuestro país, pensamos que ese acercamiento a los habitantes de las islas, hará que el turista se sienta, emocionalmente más unido y comprendan mejor nuestro país, dándole un atractivo enriquecedor a la experiencia vacacional.
o El turismo, además de ser nuestra mayor fuente de ingresos, es también nuestro mayor suplicio en lo que se refiere a la vivienda, en el más amplio de los sentidos. La vivienda en las zonas turísticas, escasean y las pocas que hay, tienen unos precios exorbitados para los bolsillos de los trabajadores. Las zonas de los habitantes de las islas, cada vez están más acotadas, ya que tanto los turistas, como los dueños de las viviendas, han descubierto el alquiler vacacional, haciendo que los precios de los alquileres se disparen. Así mismo, la compra de una vivienda en zonas cercanas a las turísticas, se ha convertido en misión imposible. Por ello proponemos que los ayuntamientos regulen, escrupulosamente, el alquiler vacacional legal (es decir, cumpliendo con la ley) con un porcentaje máximo del 20% del total de las viviendas y el resto sea alquiler de larga temporada, para los trabajadores. También exigimos que se cumpla el Apartado 1 de la Disposición Transitoria 5ª numerado por el artículo seis de la Ley [CANARIAS] 1/2006, 7 febrero, por la que se modifica la Ley 2/2003, de 30 de enero, de Vivienda de Canarias («B.O.I.C.» 14 febrero).Vigencia: 15 febrero 2006, Disposición adicional cuarta redactada por el número tres del artículo 33 de Ley [CANARIAS] 4/2012, 25 junio, de medidas administrativas y fiscales («B.O.I.C.» 26 junio).Vigencia: 1 julio 2012 y en varios de sus apartados, donde insta a los ayuntamientos a recalificar suelo como urbanizable y donde el 50% de ese suelo sea usado en viviendas de protección y de ese porcentaje el 10% debe ser de donación gratuita, los ayuntamientos deberán de participar con ayuda económica en la construcción de dichas viviendas. EL Apartado 8 de esa misma disposición se refleja que los promotores turísticos deben contribuir a la construcción de viviendas protegidas. En las condiciones que se establezcan reglamentariamente, los promotores turísticos que superen una determinada capacidad alojativa y nivel de servicios, vendrán obligados a la construcción, en suelo residencial del propio municipio o de los limítrofes, de viviendas protegidas destinadas a satisfacer las necesidades de la población de servicios. Protegiendo así a los habitantes y trabajadores de los municipios turísticos, para que disfruten de su derecho a una vivienda digna, sin tener que dejarse la mayor parte de su salario. A día de hoy, dudamos que esto sea así en nuestras islas, dándoles carta blanca a los promotores turísticos a continuar construyendo hoteles y complejos turísticos, pero sin proporcionar viviendas a los trabajadores de esos mismos hoteles y complejos turísticos.
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2016.08.24 09:12 curromucho Sociólogo alemán explica cómo la concentración de la riqueza minó la democracia y el Estado de Bienestar

http://ciperchile.cl/2016/08/23/sociologo-aleman-explica-como-la-concentracion-de-la-riqueza-mino-la-democracia-y-el-estado-de-bienesta
Europa sintetiza hoy muchas de las esperanzas, tragedias y contradicciones del mundo moderno. Basta mirar sus fronteras donde millones de familias sirias, afganas, iraquíes y libias esperan en campos de refugiados o mueren en el Mediterráneo intentando entrar a la que consideran la tierra de la seguridad. Los europeos han cerrado la frontera. Se sienten inseguros de su propio futuro y eso reduce la empatía y enfría el corazón. Hace casi dos meses los británicos decidieron abandonar la Unión Europea (el famoso Brexit) con el voto de 17 millones entre los que había desde nacionalistas xenófobos a simples trabajadores (usuales adherentes de la izquierda) hastiados del triunfo del mundo financiero y la decadencia industrial. Muchos creen que si se repitiera esa votación en cualquier país de Europa, los resultados no serían distintos pues en gran parte de ese continente las clases medias y populares se sienten acorraladas entre una elite cada vez más rica y las masas de inmigrantes cuyos países han sido destruidos.
La riqueza tienen un gran peso en esta tragedia, subraya el sociólogo alemán Wolfgang Streeck, director hasta el año pasado del prestigioso Instituto Max Planck para los Estudios de la Sociedad: “Los oligarcas de esos países que han sido devastados viven hace tiempo en Londres o en Nueva York. Y obviamente tienen buenas amistades con aquellos que invaden sus países y destruyen sus estados y sociedades”, dijo Streeck en un cuestionario que respondió para CIPER.
Son las clases medias y los pobres los que se ahogan en el Mediterráneo, o resisten con sus hijos atrapados en ciudades como Aleppo.
Debajo de conflictos que desde Chile tendemos a ver sólo como problemas de nacionalidades o religión, rezuma el viejo tema que, según Streeck, sigue siendo central para entender el mundo moderno: la acumulación de la riqueza.
La miseria que hay en zonas de América Latina, África o el Medio Oriente no puede ser curada a través de la emigración hacia Europa 
¿Qué puede hacer Europa con esos millones de desplazados que no son muy distintos a usted que lee o a mí que escribo? Sólo el año pasado Alemania recibió un millón de inmigrantes cuando Ángela Merkel decidió abrir la ruta a través de los Balcanes. Pero este año Merkel promovió un acuerdo europeo para que los cuatro millones que siguen esperando entrar sean llevados a campos de refugiados en Turquía, lo que fue denunciado por Médicos sin Fronteras como una política inhumana.
Otros países europeos han hecho cosas más controvertidas. El gobierno danés aprobó una ley para incautar a los refugiados bienes por más de US$1.500 y según informa CNN publicó anuncios en diarios de El Líbano, donde hay un millón de refugiados sirios, advirtiendo que no eran bienvenidos.
El caso danés es interesante, pues el ex candidato estadounidense, el demócrata Bernie Sanders, lo enarboló en su campaña como el modelo de organización social que debía seguir Estados Unidos. Sanders se hizo eco de las investigaciones del economista Miles Corak, quien en 2013 se preguntó si EE.UU., pese a que llevó la concentración de la riqueza a niveles inéditos en la historia de la humanidad (ver entrevista a Jeffrey Winters), seguía siendo la tierra de las oportunidades, el lugar en donde independiente de su origen social una persona podía prosperar trabajando duro. Corak mostró que el hijo del pobre estadounidense tiende a seguir siendo pobre y que el hijo del rico se mantiene en la riqueza (lo que no es muy distinto a Chile según los economistas Javier Núñez y Cristina Risco: con una probabilidad del 56% el hijo del rico seguirá perteneciendo al 10 % más rico de la población mientras que en Europa esa persistencia intergeneracional de la riqueza se reduce al 2%). Donald Trump
Donald Trump
Coincidiendo con las investigaciones de la OECD, Corak concluyó que para vivir el “sueño americano” de surgir a punta de esfuerzo había que irse a Dinamarca. Allí, donde los impuestos están entre los más altos del mundo, la equidad en la partida del hijo de un ingeniero y el de un taxista permite que el esfuerzo individual haga una diferencia.
Pero las familias que esperan con angustia en las fronteras de Europa una oportunidad para trabajar duro, enfrentan algo que el estudio de Corak no dice: el sueño danés es sólo para los daneses. O para los europeos y los ricos del mundo.
Hay una contradicción evidente en esto. El Estado de Bienestar está basado en el concepto de justicia social, que les reconoce a las personas derecho a cierto estándar de vida sólo por su condición de seres humanos. La fuerza moral de esta idea se cae a pedazos cuando es incapaz de proteger a niños, pues gran parte de esta discusión de la desigualdad se trata de eso: del destino de los niños ricos y pobres; del niño sirio Alan Kurdi muerto en una playa turca; del niño Omar Daqneesh rescatado de un bombardeo en Aleppo, cuyo rosto cubierto de sangre y polvo nos pregunta qué estamos haciendo; o de los cerca de 10 mil niños que han llegado a Europa solos, de los que no se sabe nada y que según la policía pueden haber caído en redes de abuso sexual.
Los estados de bienestar de Europa, cuyo discurso es proteger a las personas, ¿no pueden dar a la crisis de los refugiados una respuesta distinta a la de Donald Trump, quien prometió levantar un muro para defender a EE.UU. de la inmigración latinoamericana? ¿Cuál es la posición de la izquierda europea?, no la de Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido, quien se plegó irresponsablemente a la guerra contra Irak convocada por George Bush (como lo ha mostrado el informe Chilcot), sino de la izquierda que defiende la justicia social.
La pregunta hoy, incluso en países tradicionales de capitalismo democrático, es cuánto tiempo será posible aislar la economía de la intervención democrática sin tener que recurrir a métodos del estilo Pinochet 
Streeck, uno de los más respetados intelectuales de esa izquierda europea, no está por abrir las fronteras. Al menos mientras esa no sea una decisión democrática de los europeos. Y hoy claramente no lo es. Así lo explicó a CIPER:
-En el corto plazo la respuesta europea a la crisis debe ser ayudar a los sirios y a otras personas que están sufriendo, proveyendo infraestructura a los campos de refugiados en Turquía y Jordania y donde sea, incluyendo escuelas, hospitales y re-asentando a los más vulnerables en Europa occidental, por ejemplo, a las familias con niños pequeños o personas que tienen enfermedades. Pero la inmigración regular hacia los mercados de trabajo europeos debe ser examinada por separado, y debe ser regulada de manera que las condiciones de trabajo dignas y salarios dignos se puedan garantizar para todos, viejos y nuevos residentes, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos donde eso está garantizado para los primeros. Luego de eso necesitamos prepararnos para ayudar a los sirios, iraquíes y afganos y otros a reconstruir sus países una vez que la guerra termine y las fuerzas de ocupación se hayan ido.
Para subrayar la diferencia entre esta postura y la de Donald Trump, Streeck precisa que el rechazo a los inmigrantes que vocea el candidato estadounidense es, en realidad, engañoso. “Tengo la impresión de que la economía americana no podría existir sin inmigración de trabajadores de baja calificación provenientes de América Latina”, dijo a CIPER. Y agregó que si líderes como Trump demonizan a esos inmigrantes no es porque no los quieran, sino “porque eso les permite a las empresas contar con trabajadores incapaces de reclamar derechos sociales, usar los servicios sociales u organizarse en sindicatos”. Por ello, Streeck cree que si Trump gana las elecciones no hará nada en contra de la inmigración.
La situación en Europa –afirma Streeck- es distinta:
-Muchos países tienen salarios mínimos y extendidos estados de bienestar y no pueden, por muchos motivos, aceptar una doble situación del mercado de los trabajadores en la que los derechos sociales de los inmigrantes no sean reconocidos. Angela Merkel
Angela Merkel
Dado lo anterior, si Europa no limita el número de inmigrantes, pone una presión enorme sobre su Estado de Bienestar (que, como se verá luego, está ya malherido) y sobre las remuneraciones de sus clases medias y pobres. Son estos grupos los que se han comenzado a oponer a la inmigración. Su reacción, dice Streeck, “ha sido demonizada” por empleadores y dirigentes políticos, “como un nuevo despertar del nacionalismo”. Pero Streeck no ve en esa reacción nacionalismo, como tampoco ve humanitarismo en muchos empleadores y políticos que argumentan a favor de abrir las fronteras.
Para el sociólogo alemán muchos empresarios simplemente quieren que más inmigración “ayude a que los salarios bajen y así prevenir lo que llaman ‘cuellos de botella’ que es cuando la falta de mano de obra empuja las remuneraciones hacia arriba”.
Y sobre la decisión de Merkel de 2015 de abrir las fronteras, Streeck dice: “Dudo que sea beneficioso para Siria, África Occidental o Pakistán si nosotros descremamos sus economías y absorbemos a todos sus trabajadores capacitados, a sus científicos y emprendedores. Mi corazonada es que detrás de la política de refugiados alemana hay un vampirístico deseo de absorber los trabajadores calificados de los países que sufren todavía guerra y pobreza. Esto no puede ser en el interés de esos países”.
-Durante siglos Europa ha explotado los recursos de Asia, África y Latinoamérica. ¿No cabe esperar que Europa se haga cargo más activamente en los problemas de pobreza y de refugiados?
La miseria que hay en zonas de América Latina, África o el Medio Oriente no puede ser curada a través de la emigración hacia Europa. No soy filósofo así que no puedo decir si hay una obligación moral que constriña a los países occidentales a simplemente abrir sus fronteras. Como cientista y economista político puedo decir que, aunque uno puede razonablemente argumentar a favor de esa obligación, las mayorías políticas en Europa no la van a aceptar y se rebelarán, como ya lo están haciendo. Entonces, hay que encontrar otras maneras. Hay que destacar, por ejemplo, que los Estados Unidos, cuyas tropas están presentes en casi todos los lugares donde hay problemas, no han aceptado todavía a un solo refugiado de Siria. Ni siquiera dejan entrar a los intérpretes afganos que usaron para interrogar a los talibanes sospechosos, a pesar de que ellos son obviamente los primeros en ser asesinados cuando las tropas se vayan. Esos ciudadanos afganos ahora se presentan en las fronteras alemanas como refugiados. ¿Están obligados los europeos a dejarlos entrar? Tenga en cuenta también que Alemania y otros países europeos han fracasado hasta ahora en hacerles ver a sus aliados estadounidenses que sus intervenciones militares sin sentido son la mayor fuente de personas que abandonan sus países de origen en el Oriente Medio. Cuando haya paz ahí, habrá una inversión significativa, el comercio mejorará y esos países podrán empezar a desarrollarse de nuevo. MATANDO AL ESTADO DE BIENESTAR
Pese a sus contradicciones, Europa sigue siendo la inspiración de muchas de las reformas que algunos quisieran aplicar en Chile. Desde la educación finlandesa (pública, gratuita, sin selección de alumnos, ni competencia entre colegios y de alta calidad), hasta el sistema de salud inglés que garantiza atención sin costo a todos sus ciudadanos, o las ya citadas pensiones danesas. Muchas políticas europeas desafían las convicciones económicas que han gobernado Chile desde la dictadura. Las marchas estudiantiles de 2011 por la educación universitaria gratuita y las actuales manifestaciones en contra del sistema de AFP se alimentan de esa fuente.
Votar es muy importante. Pero debe tener consecuencias. Si un Estado no tiene otra opción que seguir las instrucciones de sus acreedores, no hace diferencia quién es elegido ni cómo 
Wolfgang Streeck cree que esas políticas son cada vez más difíciles de sostener y piensa que los chilenos debemos asumir que ya no podremos construir un Estado de Bienestar como el que disfrutaron los europeos en los último 50 años.
-Dado que el Estado de Bienestar está retrocediendo en el centro, ¿cómo podría emerger de nuevo en la periferia? -dijo Streeck a CIPER.
En un reciente artículo Streeck argumenta que parte de ese retroceso tiene que ver con cómo se construyó la Unión Europea (UE): “En vez de proteger a los ciudadanos del huracán que han provocado los mercados (especialmente en la crisis financiera de 2008), se transformó en un poderoso motor de liberalización al servicio de una profunda reestructuración de la vida social”. Y puntualiza que fueron los británicos los que durante el gobierno de la conservadora Margaret Thatcher “bloquearon el desarrollo de la UE como un estado supranacional de protección” y que en estos años padecieron lo que habían alimentado: su país se transformó en dos naciones, “una de ganadores que usan el mundo de la globalización como una extensión de su jardín, y la de los perdedores, expulsados del acceso a los bienes comunes”.
Lo mismo –dice Streeck- ha ocurrido en muchas partes de Europa, y en vez de estar los latinoamericanos avanzando hacia ese modelo, es Europa la que retrocede; son sus instituciones públicas las que se debilitan y se vuelven impotentes para regular los mercados y proteger a sus ciudadanos (“Hay sociedades capitalistas altamente desarrolladas que presentan similitudes preocupantes con los llamados países del Tercer Mundo”, dijo en una entrevista reciente). Bernie Sanders
Bernie Sanders
Europa, en la práctica, parece encaminarse hacia una democracia a la estadounidense, modelo que Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos sintetizó cuando en 2007 le preguntaron qué candidato presidencial apoyaba: “Tenemos la fortuna, gracias a la globalización, de que las decisiones políticas han sido largamente reemplazadas por las fuerzas del mercado global. Dejando el tema de la seguridad de lado, es difícil que algún candidato haga una diferencia. El mundo es gobernado por las fuerzas de mercado”.
Streeck afirma que los que se oponen a esa limitación de la soberanía nacional y buscan reponer el poder que alguna vez tuvo la democracia sobre los mercados –por ejemplo, el ex candidato presidencial Bernie Sanders, el movimiento “Podemos” en España, el laborismo de Jeremy Corbyn en Inglaterra, o Syriza en Grecia- “son combatidos con dientes y uñas. Los bancos centrales y las organizaciones internacionales como la Unión Europea están todavía pensando cómo suprimir o esterilizar estos movimientos”, dijo Streeck a CIPER.
En su último libro Comprando Tiempo: la crisis retrasada del capitalismo democrático (Verso, 2014), Streeck analiza cómo las democracias capitalistas europeas llegaron al punto en el que “la democracia representativa ya no representa nada” según afirma el sociólogo francés Christian Laval .
En esencia, Streeck sostiene que desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora las democracias europeas han enfrentado cuatro crisis importantes. De las tres primeras supieron salir manteniendo “la apariencia de que el capitalismo podía seguir proveyendo crecimiento material para todos”. De la última crisis (2008), Streeck no ve solución clara. De hecho, cree que la crisis sólo la ha pospuesto, y que las naciones desarrolladas están comprando tiempo. NO MAS SINDICATOS
La historia económica que reconstruye Streeck en su libro se enfoca en la tensión que existe entre trabajadores y capitalistas por la distribución de la riqueza. Y muestra como, década tras década, los que viven de su trabajo van perdiendo poder frente al 1% más rico. Más allá de lo discutible que pueden ser las interpretaciones que hace Streeck, su reconstrucción tiene la virtud de que vincula importantes fenómenos sociales (como reducciones tributarias, decadencia de los sindicatos y endeudamiento de las personas) que usualmente tienden a considerarse por separado.
Sostiene que tras la Segunda Guerra Mundial emergieron en Europa democracias que lograron establecer paz entre trabajadores y capitalistas a través de equilibrar los mercados con políticas de protección. Estos estados intervenían en la economía para generar crecimiento y corregir las consecuencias sociales de éste. Se financiaban principalmente con impuestos sobre los más ricos, lo que también tuvo el efecto de hacer que la desigualdad de ingresos no fuera tan alta.
Siguiendo la terminología del economista Joseph Schumpeter, Streeck denomina a este tipo de democracias Estado Recaudador (Tax State).
A fines de los ’60 el crecimiento económico de estos estados empezó a tambalear y la presión de trabajadores y sectores medios por más prosperidad -dice Streeck- amenazó a estas democracias con la primera gran crisis de legitimidad. Esa crisis logró ser aplazada de un modo inesperado: con inflación. “El truco fue posponer el emergente conflicto entre los recursos que recibía el capital y el trabajo introduciendo recursos adicionales, aunque estos existieran solo en el papel moneda y no en la realidad”, escribe Streeck en su libro.
La solución de hacer aparecer que la torta era más grande, a través de imprimir más billetes, duró poco tiempo pues las tasas de inflación se dispararon en todo el mundo: mientras el Reino Unido superaba el 20% anual a mediados de los ‘70, Estados Unidos se acercaba casi al 15% al comenzar la década de los 80. Dice Streeck que la reacción de los capitalistas fue entonces volcarse hacia el neoliberalismo; romper con el Estado de Bienestar que había permitido su crecimiento y la paz social hasta entonces y empujar organizadamente hacia la liberalización del capitalismo y la expansión de sus mercados en el ámbito local e internacional. Es entonces que el equilibrio entre las fuerzas del trabajo y el capital comenzó a inclinarse a favor de los segundos.
En el plano político este proyecto se hizo posible con el ascenso al poder de Ronald Reagan en Estados Unidos (1981-1989) y de Margaret Thatcher en el Reino Unido (1979-1990), ambos llevaron adelante un programa neoliberal caracterizado por la rebaja tributaria y la reducción de la intervención pública en la economía. Esa política fue exitosa en controlar la inflación, pero generó tasas crecientes de desempleo (en EE.UU. llegó al 20 % a comienzos de los ‘80) y volvió a encender la tensión entre trabajadores y capitalistas.
Streeck escribe que Reagan y Thatcher usaron entonces el poder del Estado para “disciplinar a las organizaciones de trabajadores”, las cuales hasta ese momento (siguiendo las ideas del economista John Maynard Keynes) se consideraban claves para redistribuir la riqueza, producir demanda agregada y crecimiento económico. Streeck menciona dos momentos cruciales. El primero es la huelga de los controladores aéreos estadounidenses de 1981. A las 48 horas de iniciada la huelga, Reagan despidió a todos los controladores y los reemplazó permanentemente. Joseph Mccartin, profesor de historia de la universidad de Georgetown, resalta que hasta esa huelga los sindicatos estadounidenses eran una fuerza política importante y que su rápida derrota mandó un potente mensaje a todo el país sobre la inseguridad de los trabajos y sobre el nulo rol que le asignaba a los sindicatos el emergente modelo neoliberal.
Creo que no hay correcciones de mercado posibles sin sindicatos, entendidos como organizaciones autónomas, capaces de negociar igual a igual con los empleadores en defensa de los intereses de sus miembros 
El segundo episodio es la huelga de los mineros del carbón en el Reino Unido. Se inició en 1984 cuando Thatcher anunció el despido de 20 mil trabajadores de las minas que manejaba el Estado y 120 mil mineros británicos paralizaron sus actividades. Lo que a Reagan le tomó menos de una semana a Thatcher le tomó un año. Finalmente no solo terminó despidiendo a más de 90 mil trabajadores y privatizando las minas que eran rentables, sino que fijó en el debate público una imagen de los sindicatos que sigue resonando hoy: los llamó el “enemigo interno”. En un discurso ante los miembros de su partido, Thatcher dijo: “Tuvimos que enfrentar a un enemigo externo en las Falklands”, pero en el caso del carbón “la lucha fue contra un enemigo interno mucho más difícil de vencer y más amenazante contra la libertad” (Ver “El enemigo interno” de Seulmas Milne).
Desde entonces la fuerza sindical comenzó a decaer en todo el mundo. Incluso fueron dejados de lado por la academia, como remarca Streeck en una entrevista de 2011. En la primera edición del manual de Economía Política de Smelser y Swedberg, dice Streeck: “No había una sola mención a los sindicatos en todo el libro… y es imposible entender el debilitamiento social de la economía de la post guerra sin tener en cuenta qué posibilidad hay de negociar colectivamente o de que las organizaciones sociales intervengan en los mercados de acuerdo a sus objetivos políticos”. (Para las siguientes ediciones de ese manual le pidieron a Streeck que escribiera de los sindicatos).
La desaparición de ese concepto tiene ejemplos recientes en Chile: hace menos de un mes el Tribunal Constitucional borró la palabra sindicato de la reforma laboral que, en los discursos, pretendía mejorar las condiciones de negociación de los trabajadores.
Para Streeck la eliminación de los sindicatos ha sido muy dañina para la democracia:
-Creo que no es posible hacer correcciones a los mercados sin sindicatos, entendidos como organizaciones autónomas, capaces de negociar de igual a igual con los empleadores en defensa de los intereses de sus miembros. La declinación de los sindicatos en las últimas dos o tres décadas ha implicado la declinación de la democracia-dijo a CIPER.
Streeck resaltó, además, otra correlación: “Hay que destacar que la declinación de los sindicatos ha ocurrido también de la mano de la declinación del crecimiento económico, lo opuesto de lo que los neoliberales habrían esperado”.
Las cifras del Banco Mundial le dan plausibilidad a su observación. Mientras en la década del 60 y 70 –cuando los sindicatos eran fuertes- la economía del mundo creció a un ritmo de 3%, desde 1980 hasta 2010 (periodo en que el neoliberalismo venció a los sindicatos) la economía creció 1,4% al año. ENDEUDAR AL ESTADO
Mientras el poder de las organizaciones laborales menguaba, otro fenómeno desbalanceó aún más el escenario a favor de los dueños del capital. El cientista político Jeffrey Winters lo analiza en detalle en su libro Oligarquía: es la aparición -a mediados de los ‘50- de una industria de la defensa de la riqueza, integrada por profesionales de clase media altamente preparados que diseñan estrategias jurídicas para que los más ricos logren pagar menos impuestos y argumentos políticos para que las medidas que los benefician parezcan beneficiosas para todos. Esa industria -dijo Winters a CIPER- empujó y justificó la expansión de los paraísos tributarios que han permitido que las elites de todo el mundo reduzcan al máximo su contribución a las sociedades en las que hacen sus negocios y prosperan. Jeffrey Winters (Fuente: www.jfcc.info)
Jeffrey Winters (Fuente: www.jfcc.info)
Para Streeck, la drástica reducción en la recaudación tributaria tuvo un efecto central en el “Estado Recaudador”. Debió comenzar a endeudarse con el sistema financiero internacional para seguir financiando su operación y la protección social (la cual se hizo más necesaria debido el aumento del desempleo). Las democracias capitalistas europeas pasaron así de ser Recaudadoras a Deudoras. Y a partir de ese momento, dice Streeck, dejaron de estar enfocadas en los intereses de sus ciudadanos para buscar satisfacer las necesidades de los inversionistas que les prestan y que hacen las inversiones que los estados ya no tienen dinero para hacer.
Esos inversionistas son esencialmente buscadores de utilidad, pero tienen un ojo puesto en el riesgo. Y el riesgo, cuando se financia la deuda de un país o se invierte en él, es la posibilidad de que por la vía de la democracia los gobiernos cambien las reglas y la tasa de utilidad se reduzca. Los estados se vuelven así -dice Streeck- custodios de reglas y condiciones que sean amistosas con los inversionistas. Los reclamos de las personas se vuelven populistas, poco serios, peligrosos.
Streeck menciona en su libro a Calpers y PIMCO, dos grandes fondos especializados en el mercado de los bonos públicos (es través de la emisión de bonos que los gobiernos recolectan un porcentaje del dinero que necesitan para financiarse). Los ministros de Hacienda se juntan con los gerentes de estos fondos para recibir “asesoraría sobre una correcta política fiscal” donde “lo correcto” es aquello que permite a estos fondos hacer inversiones de largo plazo. Para evitar que las democracias, a través de las burocracias estatales, tomen medidas que amenacen las rentas de esos fondos, Streeck dice que las políticas neoliberales crearon instituciones independientes (como los bancos centrales) inmunes a los resultados electorales, “transfiriendo las decisiones económicas a comités de expertos” y dando garantía a los dueños del capital de que la democracia “no intervendrá en la economía”. ENDEUDAR A LAS FAMILIAS
La solución del endeudamiento público volvió a posponer la crisis del sistema. Pero a mediados de los ‘90 las deudas públicas llegaron a tal nivel (especialmente en EE.UU.) que los inversores comenzaron a preocuparse de la real capacidad de los países de devolver los préstamos. La solución fue comenzar a desmantelar el Estado de Bienestar, lo que fue llevado adelante en Estados Unidos por el demócrata Bill Clinton y en el Reino Unido por el nuevo laborismo de Tony Blair. Así, dice Streeck, mientras la derecha recortó los impuestos, lo que recortaron los demócratas y la izquierda inglesa fueron los programas sociales.
Esos recortes en el Estado de Bienestar generaron un vacío de protección pública potencialmente explosivo. Dice Streeck que este vacío se resolvió otra vez recurriendo a la ilusión de riqueza: se facilitó el acceso al crédito a las familias.
Desde Ronald Reagan en adelante se había promovido en Estados Unidos y luego en Europa una creciente desregulación financiera, y eso hizo posible que en los ‘90 se masificara el endeudamiento de las personas. En el corto plazo, opina Streeck, esto permitió a las familias seguir obteniendo salud, educación y otros bienes públicos que estaban siendo recortados.
Es interesante destacar que el modelo de suplir con deuda lo que el Estado no provee es la esencia en Chile de políticas como el Crédito con Aval del Estado (CAE), mecanismo con el cual el Presidente Ricardo Lagos buscó que los más pobres pudieran estudiar en la universidad facilitándoles mecanismos para endeudarse con el sistema financiero. En parte por la mala calidad de la educación que se ofrecía, por las altas tasas de interés que cobraban los bancos y porque los trabajos para los estudiantes que se formaban no existían (ver entrevista a Ben Ross Schneider), esa estrategia terminó generando al primer gran cuestionamiento al modelo de desarrollo chileno desde el fin de la dictadura.
A nivel internacional el modelo del endeudamiento de las familias estalló en la crisis financiera de 2008, provocada porque los bancos hicieron grandes negocios ofreciendo créditos hipotecarios a personas que no podían pagar y luego se vendieron unos a otros esos grupos de deudores. Los estados debieron salir al rescate de sus sistemas financieros.
A partir de esta reconstrucción de la historia económica desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, Streeck argumenta que tanto la inflación, como el endeudamiento público y el privado fueron métodos a los que se recurrió para generar la ilusión de que el sistema generaba crecimiento y prosperidad para todos, cuando en realidad los dueños del capital recibían una cantidad cada vez mayor de la riqueza que se producía.
Sobre esa base Streeck argumenta que no es el Estado de Bienestar el que ha quebrado a los países. La actual crisis de las finanzas públicas, afirma, “no es el resultado de un exceso de democracia redistributiva sino de una baja general en los niveles de tributación” y también “del endeudamiento en que incurrieron los estados para salvar al sistema financiero”. Fue el mercado operando sin regulaciones ni contrapesos políticos lo que trajo a Europa hasta este punto.
No solo el Estado de Bienestar ha sido horadado. Streeck cree que el capitalismo se ha puesto en una posición en que puede autodestruirse, pues ya no puede proveer crecimiento para todos y, a la vez, permitir la alta acumulación de los dueños del capital. En un artículo de 2014 (“¿Cómo terminará el capitalismo?”) afirma que “el avance capitalista ha destruido ya prácticamente todas las agencias que pudieran estabilizarlo a base de limitarlo”. Para Streeck este sistema es como un reactor nuclear que necesita refrigeración. Necesita fuerzas compensatorias que contengan la acumulación sin freno a través de controles y equilibrios sociales. Esas fuerzas ya no existen y “el capitalismo puede auto-debilitarse por un exceso de éxito”, dice.
En este escenario de completo dominio de los mercados, Streeck estima que se han incubado tres grandes problemas de largo plazo para los cuales no hay aún una solución clara: la reducción de las tasas de crecimiento que han venido cayendo desde los ‘80; el incremento de la concentración de la riqueza y un aumento de la deuda pública (en “¿Cómo terminará el capitalismo?” presenta gráficos que ilustran estas variaciones).
En su opinión, en el pasado las democracias sortearon las crisis de legitimidad y mantuvieron la paz entre trabajadores y capitalistas creando la ilusión de crecimiento a través de la inflación, del endeudamiento público y de los hogares. Hoy enfrentan un callejón que parece sin salida: no hay a quién mas endeudar. ¿Cómo generar crecimiento ilusorio o real que siga posponiendo el conflicto social?
Estados Unidos ni siquiera ha dado refugio a los intérpretes afganos que usaron para interrogar a los talibanes sospechosos, a pesar de que ellos son obviamente los primeros en ser asesinados cuando las tropas se vayan 
Wolfgang Streeck es pesimista. Cree que estos tres problemas se potencian entre ellos: “Cada vez hay más evidencia de que la desigualdad creciente puede ser una de las causas del declive del crecimiento” y que “el bajo crecimiento, a su vez, fortalece la desigualdad al intensificar el problema de la distribución”. Y argumenta que el endeudamiento con el que se buscó “compensar a los asalariados y a los consumidores por la creciente desigualdad provocada por el estancamiento de los salarios y los recortes de los servicios públicos”, ha llegado a un límite pues no logró reactivar el crecimiento. “¿Puede continuar indefinidamente lo que parece ser un círculo vicioso de tendencias dañinas? ¿Existen fuerzas contrarias que puedan romperlo y qué ocurrirá si estas no se materializan, tal como ha sucedido durante casi cuatro décadas?”, se pregunta en su artículo “¿Cómo terminará el Capitalismo?”.
Contra la idea extendida de que el capitalismo llega a puntos críticos y luego alcanza un nuevo equilibro, Streeck percibe un declive gradual, aplazado pero inexorable. Y si las tasas de crecimiento siguen cayendo en Europa y el sistema “no es capaz de producir ni siquiera una ilusión de crecimiento sostenible, llegará el momento en que el camino del capitalismo y la democracia se separen”. Esto es, que las democracias de estos países terminen siendo completamente neutralizadas para que los mercados puedan operar sin restricciones de derechos ni obligaciones con la sociedad.
Streeck dijo a CIPER:
-El capitalismo contemporáneo en los llamados países avanzados parece requerir de un Estado que discipline y por lo tanto que no se vuelva un Estado Social. Y los estados han entendido que ellos deben disciplinarse a sí mismos sino serán abandonados por el capital móvil. Esto es lo que está detrás del actual vaciamiento de las instituciones democráticas, incluso en los países tradicionales de “capitalismo democrático”. La pregunta hoy es cuánto tiempo será posible aislar la economía de la intervención democrática sin tener que recurrir a métodos del estilo Pinochet. CRECIMIENTO DE QUIÉN Wolfgang Streeck
Wolfgang Streeck
Sobre el futuro, en una entrevista reciente Streeck argumentó: “Mi hipótesis es que atravesaremos un largo periodo de transición, en el que no sabemos hacia dónde vamos. Es un mundo de incertidumbre, desorden, desorientación, en el que todo tipo de cosas pueden pasar en cualquier momento. Nadie sabe cómo salir del problema, solo vemos que crece”.
En esa incertidumbre, que eventualmente puede terminar en métodos estilo Pinochet, sugiere que es necesario fortalecer la democracia. Pero, ¿cuáles son las características que una democracia debe tener? La pregunta es interesante para un país como Chile que durante mucho tiempo ha asociado democracia con votar y que este año ha discutido sobre la estructura y los contenidos de una nueva Constitución.
-¿Tiene en mente un modelo de lo que la Constitución debe decir o representar para defender la democracia? Votar es muy importante. Pero debe tener consecuencias. Si un Estado no tiene otra opción que seguir las instrucciones de sus acreedores y la voluntad de los inversionistas extranjeros, no hace diferencia quién es elegido ni cómo. La democracia debe tener un efecto. Y cuando ese efecto es real y no una apariencia, involucra la soberanía, interna y también externa. Dada la magnitud de los problemas de hoy no pongo mucha fe en el tema constitucional. En cambio, lo que me parece esencial es movilizar a las personas y la libertad de movilizarse; también la libertad de prensa, incluyendo la existencia de una prensa independiente, alternativa en la prensa escrita y en los medios digitales. Y no menos importante libertad académica para enseñar e investigar. Estos son recursos para movilizar y contra movilizar mucho más importantes que, digamos, si hay una segunda cámara parlamentaria o no.
-En su libro usted destaca la necesidad de instituciones democráticas que limiten los mercados. Los economistas neoliberales argumentan que limitar los mercados implica limitar el crecimiento. Para mantener el sistema democrático, ¿cree que hay que aceptar que el crecimiento va a reducirse? La pregunta es siempre “crecimiento de qué” y “para quién”. El crecimiento en los países de la OECD ha estado declinando por varias décadas, mientras que las utilidades se han incrementado, especialmente en finanzas, con la consecuencia de un explosivo crecimiento en la desigualdad. El crecimiento económico no necesariamente significa que los beneficios escurran a toda la sociedad y sino escurre el crecimiento no es necesariamente algo deseable. El crecimiento puede caer de todos modos. Recuerde a los celebrados BRICS (Brasil, Rusia, India China y Sudáfrica) los cuales, con la excepción de China, son considerados hoy casos perdidos.
-En su reciente libro Desigualdad. ¿Qué podemos hacer?, el economista Anthony Atkinson afirma que reducir la desigualdad es un objetivo que los países deben perseguir aunque el costo sea reducir el crecimiento. Sostiene que “una torta mejor repartida” es preferible a una más grande distribuida con los niveles actuales de desigualdad. ¿Está de acuerdo? ¿Cree que renunciar a niveles de crecimiento es políticamente posible en países como Chile que aún no alcanzan el desarrollo? Estoy de acuerdo con Atkinson, especialmente porque un crecimiento inequitativo puede no ser sustentable social y políticamente. Pero, ¿se puede basar una política de equidad social a expensas de crecimiento o de la promesa de crecimiento? No sin gran apoyo “desde abajo”, y aún así esto puede ser difícil. Respecto de Chile yo no sé mucho de su situación. En otros países uno puede tener dudas si las clases medias realmente necesitan más autos alemanes, ropa interior francesa, series de televisión americanas o pilas de poleras baratas de Tailandia. Pero este es un punto discutible ya que la clase media casi siempre tendrá suficiente influencia política para conseguir por sí mismos lo que desean.
-En su libro El Estado emprendedor, Mariana Mazzucato argumenta que para que los países crezcan el Estado debe involucrarse en el desarrollo de las industrias nacionales para producir economías innovadoras. Aunque eso suena bien desde la macroeconomía, en términos de los equilibrios políticos el acuerdo Estado-Empresa puede ser una pesadilla para los ciudadanos. ¿Cómo evalúa usted las políticas industriales que consideran a los países como equipos productivos? Probablemente es cierto que las políticas industriales pueden desarrollar empresas y sectores, y contribuir a la prosperidad económica. Pero eso no es nada nuevo y la pregunta es por qué eso no ha detenido la marcha hacia el neoliberalismo. Sin tener en cuenta los intereses económicos y el poder, esos libros son fantasías tecnocráticas que hacen a las personas olvidar el mundo real. La idea de los países como equipos productivos es un lenguaje de propaganda para los consultores de negocios, ansiosos de disfrutar su momento de fama antes de que sean rápidamente olvidados. El capitalismo es sobre acumulación de capital, no entre los países, sino entre los capitalistas.
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2016.08.14 14:23 ShaunaDorothy Demócratas, republicanos: ¡Fuera todos! EE.UU.: Miedo, odio y precampañas (Mayo de 2016)

https://archive.is/BYpsq
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
¡Por un partido obrero revolucionario multirracial!
En su libro de 1917, El estado y la revolución, el dirigente bolchevique V.I. Lenin describió sucintamente el fraude de la democracia burguesa: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésa es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”. Como marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a votar por los republicanos, los demócratas o cualquier otro candidato burgués. Al mismo tiempo, las precampañas de este año están mostrando la rabia y la desesperación que durante décadas se han ido acumulando al fondo de la sociedad estadounidense.
Existe un odio extendido hacia el establishment político de ambos partidos, que con razón son considerados agentes vendidos y comprados por los estafadores financieros de Wall Street y las empresas hinchadas de ganancias que han provocado la ruina de millones. Pero, debido sobre todo a la burocracia sindical procapitalista, la rabia de los trabajadores no se ha expresado como lucha de clases contra los gobernantes. Como resultado, el descontento de los gobernados encuentra expresión en el apoyo a candidatos burgueses “antiestablishment”. Hasta el momento, el abiertamente racista Donald Trump, un magnate multimillonario de bienes raíces, lleva la delantera como precandidato republicano. El autodenominado “socialista demócrata” Bernie Sanders le está dando a la segunda representante de la dinastía Clinton más problemas de los que nadie hubiera previsto.
Sanders es el único candidato de este circo electoral que ofrece pan a las masas con llamados por educación gratuita, asistencia médica para todos y un salario mínimo de quince dólares por hora. Esto ha resonado particularmente entre la juventud pequeñoburguesa blanca, así como entre un sector de los obreros blancos cuyos sindicatos han sido destruidos, cuyos salarios se han desplomado, cuyas prestaciones han sido saqueadas y cuyas posibilidades de obtener un empleo bien remunerado prácticamente han desaparecido. Las promesas de Sanders no son más que charlatanería. Sólo la lucha de clases podría arrancarle a la burguesía semejantes concesiones. Pese a haber sido acusado de rojo, Sanders no es ningún socialista; es un político capitalista. Sin embargo, en una sociedad donde por mucho tiempo se ha vilipendiado al socialismo como un ataque al “modo de vida estadounidense”, el que Sanders esté obteniendo apoyo en un sector de los obreros blancos es una medida del creciente descontento.
El establishment demócrata tolera las pretensiones de Sanders de estar “dirigiendo una revolución política contra la clase multimillonaria”. Él siempre le ha servido a la clase dominante, particularmente con su apoyo a las sangrientas guerras, ocupaciones y demás aventuras militares con que el imperialismo estadounidense ha devastado países alrededor del mundo (ver: “Bernie Sanders: Imperialist Running Dog” [Bernie Sanders: Mandadero de los imperialistas], WV No. 1083, 12 de febrero). Sanders no sólo está compitiendo por la primera posición en la boleta interna de un partido que, al igual que el Republicano, representa los intereses de la burguesía; también está ayudando a restaurar la imagen de los demócratas como “partido del pueblo”. Además, ha dejado en claro que, en la elección general, apoyará a quien quiera que resulte electo candidato demócrata, presumiblemente Hillary Clinton. Por su parte, Clinton está ganando la mayor parte del voto negro, conforme el miedo a una victoria republicana, amplificado por los fascistas que se arrastran a los pies de Donald Trump, impulsa todavía más el apoyo de los negros a los demócratas, que alguna vez fueron el partido de la Confederación y el [sistema de segregación racial] Jim Crow.
Del lado republicano, presenciamos el espectáculo del establishment partidista gastando millones de dólares en publicidad, no contra los demócratas, sino contra el precandidato que encabeza la carrera en su propio partido. Los reflectores se enfocan en los ex candidatos republicanos para que prediquen contra el beligerante racismo antiimigrante de Trump y su asqueroso sexismo. La hipocresía es asombrosa viniendo de los mismos que exigían a los inmigrantes que se “deportaran a sí mismos”; que insultaban a los obreros y a los pobres como “parásitos” por pedir atención médica, alimentación y vivienda; que trabajaron tiempo extra por revertir todas las conquistas del movimiento por los derechos civiles; y que recurrieron al texto bíblico para condenar a las mujeres que necesitaban abortos, a los gays y a los demás “desviados”.
Trump no hace sino decir en voz alta lo que los líderes del partido republicano han promovido durante años. Lo que les molesta es que no esté cumpliendo las reglas del establishment del partido. Para ellos, incitar al odio racista sirve como un ariete ideológico para empobrecer aún más a la clase obrera y los pobres recortando los pocos programas sociales que todavía existen. Trump dice que no atacará la seguridad social ni la asistencia médica pública. Este demagogo reaccionario podría hacer o decir cualquier cosa. Su afirmación de que traerá la manufactura de vuelta a Estados Unidos, invocando una variante particularmente racista del proteccionismo de “salven los empleos estadounidenses”, le ha dado cierta audiencia entre los trabajadores blancos pobres. Por su parte, a la dirigencia republicana le preocupa que Trump azuce a las masas desempleadas y empobrecidas en casa y ponga en riesgo las ganancias que el imperialismo estadounidense obtiene del saqueo de “libre comercio” del mundo neocolonial.
Para los líderes republicanos, Trump añade insulto a la injuria al aprovechar la consigna de campaña de Ronald Reagan, santo patrono del Partido Republicano, “Make America Great Again” [Que EE.UU. vuelva a ser grande]. Reagan llegó a la Oficina Oval aprovechando y azuzando la reacción racista blanca contra los programas sociales que se consideraban beneficiosos para los negros pobres de los guetos. Jugó la carta racial, como siempre lo han hecho los gobernantes estadounidenses, para aumentar la brutal explotación de la clase obrera en su conjunto. Hoy, la devastación que afectó primero a los pobres y obreros negros se ha vuelto cada vez más real para los pobres y obreros blancos.
En los años noventa, el libro del ideólogo racista Charles Murray, La curva de Bell, achacó la miseria de los pobres del gueto a la “inferioridad genética” de los negros. En 2012, su libro Coming Apart: The State of White America, 1960-2010 [Desmoronamiento: La situación de la población blanca en EE.UU., 1960-2010] achacó la miseria que sufren los blancos pobres a su falta de valores, tanto familiares como de otro tipo. Este desprecio clasista se expresó más abiertamente en un artículo de un tal Kevin D. Williamson, recientemente publicado en la derechista National Review (28 de marzo). Titulado “Chaos in the Family, Chaos in the State: The White Working Class’s Dysfunction” [Caos en la familia, caos en el estado: La disfunción de la clase obrera blanca], el artículo despotrica:
“No les ha pasado nada. No hubo catástrofe alguna. No han sufrido ni la guerra ni la hambruna ni la peste ni la ocupación extranjera. Los cambios económicos de las últimas décadas no bastan para explicar la disfunción, la negligencia —y la incomprensible malevolencia— de la población pobre y blanca de EE.UU....
“La verdad de estas comunidades disfuncionales y degradadas es que merecen morir. Económicamente, son números rojos.Moralmente, son indefendibles”.
La clase obrera no podrá liberarse de las cadenas de la esclavitud asalariada si el proletariado no asume la causa de la liberación negra, que por sí misma requiere destruir este racista sistema capitalista mediante la revolución socialista. En el libro primero de El capital (1867), Karl Marx capturó la gran verdad de la sociedad capitalista estadounidense al escribir: “El trabajo en piel blanca no puede emanciparse allí donde el trabajo en piel negra está marcado con fierro candente”. Nuestro propósito como marxistas hoy es traducir la ira y el descontento hirvientes de las masas trabajadoras en un entendimiento consciente de que la clase obrera necesita su propio partido: no como un vehículo electoral que compita para administrar el estado burgués, sino como un partido que abandere la causa de todos los explotados y oprimidos en la lucha por el poder obrero.
Aquél a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco
La locura del Partido Republicano no es más que una manifestación de la peligrosa irracionalidad del imperialismo estadounidense. Habiendo conseguido en 1991-1992 la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética —que había nacido de la primera y única revolución obrera exitosa en el mundo—, los gobernantes capitalistas estadounidenses han actuado como si fueran los amos indiscutibles del mundo. Tanto bajo los gobiernos republicanos como bajo los demócratas, han lanzado su poderío militar por todo el mundo. Pero ni con su interminable serie de guerras el imperialismo estadounidense ha conseguido frenar el declive de su poder económico.
Afirmando que “hay que detener a Trump”, un antiguo asesor en política exterior del gobierno de Bush clamó: “Ha hecho enojar a nuestros aliados en Centroamérica, Europa, el Oriente asiático y Medio Oriente”. El que Trump denunciara la invasión de Irak que inició Bush ha molestado particularmente a los neoconservadores que fueron los arquitectos de esa guerra. En una columna de opinión contra Trump publicada en el Washington Post (25 de febrero), Robert Kagan concluye: “Para este antiguo republicano, y quizá para otros, puede no quedar otra alternativa que votar por Hillary Clinton”. ¿Y por qué no? Las credenciales de Clinton como una de los mayores halcones [probélicos] del imperialismo estadounidense son impecables.
Muchos, incluyendo republicanos que tienen columnas en el New York Times, se han preguntado: “¿Es Donald Trump un fascista?”. Otros comparan su candidatura con el fin de la República de Weimar y el ascenso de los nazis de Hitler. Pero el terreno donde crecieron los nazis era el de un país imperialista que había sido derrotado en la Primera Guerra Mundial. Apelando al descontento de una pequeña burguesía cada vez más pobre, los nazis se habían convertido en un movimiento de masas para principios de los años treinta. Cuando las direcciones de los partidos obreros Comunista y Socialista, que contaban con millones de miembros, no intentaron derrocar el decadente orden capitalista en Alemania, la desacreditada burguesía desató a los nazis para conservar su dominio aplastando al movimiento obrero y, en el proceso, sentó las bases para la indescriptible barbarie del Holocausto.
En cambio, Estados Unidos no es un país imperialista derrotado, sino que sigue siendo la “única superpotencia del mundo”, cuyo poderío militar es muchas veces superior al de todos sus rivales imperialistas juntos. Otra diferencia es que la clase dominante estadounidense no enfrenta por el momento la amenaza de la clase obrera en casa. Por el contrario, gracias a los traidores que están a la cabeza de los sindicatos, cuya base es cada vez más reducida, la burguesía estadounidense ha prevalecido hasta ahora en su larga guerra contra los obreros.
Trump no es un fascista. El camino al poder que ha proyectado no se sale del marco electoral. Pero sí hay mucho que temer de los locos que son azuzados en sus mítines en un frenesí patriotero y antiimigrante, que ha provocado protestas multirraciales contra él en todo el país. Quienes protestan contra los mítines de Trump han sido agredidos y los manifestantes negros han tenido que sufrir gritos de “¡Regresen a África!”. El KKK y otros grupos fascistas están saliendo de sus agujeros, con el antiguo gran mago del Klan David Duke declarando que “votar contra Trump en este punto es traicionar tu herencia”.
De manera similar, en los años ochenta el racismo oficial que emanaba de la Casa Blanca de Reagan alentó al Klan y a los nazis. Cuando éstos trataron de organizar sus mítines por el terror racista en grandes centros urbanos, nosotros convocamos movilizaciones de masas obreras y de minorías para detenerlos. En Chicago, Washington D.C., Filadelfia y otros lugares, fueron detenidos por protestas de miles basadas en el poder social de los sindicatos multirraciales movilizados al frente de los negros pobres de los guetos, los inmigrantes y todos aquéllos que el terror fascista querría victimizar. Estas movilizaciones demostraron en pequeña escala el papel del partido obrero revolucionario que queremos construir.
Obreros y negros: Entre la espada y la pared
Es responsabilidad directa de la burocracia sindical procapitalista el que un sector significativo de los trabajadores blancos apoye a un hombre que llegó a ser conocido por la frase “¡Estás despedido!”. Trump está consiguiendo ese apoyo al izar la bandera del proteccionismo de “Estados Unidos primero” de los falsos dirigentes de la AFL-CIO. Bajo esta bandera, una y otra vez los farsantes sindicales han cedido conquistas obtenidas en duras batallas de la clase obrera negra, blanca e inmigrante.
Los capitalistas siempre irán donde la mano de obra sea más barata para maximizar sus ganancias. Pero hacer de los trabajadores extranjeros chivos expiatorios por la pérdida de empleos en EE.UU. es una respuesta reaccionaria. El proteccionismo refuerza las ilusiones en el capitalismo estadounidense. Mina las perspectivas de lucha al envenenar la conciencia de la clase obrera e impedir la solidaridad con sus aliados de clase potenciales en China, México y otros lugares. Este proteccionismo también imbuye en los obreros la falsa idea de que mejorar sus condiciones materiales está totalmente fuera de su control y de su capacidad de organizarse y luchar, y de que depende sólo de algún salvador burgués.
Tanto Bernie Sanders como Donald Trump juegan la misma carta económica nacionalista. Aunque Sanders apela a la “unidad” contra el racismo xenófobo de Trump, lo que ocurre en los mítines de este último es simplemente el reflejo descarnado del chovinismo subyacente en los llamados a “salvar los empleos estadounidenses” de la competencia extranjera. Para que los sindicatos sirvan como instrumentos de lucha contra los patrones, deben enarbolar la lucha por los derechos de los inmigrantes, exigiendo el fin de las deportaciones e izando la bandera por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes. La lucha por esas exigencias haría avanzar el combate común de los obreros estadounidenses y sus aliados de clase internacionalmente.
Hoy, el descontento de muchos obreros está siendo canalizado a las campañas ya sea de Trump o de Sanders. Pero la furia obrera también se ha expresado en el impulso de luchar contra la ofensiva de los capitalistas, un impulso que los falsos dirigentes sindicales han frustrado una y otra vez. El año pasado, los jóvenes obreros automotrices, muchos de ellos negros, estaban más que dispuestos a ir a huelga contra el odiado sistema de niveles, que alienta la división entre los obreros. En ello, contaban con gran apoyo entre los obreros más viejos, tanto blancos como negros, lo que apunta al potencial de la unidad de clase, trascendiendo las líneas raciales. Pero los dirigentes sindicales del United Auto Workers les hicieron tragar un contrato vendido con los “Tres de Detroit”, que de hecho expandía el odiado sistema de niveles.
En 2011, este espíritu de lucha se manifestó vívidamente también en Wisconsin, donde el gobernador republicano Scott Walker lanzó una ofensiva que amenazaba la existencia misma de los sindicatos públicos. Miles de obreros ocuparon la rotonda del Capitolio de Wisconsin y se movilizaron en manifestaciones de hasta 100 mil personas. Pese a la combatividad de los obreros, los burócratas sindicales se aseguraron de que no se emprendiera ninguna acción huelguística, canalizando en cambio el enojo de los obreros hacia la estrategia perdedora de revocar el mandato de Walker.
¿El resultado? La devastación de un movimiento sindical que ya estaba en decadencia. En 2011, más del 50 por ciento de los empleados públicos estaba sindicalizado. Para 2015, la tasa de sindicalización se había desplomado al 26 por ciento. En Indiana, ataques similares llevados a cabo con anterioridad condujeron prácticamente a la desaparición de los sindicatos del sector público en el estado. Y en 2015, Wisconsin se unió a Indiana, Michigan y otros 22 estados como uno más de los estados antisindicatos donde se proclama el “derecho a trabajar”. Wisconsin constituye el ejemplo más claro de la bancarrota de la burocracia sindical y su estrategia de confianza en los demócratas. Son esas derrotas las que les han permitido a reaccionarios como Trump posar como defensores de los intereses de los trabajadores.
Desde que la Ley de Derechos Civiles fue aprobada en 1964, el Partido Republicano adoptó la estrategia de apelar a los obreros blancos, a veces con éxito, sobre la base de buscar chivos expiatorios en las otras razas, impulsando la mentira de que los obreros blancos sufren porque el establishment liberal ha beneficiado a los negros y otras minorías a expensas suyas. El rasgo central y constante del capitalismo estadounidense es la opresión estructural de la población negra como una casta racial y de color, cuya mayoría se ve segregada por la fuerza al fondo de la sociedad. Oscureciendo la fundamental división de clases entre los capitalistas que poseen los medios de producción y los obreros que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el racismo y la supremacía blanca han servido para atar a los obreros blancos a sus explotadores capitalistas sobre la base de la ilusión en un interés común debido al mismo color de piel.
En la precampaña demócrata, los negros están votando abrumadoramente por Hillary Clinton, pues la consideran el mejor candidato para derrotar a los demonios republicanos en noviembre. De hecho, en su competencia de 2008 con Obama, Clinton apeló abiertamente al racismo antinegro al afirmar que Obama no podría obtener el apoyo de los “estadounidenses que trabajan duro, los estadounidenses blancos”. Ahora ella se presenta como heredera del legado de Obama, aprovechando al mismo tiempo la popularidad de su esposo, Bill Clinton, entre la población negra.
Durante su periodo en el gobierno, Bill Clinton probablemente le hizo más daño a la población negra que ningún otro presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Durante la campaña electoral de 1992, grotescamente voló de vuelta a Arkansas para presidir la ejecución de un hombre negro con daño cerebral, Ricky Ray Rector. Siendo presidente, erradicó “la asistencia social como la conocemos” e incrementó enormemente las atribuciones del estado, incluyendo las de detener y encarcelar a jóvenes negros. En todo esto contó con el apoyo de Hillary Clinton, que describió a los jóvenes negros del gueto como “superdepredadores”. Al mismo tiempo, Bill Clinton fue el primer presidente en tener amigos negros y en ser capaz de interactuar abierta y cómodamente con negros. Es una amarga muestra de la profundidad a la que llega la reacción racista en Estados Unidos el que estos gestos superficiales le hayan ganado a Clinton el apoyo de muchos negros a pesar de sus infames actos.
Con la elección de Barack Obama en 2008, las expectativas de los negros eran altas. Pero, si bien esas expectativas ya han sido olvidadas, queda entre los negros una profunda noción de solidaridad de raza con Obama. Esto ha sido reforzado por casi ocho años de reacción por parte de los republicanos en el congreso, amplificada por la gente del tipo “teabaggers” [militantes del derechista Tea Party] y “birthers” [que creen que Obama no nació en Estados Unidos]. Sin embargo, la verdad es que los negros no han ganado nada con su presidencia, durante la cual el desempleo en este sector se disparó, los salarios colapsaron y la riqueza media se desplomó. Mientras tanto, los negros siguen siendo asesinados a tiros por los desenfrenados policías racistas.
Contra lo que afirman muchos voceros negros, este estado de cosas no se debe a que Obama esté secuestrado por los republicanos. Sin duda, sus implacables ataques contra Obama casi siempre tienen una motivación racista. Pero el hombre negro de la Casa Blanca fue desde el principio un demócrata de Wall Street. Y lo demostró al poco tiempo de asumir el cargo. En una reunión con los grandes estafadores financieros en marzo de 2009, les aseguró que su gobierno era “lo único que se interpone entre ustedes y el linchamiento popular”, y añadió, “no he venido a perseguirlos, sino a protegerlos”. Y lo cumplió, con la eficaz ayuda de sus lugartenientes obreros en la burocracia sindical, que sacrificaron los empleos, los salarios y las condiciones laborales de sus afiliados para que el capitalismo estadounidense siguiera siendo redituable.
Los negros siguen siendo el sector de la población con mayor conciencia de la naturaleza cruel del racista Estados Unidos. Al mismo tiempo, están atados al Partido Demócrata y en su mayoría seguirán apoyándolo mientras no parezca haber otra alternativa. La clave para destrabar esa situación está en forjar esa alternativa.
Los obreros necesitan un partido propio
Con millones en el desempleo o luchando por subsistir con empleos de medio tiempo o temporales miserablemente mal pagados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y dependen de los vales de alimentos, con sus pensiones y prestaciones de salud recortadas, existe una necesidad imperiosa de construir un partido obrero basado en el entendimiento fundamental de que los obreros no tienen ningún interés en común con los patrones. Un partido así uniría a los empleados con los desempleados, los pobres de los guetos y los inmigrantes en una lucha por empleos y condiciones dignas de vivienda para todos. El poder para llevar a cabo esta lucha está en manos de los hombres y mujeres —negros, blancos e inmigrantes— cuyo trabajo hace girar los engranes de la producción y genera la riqueza que los capitalistas se roban.
En el Programa de Transición de 1938, documento de fundación de la IV Internacional, León Trotsky planteó una serie de reivindicaciones para enfrentar la catástrofe que amenazaba a la clase obrera en medio de la Gran Depresión de los años treinta. El fin de estas reivindicaciones era armar a los obreros con el entendimiento de que la única respuesta era la conquista del poder por el proletariado. Para combatir la plaga del desempleo, llamaba por unir a los empleados y los desempleados en la lucha por una semana laboral más corta sin pérdida de salario, para distribuir el trabajo accesible, así como por una escala móvil de salarios que aumentara con el costo de la vida. Exigía un programa masivo de obras públicas con salarios al nivel del de los obreros sindicalizados. Para garantizar condiciones de vida decentes, todos debían tener vivienda y otras instalaciones sociales, así como acceso a la atención médica y a la educación sin ningún costo para los beneficiarios. El seguro de los desempleados debía durarles hasta que consiguieran empleo, con la totalidad de sus pensiones garantizada por el gobierno. Sólo la lucha por este tipo de reivindicaciones podría enfrentar las míseras condiciones que los obreros sufren actualmente.
Como argumentó Trotsky, quien junto con Lenin fuera el líder de la Revolución Rusa de 1917:
“Los propietarios y sus abogados demostrarán ‘la imposibilidad de realizar’ estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque ‘normal’ de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra cosa que morir. La ‘posibilidad’ o la ‘imposibilidad’ de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”.
Las nuevas batallas obreras sentarán las bases para revivir y extender los sindicatos, echando a sus dirigentes vendidos actuales y remplazándolos con una nueva dirección clasista. Para que los obreros triunfen sobre sus explotadores, deben estar armados con un programa político marxista que vincule el combate sindical con la lucha por construir un partido obrero revolucionario multirracial. Ese partido dirigiría la lucha por barrer al estado burgués mediante la revolución socialista y establecer un estado obrero donde los que trabajan gobiernen.
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:03 ShaunaDorothy Demócratas, republicanos: ¡Fuera todos! EE.UU.: Miedo, odio y precampañas (Mayo de 2016)

https://archive.is/BYpsq
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
¡Por un partido obrero revolucionario multirracial!
En su libro de 1917, El estado y la revolución, el dirigente bolchevique V.I. Lenin describió sucintamente el fraude de la democracia burguesa: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésa es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”. Como marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a votar por los republicanos, los demócratas o cualquier otro candidato burgués. Al mismo tiempo, las precampañas de este año están mostrando la rabia y la desesperación que durante décadas se han ido acumulando al fondo de la sociedad estadounidense.
Existe un odio extendido hacia el establishment político de ambos partidos, que con razón son considerados agentes vendidos y comprados por los estafadores financieros de Wall Street y las empresas hinchadas de ganancias que han provocado la ruina de millones. Pero, debido sobre todo a la burocracia sindical procapitalista, la rabia de los trabajadores no se ha expresado como lucha de clases contra los gobernantes. Como resultado, el descontento de los gobernados encuentra expresión en el apoyo a candidatos burgueses “antiestablishment”. Hasta el momento, el abiertamente racista Donald Trump, un magnate multimillonario de bienes raíces, lleva la delantera como precandidato republicano. El autodenominado “socialista demócrata” Bernie Sanders le está dando a la segunda representante de la dinastía Clinton más problemas de los que nadie hubiera previsto.
Sanders es el único candidato de este circo electoral que ofrece pan a las masas con llamados por educación gratuita, asistencia médica para todos y un salario mínimo de quince dólares por hora. Esto ha resonado particularmente entre la juventud pequeñoburguesa blanca, así como entre un sector de los obreros blancos cuyos sindicatos han sido destruidos, cuyos salarios se han desplomado, cuyas prestaciones han sido saqueadas y cuyas posibilidades de obtener un empleo bien remunerado prácticamente han desaparecido. Las promesas de Sanders no son más que charlatanería. Sólo la lucha de clases podría arrancarle a la burguesía semejantes concesiones. Pese a haber sido acusado de rojo, Sanders no es ningún socialista; es un político capitalista. Sin embargo, en una sociedad donde por mucho tiempo se ha vilipendiado al socialismo como un ataque al “modo de vida estadounidense”, el que Sanders esté obteniendo apoyo en un sector de los obreros blancos es una medida del creciente descontento.
El establishment demócrata tolera las pretensiones de Sanders de estar “dirigiendo una revolución política contra la clase multimillonaria”. Él siempre le ha servido a la clase dominante, particularmente con su apoyo a las sangrientas guerras, ocupaciones y demás aventuras militares con que el imperialismo estadounidense ha devastado países alrededor del mundo (ver: “Bernie Sanders: Imperialist Running Dog” [Bernie Sanders: Mandadero de los imperialistas], WV No. 1083, 12 de febrero). Sanders no sólo está compitiendo por la primera posición en la boleta interna de un partido que, al igual que el Republicano, representa los intereses de la burguesía; también está ayudando a restaurar la imagen de los demócratas como “partido del pueblo”. Además, ha dejado en claro que, en la elección general, apoyará a quien quiera que resulte electo candidato demócrata, presumiblemente Hillary Clinton. Por su parte, Clinton está ganando la mayor parte del voto negro, conforme el miedo a una victoria republicana, amplificado por los fascistas que se arrastran a los pies de Donald Trump, impulsa todavía más el apoyo de los negros a los demócratas, que alguna vez fueron el partido de la Confederación y el [sistema de segregación racial] Jim Crow.
Del lado republicano, presenciamos el espectáculo del establishment partidista gastando millones de dólares en publicidad, no contra los demócratas, sino contra el precandidato que encabeza la carrera en su propio partido. Los reflectores se enfocan en los ex candidatos republicanos para que prediquen contra el beligerante racismo antiimigrante de Trump y su asqueroso sexismo. La hipocresía es asombrosa viniendo de los mismos que exigían a los inmigrantes que se “deportaran a sí mismos”; que insultaban a los obreros y a los pobres como “parásitos” por pedir atención médica, alimentación y vivienda; que trabajaron tiempo extra por revertir todas las conquistas del movimiento por los derechos civiles; y que recurrieron al texto bíblico para condenar a las mujeres que necesitaban abortos, a los gays y a los demás “desviados”.
Trump no hace sino decir en voz alta lo que los líderes del partido republicano han promovido durante años. Lo que les molesta es que no esté cumpliendo las reglas del establishment del partido. Para ellos, incitar al odio racista sirve como un ariete ideológico para empobrecer aún más a la clase obrera y los pobres recortando los pocos programas sociales que todavía existen. Trump dice que no atacará la seguridad social ni la asistencia médica pública. Este demagogo reaccionario podría hacer o decir cualquier cosa. Su afirmación de que traerá la manufactura de vuelta a Estados Unidos, invocando una variante particularmente racista del proteccionismo de “salven los empleos estadounidenses”, le ha dado cierta audiencia entre los trabajadores blancos pobres. Por su parte, a la dirigencia republicana le preocupa que Trump azuce a las masas desempleadas y empobrecidas en casa y ponga en riesgo las ganancias que el imperialismo estadounidense obtiene del saqueo de “libre comercio” del mundo neocolonial.
Para los líderes republicanos, Trump añade insulto a la injuria al aprovechar la consigna de campaña de Ronald Reagan, santo patrono del Partido Republicano, “Make America Great Again” [Que EE.UU. vuelva a ser grande]. Reagan llegó a la Oficina Oval aprovechando y azuzando la reacción racista blanca contra los programas sociales que se consideraban beneficiosos para los negros pobres de los guetos. Jugó la carta racial, como siempre lo han hecho los gobernantes estadounidenses, para aumentar la brutal explotación de la clase obrera en su conjunto. Hoy, la devastación que afectó primero a los pobres y obreros negros se ha vuelto cada vez más real para los pobres y obreros blancos.
En los años noventa, el libro del ideólogo racista Charles Murray, La curva de Bell, achacó la miseria de los pobres del gueto a la “inferioridad genética” de los negros. En 2012, su libro Coming Apart: The State of White America, 1960-2010 [Desmoronamiento: La situación de la población blanca en EE.UU., 1960-2010] achacó la miseria que sufren los blancos pobres a su falta de valores, tanto familiares como de otro tipo. Este desprecio clasista se expresó más abiertamente en un artículo de un tal Kevin D. Williamson, recientemente publicado en la derechista National Review (28 de marzo). Titulado “Chaos in the Family, Chaos in the State: The White Working Class’s Dysfunction” [Caos en la familia, caos en el estado: La disfunción de la clase obrera blanca], el artículo despotrica:
“No les ha pasado nada. No hubo catástrofe alguna. No han sufrido ni la guerra ni la hambruna ni la peste ni la ocupación extranjera. Los cambios económicos de las últimas décadas no bastan para explicar la disfunción, la negligencia —y la incomprensible malevolencia— de la población pobre y blanca de EE.UU....
“La verdad de estas comunidades disfuncionales y degradadas es que merecen morir. Económicamente, son números rojos.Moralmente, son indefendibles”.
La clase obrera no podrá liberarse de las cadenas de la esclavitud asalariada si el proletariado no asume la causa de la liberación negra, que por sí misma requiere destruir este racista sistema capitalista mediante la revolución socialista. En el libro primero de El capital (1867), Karl Marx capturó la gran verdad de la sociedad capitalista estadounidense al escribir: “El trabajo en piel blanca no puede emanciparse allí donde el trabajo en piel negra está marcado con fierro candente”. Nuestro propósito como marxistas hoy es traducir la ira y el descontento hirvientes de las masas trabajadoras en un entendimiento consciente de que la clase obrera necesita su propio partido: no como un vehículo electoral que compita para administrar el estado burgués, sino como un partido que abandere la causa de todos los explotados y oprimidos en la lucha por el poder obrero.
Aquél a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco
La locura del Partido Republicano no es más que una manifestación de la peligrosa irracionalidad del imperialismo estadounidense. Habiendo conseguido en 1991-1992 la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética —que había nacido de la primera y única revolución obrera exitosa en el mundo—, los gobernantes capitalistas estadounidenses han actuado como si fueran los amos indiscutibles del mundo. Tanto bajo los gobiernos republicanos como bajo los demócratas, han lanzado su poderío militar por todo el mundo. Pero ni con su interminable serie de guerras el imperialismo estadounidense ha conseguido frenar el declive de su poder económico.
Afirmando que “hay que detener a Trump”, un antiguo asesor en política exterior del gobierno de Bush clamó: “Ha hecho enojar a nuestros aliados en Centroamérica, Europa, el Oriente asiático y Medio Oriente”. El que Trump denunciara la invasión de Irak que inició Bush ha molestado particularmente a los neoconservadores que fueron los arquitectos de esa guerra. En una columna de opinión contra Trump publicada en el Washington Post (25 de febrero), Robert Kagan concluye: “Para este antiguo republicano, y quizá para otros, puede no quedar otra alternativa que votar por Hillary Clinton”. ¿Y por qué no? Las credenciales de Clinton como una de los mayores halcones [probélicos] del imperialismo estadounidense son impecables.
Muchos, incluyendo republicanos que tienen columnas en el New York Times, se han preguntado: “¿Es Donald Trump un fascista?”. Otros comparan su candidatura con el fin de la República de Weimar y el ascenso de los nazis de Hitler. Pero el terreno donde crecieron los nazis era el de un país imperialista que había sido derrotado en la Primera Guerra Mundial. Apelando al descontento de una pequeña burguesía cada vez más pobre, los nazis se habían convertido en un movimiento de masas para principios de los años treinta. Cuando las direcciones de los partidos obreros Comunista y Socialista, que contaban con millones de miembros, no intentaron derrocar el decadente orden capitalista en Alemania, la desacreditada burguesía desató a los nazis para conservar su dominio aplastando al movimiento obrero y, en el proceso, sentó las bases para la indescriptible barbarie del Holocausto.
En cambio, Estados Unidos no es un país imperialista derrotado, sino que sigue siendo la “única superpotencia del mundo”, cuyo poderío militar es muchas veces superior al de todos sus rivales imperialistas juntos. Otra diferencia es que la clase dominante estadounidense no enfrenta por el momento la amenaza de la clase obrera en casa. Por el contrario, gracias a los traidores que están a la cabeza de los sindicatos, cuya base es cada vez más reducida, la burguesía estadounidense ha prevalecido hasta ahora en su larga guerra contra los obreros.
Trump no es un fascista. El camino al poder que ha proyectado no se sale del marco electoral. Pero sí hay mucho que temer de los locos que son azuzados en sus mítines en un frenesí patriotero y antiimigrante, que ha provocado protestas multirraciales contra él en todo el país. Quienes protestan contra los mítines de Trump han sido agredidos y los manifestantes negros han tenido que sufrir gritos de “¡Regresen a África!”. El KKK y otros grupos fascistas están saliendo de sus agujeros, con el antiguo gran mago del Klan David Duke declarando que “votar contra Trump en este punto es traicionar tu herencia”.
De manera similar, en los años ochenta el racismo oficial que emanaba de la Casa Blanca de Reagan alentó al Klan y a los nazis. Cuando éstos trataron de organizar sus mítines por el terror racista en grandes centros urbanos, nosotros convocamos movilizaciones de masas obreras y de minorías para detenerlos. En Chicago, Washington D.C., Filadelfia y otros lugares, fueron detenidos por protestas de miles basadas en el poder social de los sindicatos multirraciales movilizados al frente de los negros pobres de los guetos, los inmigrantes y todos aquéllos que el terror fascista querría victimizar. Estas movilizaciones demostraron en pequeña escala el papel del partido obrero revolucionario que queremos construir.
Obreros y negros: Entre la espada y la pared
Es responsabilidad directa de la burocracia sindical procapitalista el que un sector significativo de los trabajadores blancos apoye a un hombre que llegó a ser conocido por la frase “¡Estás despedido!”. Trump está consiguiendo ese apoyo al izar la bandera del proteccionismo de “Estados Unidos primero” de los falsos dirigentes de la AFL-CIO. Bajo esta bandera, una y otra vez los farsantes sindicales han cedido conquistas obtenidas en duras batallas de la clase obrera negra, blanca e inmigrante.
Los capitalistas siempre irán donde la mano de obra sea más barata para maximizar sus ganancias. Pero hacer de los trabajadores extranjeros chivos expiatorios por la pérdida de empleos en EE.UU. es una respuesta reaccionaria. El proteccionismo refuerza las ilusiones en el capitalismo estadounidense. Mina las perspectivas de lucha al envenenar la conciencia de la clase obrera e impedir la solidaridad con sus aliados de clase potenciales en China, México y otros lugares. Este proteccionismo también imbuye en los obreros la falsa idea de que mejorar sus condiciones materiales está totalmente fuera de su control y de su capacidad de organizarse y luchar, y de que depende sólo de algún salvador burgués.
Tanto Bernie Sanders como Donald Trump juegan la misma carta económica nacionalista. Aunque Sanders apela a la “unidad” contra el racismo xenófobo de Trump, lo que ocurre en los mítines de este último es simplemente el reflejo descarnado del chovinismo subyacente en los llamados a “salvar los empleos estadounidenses” de la competencia extranjera. Para que los sindicatos sirvan como instrumentos de lucha contra los patrones, deben enarbolar la lucha por los derechos de los inmigrantes, exigiendo el fin de las deportaciones e izando la bandera por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes. La lucha por esas exigencias haría avanzar el combate común de los obreros estadounidenses y sus aliados de clase internacionalmente.
Hoy, el descontento de muchos obreros está siendo canalizado a las campañas ya sea de Trump o de Sanders. Pero la furia obrera también se ha expresado en el impulso de luchar contra la ofensiva de los capitalistas, un impulso que los falsos dirigentes sindicales han frustrado una y otra vez. El año pasado, los jóvenes obreros automotrices, muchos de ellos negros, estaban más que dispuestos a ir a huelga contra el odiado sistema de niveles, que alienta la división entre los obreros. En ello, contaban con gran apoyo entre los obreros más viejos, tanto blancos como negros, lo que apunta al potencial de la unidad de clase, trascendiendo las líneas raciales. Pero los dirigentes sindicales del United Auto Workers les hicieron tragar un contrato vendido con los “Tres de Detroit”, que de hecho expandía el odiado sistema de niveles.
En 2011, este espíritu de lucha se manifestó vívidamente también en Wisconsin, donde el gobernador republicano Scott Walker lanzó una ofensiva que amenazaba la existencia misma de los sindicatos públicos. Miles de obreros ocuparon la rotonda del Capitolio de Wisconsin y se movilizaron en manifestaciones de hasta 100 mil personas. Pese a la combatividad de los obreros, los burócratas sindicales se aseguraron de que no se emprendiera ninguna acción huelguística, canalizando en cambio el enojo de los obreros hacia la estrategia perdedora de revocar el mandato de Walker.
¿El resultado? La devastación de un movimiento sindical que ya estaba en decadencia. En 2011, más del 50 por ciento de los empleados públicos estaba sindicalizado. Para 2015, la tasa de sindicalización se había desplomado al 26 por ciento. En Indiana, ataques similares llevados a cabo con anterioridad condujeron prácticamente a la desaparición de los sindicatos del sector público en el estado. Y en 2015, Wisconsin se unió a Indiana, Michigan y otros 22 estados como uno más de los estados antisindicatos donde se proclama el “derecho a trabajar”. Wisconsin constituye el ejemplo más claro de la bancarrota de la burocracia sindical y su estrategia de confianza en los demócratas. Son esas derrotas las que les han permitido a reaccionarios como Trump posar como defensores de los intereses de los trabajadores.
Desde que la Ley de Derechos Civiles fue aprobada en 1964, el Partido Republicano adoptó la estrategia de apelar a los obreros blancos, a veces con éxito, sobre la base de buscar chivos expiatorios en las otras razas, impulsando la mentira de que los obreros blancos sufren porque el establishment liberal ha beneficiado a los negros y otras minorías a expensas suyas. El rasgo central y constante del capitalismo estadounidense es la opresión estructural de la población negra como una casta racial y de color, cuya mayoría se ve segregada por la fuerza al fondo de la sociedad. Oscureciendo la fundamental división de clases entre los capitalistas que poseen los medios de producción y los obreros que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el racismo y la supremacía blanca han servido para atar a los obreros blancos a sus explotadores capitalistas sobre la base de la ilusión en un interés común debido al mismo color de piel.
En la precampaña demócrata, los negros están votando abrumadoramente por Hillary Clinton, pues la consideran el mejor candidato para derrotar a los demonios republicanos en noviembre. De hecho, en su competencia de 2008 con Obama, Clinton apeló abiertamente al racismo antinegro al afirmar que Obama no podría obtener el apoyo de los “estadounidenses que trabajan duro, los estadounidenses blancos”. Ahora ella se presenta como heredera del legado de Obama, aprovechando al mismo tiempo la popularidad de su esposo, Bill Clinton, entre la población negra.
Durante su periodo en el gobierno, Bill Clinton probablemente le hizo más daño a la población negra que ningún otro presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Durante la campaña electoral de 1992, grotescamente voló de vuelta a Arkansas para presidir la ejecución de un hombre negro con daño cerebral, Ricky Ray Rector. Siendo presidente, erradicó “la asistencia social como la conocemos” e incrementó enormemente las atribuciones del estado, incluyendo las de detener y encarcelar a jóvenes negros. En todo esto contó con el apoyo de Hillary Clinton, que describió a los jóvenes negros del gueto como “superdepredadores”. Al mismo tiempo, Bill Clinton fue el primer presidente en tener amigos negros y en ser capaz de interactuar abierta y cómodamente con negros. Es una amarga muestra de la profundidad a la que llega la reacción racista en Estados Unidos el que estos gestos superficiales le hayan ganado a Clinton el apoyo de muchos negros a pesar de sus infames actos.
Con la elección de Barack Obama en 2008, las expectativas de los negros eran altas. Pero, si bien esas expectativas ya han sido olvidadas, queda entre los negros una profunda noción de solidaridad de raza con Obama. Esto ha sido reforzado por casi ocho años de reacción por parte de los republicanos en el congreso, amplificada por la gente del tipo “teabaggers” [militantes del derechista Tea Party] y “birthers” [que creen que Obama no nació en Estados Unidos]. Sin embargo, la verdad es que los negros no han ganado nada con su presidencia, durante la cual el desempleo en este sector se disparó, los salarios colapsaron y la riqueza media se desplomó. Mientras tanto, los negros siguen siendo asesinados a tiros por los desenfrenados policías racistas.
Contra lo que afirman muchos voceros negros, este estado de cosas no se debe a que Obama esté secuestrado por los republicanos. Sin duda, sus implacables ataques contra Obama casi siempre tienen una motivación racista. Pero el hombre negro de la Casa Blanca fue desde el principio un demócrata de Wall Street. Y lo demostró al poco tiempo de asumir el cargo. En una reunión con los grandes estafadores financieros en marzo de 2009, les aseguró que su gobierno era “lo único que se interpone entre ustedes y el linchamiento popular”, y añadió, “no he venido a perseguirlos, sino a protegerlos”. Y lo cumplió, con la eficaz ayuda de sus lugartenientes obreros en la burocracia sindical, que sacrificaron los empleos, los salarios y las condiciones laborales de sus afiliados para que el capitalismo estadounidense siguiera siendo redituable.
Los negros siguen siendo el sector de la población con mayor conciencia de la naturaleza cruel del racista Estados Unidos. Al mismo tiempo, están atados al Partido Demócrata y en su mayoría seguirán apoyándolo mientras no parezca haber otra alternativa. La clave para destrabar esa situación está en forjar esa alternativa.
Los obreros necesitan un partido propio
Con millones en el desempleo o luchando por subsistir con empleos de medio tiempo o temporales miserablemente mal pagados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y dependen de los vales de alimentos, con sus pensiones y prestaciones de salud recortadas, existe una necesidad imperiosa de construir un partido obrero basado en el entendimiento fundamental de que los obreros no tienen ningún interés en común con los patrones. Un partido así uniría a los empleados con los desempleados, los pobres de los guetos y los inmigrantes en una lucha por empleos y condiciones dignas de vivienda para todos. El poder para llevar a cabo esta lucha está en manos de los hombres y mujeres —negros, blancos e inmigrantes— cuyo trabajo hace girar los engranes de la producción y genera la riqueza que los capitalistas se roban.
En el Programa de Transición de 1938, documento de fundación de la IV Internacional, León Trotsky planteó una serie de reivindicaciones para enfrentar la catástrofe que amenazaba a la clase obrera en medio de la Gran Depresión de los años treinta. El fin de estas reivindicaciones era armar a los obreros con el entendimiento de que la única respuesta era la conquista del poder por el proletariado. Para combatir la plaga del desempleo, llamaba por unir a los empleados y los desempleados en la lucha por una semana laboral más corta sin pérdida de salario, para distribuir el trabajo accesible, así como por una escala móvil de salarios que aumentara con el costo de la vida. Exigía un programa masivo de obras públicas con salarios al nivel del de los obreros sindicalizados. Para garantizar condiciones de vida decentes, todos debían tener vivienda y otras instalaciones sociales, así como acceso a la atención médica y a la educación sin ningún costo para los beneficiarios. El seguro de los desempleados debía durarles hasta que consiguieran empleo, con la totalidad de sus pensiones garantizada por el gobierno. Sólo la lucha por este tipo de reivindicaciones podría enfrentar las míseras condiciones que los obreros sufren actualmente.
Como argumentó Trotsky, quien junto con Lenin fuera el líder de la Revolución Rusa de 1917:
“Los propietarios y sus abogados demostrarán ‘la imposibilidad de realizar’ estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque ‘normal’ de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra cosa que morir. La ‘posibilidad’ o la ‘imposibilidad’ de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”.
Las nuevas batallas obreras sentarán las bases para revivir y extender los sindicatos, echando a sus dirigentes vendidos actuales y remplazándolos con una nueva dirección clasista. Para que los obreros triunfen sobre sus explotadores, deben estar armados con un programa político marxista que vincule el combate sindical con la lucha por construir un partido obrero revolucionario multirracial. Ese partido dirigiría la lucha por barrer al estado burgués mediante la revolución socialista y establecer un estado obrero donde los que trabajan gobiernen.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/eu.html
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.06.05 17:43 ShaunaDorothy Ataque policiaco masivo al plantón del magisterio ¡Defender a la CNTE! (Septiembre de 2013)

https://archive.is/zoSXC
Espartaco No. 39 Septiembre de 2013
Ataque policiaco masivo al plantón del magisterio
¡Defender a la CNTE!
¡Libertad inmediata a todos los detenidos!
¡Abajo la reforma educativa!
¡Romper con AMLO/Morena/PRD!
14 DE SEPTIEMBRE DE 2013—En un operativo coordinado de las autoridades federales priístas y las locales perredistas, el plantón que durante cuatro meses habían mantenido los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en protesta contra la reforma antieducativa del priísta Enrique Peña Nieto, fue arrasado ayer por miles de elementos de la Policía Federal apoyados por tanquetas antimotines y helicópteros Black Hawk. Con el insulso pretexto del grito que cada 15 de septiembre pega el presidente en turno, el jueves 12 las autoridades dieron un ultimátum a los maestros para que desalojaran el Zócalo al día siguiente, fijando finalmente las cuatro de la tarde como hora límite. Los maestros habían considerado quedarse y resistir el embate pero, ante la abrumadora movilización policiaca, se vieron obligados a levantar el plantón y trataron de retirarse de manera organizada. Sin embargo, los granaderos fueron calle por calle persiguiendo y atacando a grupos atomizados de maestros y sus partidarios. En un caso televisado, los granaderos encapsularon y golpearon a un contingente, en el cual se encontraban los dirigentes de las secciones 22 y 9 del SNTE, de Oaxaca y el Distrito Federal respectivamente. No se conoce todavía el saldo de heridos y hay al menos 32 detenidos; los docentes calculan que hay más de 100 personas heridas y/o detenidas. Eso sí, a lo largo del proceso los paleros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos estuvieron presentes para verificar que los gorilas de azul no infringieran los derechos de los maestros (es decir, que no dejaran marcas visibles de tortura). Mientras todo esto sucedía en la Cd. de México, Minervino Morán, líder de la CETEG, era detenido en Guerrero; se reporta que éste y los demás dirigentes de la CNTE fueron liberados.
Regodeándose de su brutal operativo policiaco, los gobernantes capitalistas añaden insulto a la injuria. Mientras los antimotines golpeaban gente a placer en el centro de la ciudad, Peña Nieto afirmaba en el Colegio Militar que “México es un país de paz, de armonía social”, y Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno perredista de la Cd. de México, celebraba el “diálogo” de ayer con los maestros (es decir, el ultimátum bajo amenaza del aparato represivo estatal). El secretario de gobernación, Osorio Chong, dejó claro ayer también la naturaleza del “diálogo” a lo largo de las últimas semanas, al afirmar que a los maestros “se les dijo que la reforma en materia educativa no tiene marcha atrás” porque, según él, “es benéfica para los niños” (La Jornada, 14 de septiembre). Confirmando, a su manera, que los maestros trabajan las más de las veces bajo condiciones de miseria extrema, y dando una idea del chantaje en el que consistieron sus “negociaciones”, Osorio Chong fustigó también a los maestros por no haber respondido “a los ofrecimientos del gobierno federal y el de Oaxaca, los cuales plantearon mejorar la infraestructura en la que laboran en sus comunidades” (Ibíd.). De modo que la reforma de Peña Nieto ni siquiera incluye mejorar la infraestructura escolar en uno de los estados más pobres del país. Y parece que los niños oaxaqueños, que tanto preocupan al gobierno, se quedarán sin butacas.
Las autoridades sostienen que ninguno de los detenidos es profesor, sino supuestos infiltrados, y a lo largo de las últimas semanas han tratado de criminalizar cualquier muestra de solidaridad al presentar a los jóvenes y antiguos electricistas del SME que apoyan al movimiento magisterial como vándalos y —¡horror!— “anarquistas encapuchados”. Estudiantes de la ENAH bloquearon ayer el Periférico en solidaridad con la CNTE, hasta que un helicóptero de la policía aparentemente los roció con gas lacrimógeno. Junto con profesores y trabajadores de su escuela, se han declarado en paro indefinido, y a ellos se han unido estudiantes de la UNAM. Los espartaquistas llamamos al movimiento obrero a movilizarse en contra de este nuevo ataque. ¡Un golpe contra uno es un golpe contra todos! ¡Libertad inmediata a todos los detenidos! La necesidad de defender al magisterio contra la represión va más allá de la solidaridad. Los maestros se han movilizado esencialmente solos durante meses contra la reforma educativa —una reforma que atenta no sólo contra el SNTE y las conquistas sindicales de los maestros, sino contra la educación pública gratuita misma—. Está en el interés de la clase obrera en su conjunto movilizarse contra la reforma educativa y contra el ataque al SNTE y la CNTE —un nuevo episodio de una larga ofensiva antisindical—.
La movilización estatal masiva contra la CNTE estaba anunciada desde hace meses, cuando el flamante gobierno priísta fue tras la siniestra Elba Esther Gordillo, entonces lideresa “vitalicia” del SNTE y otrora incondicional del gobierno capitalista en turno. El objetivo inmediato de Peña Nieto era eliminar cualquier obstáculo a la reforma educativa que había promulgado apenas un día antes. Como escribimos entonces:
“Los espartaquistas nos oponemos, como cuestión de principios, a la intervención del estado burgués en los asuntos de los sindicatos, organizaciones elementales de defensa de la clase obrera. La intromisión estatal en los sindicatos no tiene nada que ver con su ‘democratización’; el objetivo de la burguesía es someter los sindicatos cada vez más a su control. La defensa del movimiento sindical incluye exigir la libertad inmediata de Gordillo y todos los funcionarios sindicales arrestados...
“¡La clase obrera debe limpiar su propia casa!”.
—“Gobierno, ¡manos fuera del SNTE!”, volante del GEM, 4 de marzo
Peña Nieto y sus secuaces del PRD y el PAN —partidos burgueses firmantes del “Pacto por México”— no han perdido tiempo en impulsar su agenda contra la clase obrera y los pobres. Desde la oposición, López Obrador condena de dientes para fuera la represión. AMLO es un político capitalista, surgido del PRI, pasado por el PRD y ahora caudillo de su Morena. Los trabajadores y oprimidos no deben olvidar que, como administrador del capitalismo en la Cd. de México, fue AMLO el primero en desatar la represión contra los campesinos de Atenco en 2001, y el PRD —del cual AMLO fue miembro hasta el año pasado— no ha dudado en lanzar a sus perros guardianes contra la lucha social una y otra vez a lo largo de sus ya 16 años de administración estatal en el DF.
El proletariado debe flexionar sus músculos contra la nueva arremetida patronal; para ello, es necesario romper toda ilusión en los populistas burgueses como el PRD, AMLO y el Morena —enemigos de la victoria del proletariado igual que el PRI y el PAN—. Los espartaquistas luchamos por forjar un partido obrero revolucionario que responda a los intereses de la clase obrera para acabar de una vez por todas con el régimen de los patrones mediante la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/39/cnte.html
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2016.06.05 17:36 ShaunaDorothy Ataque policiaco masivo al plantón del magisterio ¡Defender a la CNTE! ¡Libertad inmediata a todos los detenidos! ¡Abajo la reforma educativa! ¡Romper con AMLO/Morena/PRD! (14 de septiembre de 2013)

https://archive.is/0zCbQ
14 de septiembre de 2013
Ataque policiaco masivo al plantón del magisterio
¡Defender a la CNTE!
¡Libertad inmediata a todos los detenidos! ¡Abajo la reforma educativa!
¡Romper con AMLO/Morena/PRD!
14 DE SEPTIEMBRE DE 2013—En un operativo coordinado de las autoridades federales priístas y las locales perredistas, el plantón que durante cuatro meses habían mantenido los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en protesta contra la reforma antieducativa del priísta Enrique Peña Nieto, fue arrasado ayer por miles de elementos de la Policía Federal apoyados por tanquetas antimotines y helicópteros Black Hawk. Con el insulso pretexto del grito que cada 15 de septiembre pega el presidente en turno, el jueves 12 las autoridades dieron un ultimátum a los maestros para que desalojaran el Zócalo al día siguiente, fijando finalmente las cuatro de la tarde como hora límite. Los maestros habían considerado quedarse y resistir el embate pero, ante la abrumadora movilización policiaca, se vieron obligados a levantar el plantón y trataron de retirarse de manera organizada. Sin embargo, los granaderos fueron calle por calle persiguiendo y atacando a grupos atomizados de maestros y sus partidarios. En un caso televisado, los granaderos encapsularon y golpearon a un contingente, en el cual se encontraban los dirigentes de las secciones 22 y 9 del SNTE, de Oaxaca y el Distrito Federal respectivamente. No se conoce todavía el saldo de heridos y hay al menos 32 detenidos; los docentes calculan que hay más de 100 personas heridas y/o detenidas. Eso sí, a lo largo del proceso los paleros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos estuvieron presentes para verificar que los gorilas de azul no infringieran los derechos de los maestros (es decir, que no dejaran marcas visibles de tortura). Mientras todo esto sucedía en la Cd. de México, Minervino Morán, líder de la CETEG, era detenido en Guerrero; se reporta que éste y los demás dirigentes de la CNTE fueron liberados.
Regodeándose de su brutal operativo policiaco, los gobernantes capitalistas añaden insulto a la injuria. Mientras los antimotines golpeaban gente a placer en el centro de la ciudad, Peña Nieto afirmaba en el Colegio Militar que “México es un país de paz, de armonía social”, y Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno perredista de la Cd. de México, celebraba el “diálogo” de ayer con los maestros (es decir, el ultimátum bajo amenaza del aparato represivo estatal). El secretario de gobernación, Osorio Chong, dejó claro ayer también la naturaleza del “diálogo” a lo largo de las últimas semanas, al afirmar que a los maestros “se les dijo que la reforma en materia educativa no tiene marcha atrás” porque, según él, “es benéfica para los niños” (La Jornada, 14 de septiembre). Confirmando, a su manera, que los maestros trabajan las más de las veces bajo condiciones de miseria extrema, y dando una idea del chantaje en el que consistieron sus “negociaciones”, Osorio Chong fustigó también a los maestros por no haber respondido “a los ofrecimientos del gobierno federal y el de Oaxaca, los cuales plantearon mejorar la infraestructura en la que laboran en sus comunidades” (Ibíd.). De modo que la reforma de Peña Nieto ni siquiera incluye mejorar la infraestructura escolar en uno de los estados más pobres del país. Y parece que los niños oaxaqueños, que tanto preocupan al gobierno, se quedarán sin butacas.
Las autoridades sostienen que ninguno de los detenidos es profesor, sino supuestos infiltrados, y a lo largo de las últimas semanas han tratado de criminalizar cualquier muestra de solidaridad al presentar a los jóvenes y antiguos electricistas del SME que apoyan al movimiento magisterial como vándalos y —¡horror!— “anarquistas encapuchados”. Estudiantes de la ENAH bloquearon ayer el Periférico en solidaridad con la CNTE, hasta que un helicóptero de la policía aparentemente los roció con gas lacrimógeno. Junto con profesores y trabajadores de su escuela, se han declarado en paro indefinido, y a ellos se han unido estudiantes de la UNAM. Los espartaquistas llamamos al movimiento obrero a movilizarse en contra de este nuevo ataque. ¡Un golpe contra uno es un golpe contra todos! ¡Libertad inmediata a todos los detenidos! La necesidad de defender al magisterio contra la represión va más allá de la solidaridad. Los maestros se han movilizado esencialmente solos durante meses contra la reforma educativa —una reforma que atenta no sólo contra el SNTE y las conquistas sindicales de los maestros, sino contra la educación pública gratuita misma—. Está en el interés de la clase obrera en su conjunto movilizarse contra la reforma educativa y contra el ataque al SNTE y la CNTE —un nuevo episodio de una larga ofensiva antisindical—.
La movilización estatal masiva contra la CNTE estaba anunciada desde hace meses, cuando el flamante gobierno priísta fue tras la siniestra Elba Esther Gordillo, entonces lideresa “vitalicia” del SNTE y otrora incondicional del gobierno capitalista en turno. El objetivo inmediato de Peña Nieto era eliminar cualquier obstáculo a la reforma educativa que había promulgado apenas un día antes. Como escribimos entonces:
“Los espartaquistas nos oponemos, como cuestión de principios, a la intervención del estado burgués en los asuntos de los sindicatos, organizaciones elementales de defensa de la clase obrera. La intromisión estatal en los sindicatos no tiene nada que ver con su ‘democratización’; el objetivo de la burguesía es someter los sindicatos cada vez más a su control. La defensa del movimiento sindical incluye exigir la libertad inmediata de Gordillo y todos los funcionarios sindicales arrestados... “¡La clase obrera debe limpiar su propia casa!”.
—“Gobierno, ¡manos fuera del SNTE!”, volante del GEM, 4 de marzo
Peña Nieto y sus secuaces del PRD y el PAN —partidos burgueses firmantes del “Pacto por México”— no han perdido tiempo en impulsar su agenda contra la clase obrera y los pobres. Desde la oposición, López Obrador condena de dientes para fuera la represión. AMLO es un político capitalista, surgido del PRI, pasado por el PRD y ahora caudillo de su Morena. Los trabajadores y oprimidos no deben olvidar que, como administrador del capitalismo en la Cd. de México, fue AMLO el primero en desatar la represión contra los campesinos de Atenco en 2001, y el PRD —del cual AMLO fue miembro hasta el año pasado— no ha dudado en lanzar a sus perros guardianes contra la lucha social una y otra vez a lo largo de sus ya 16 años de administración estatal en el DF.
El proletariado debe flexionar sus músculos contra la nueva arremetida patronal; para ello, es necesario romper toda ilusión en los populistas burgueses como el PRD, AMLO y el Morena —enemigos de la victoria del proletariado igual que el PRI y el PAN—. Los espartaquistas luchamos por forjar un partido obrero revolucionario que responda a los intereses de la clase obrera para acabar de una vez por todas con el régimen de los patrones mediante la revolución socialista.
Grupo Espartaquista de México
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/2013-09-cnte.html
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2016.05.28 12:09 ShaunaDorothy Contra la ofensiva oscurantista de la iglesia y el PAN: ¡Aborto libre y gratuito! (Verano de 2007)

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Espartaco No. 28 Verano de 2007
¡Ninguna ilusión en AMLO y el PRD burgués! ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
El 24 de abril, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, dominada por el PRD, aprobó cambiar los códigos legales de la ciudad para permitir el aborto a quien lo solicite, un derecho democrático elemental, durante las primeras doce semanas del embarazo. Esto da al Distrito Federal no sólo las leyes sobre el aborto más liberales de América Latina fuera de Cuba y Puerto Rico, sino que, al proporcionarlo gratuitamente a los residentes de la ciudad en los hospitales públicos, hace al aborto mucho más accesible que en EE.UU. y la mayor parte de Europa. Algunos investigadores estiman que las complicaciones en abortos ilegales, que han matado a unas mil 500 mexicanas cada año, representan la principal causa de muerte para mujeres entre 15 y 39 años de edad en América Latina y el Caribe. La reforma del aborto es una conquista importante para todas las mujeres, pero tendrá un impacto particular en la vida de las obreras, las pobres y las jóvenes que no tenían los medios para obtener abortos seguros viajando a otros países o pagando un elevado precio para obtener uno ilegalmente en instalaciones decentes. Sin embargo, la ley incluye penas de tres a seis meses de prisión para las mujeres que reciban un aborto después de las primeras doce semanas, y de uno a tres años de prisión a quienes lo practiquen. Nosotros decimos: ¡Abajo todas las penas! ¡Aborto libre y gratuito en todo México! ¡Abajo el límite de doce semanas!
Como comunistas revolucionarios, el Grupo Espartaquista de México, sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), apoya esta reforma y toda conquista obtenida para las mujeres, sin importar cuán parcial sea. El 19 de abril, la Juventud Espartaquista llevó a cabo un mitin en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM llamando por “¡Aborto libre y gratuito! ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!”, uno de los muy pocos eventos izquierdistas en favor de los derechos de aborto llevados a cabo en la universidad esta primavera. Nuestros camaradas explicaron la perspectiva marxista para acabar con la opresión de la mujer, llamaron a los estudiantes y obreros a movilizarse en apoyo de la reforma del aborto y advirtieron contra las ilusiones en el PRD.
La destrucción de la URSS, el primero y más poderoso estado obrero del mundo, ha traído una ofensiva global contra los estándares de vida y los derechos democráticos elementales de la clase obrera y los oprimidos, así como un clima ideológico dominado por la creencia generalizada en la “muerte del comunismo” y un resurgimiento del fanatismo religioso. Donde existen los derechos de aborto, como en EE.UU. —gobernado por la pandilla de fanáticos religiosos de Bush—, han estado bajo ataque constante tanto por parte de los republicanos como de los demócratas; cada vez es más difícil obtener un aborto, especialmente para las mujeres pobres.
México no ha sido, por supuesto, una excepción a esta ofensiva burguesa, con dos décadas de políticas antiobreras neoliberales que han devastado el nivel de vida de la clase obrera. Además, durante los últimos siete años, el gobierno del PAN ha combinado sus políticas privatizadoras y abiertamente a favor de los imperialistas estadounidenses con la ideología derechista religiosa. Recientemente, el país ha sido sacudido por huelgas poderosas y combativas, así como por movilizaciones masivas de la clase obrera, los pobres y los oprimidos por la satisfacción de sus necesidades más apremiantes y en defensa de conquistas ganadas a través de fuertes luchas. La burguesía misma está altamente polarizada, y la diferenciación se da respecto a cuestiones sociales tanto como económicas. El PRD nacionalista burgués de López Obrador trata de cooptar y desactivar el descontento obrero mediante concesiones. Es en este contexto que se ha dado la reforma del aborto, originalmente redactada por el PRI y aprobada gracias al apoyo del PRD.
El aborto, que da a las mujeres cierto control sobre la decisión de tener hijos o no, es una cuestión política explosiva. En México, con la segunda población católica más grande del mundo después de Brasil, la medieval Iglesia Católica ha desempeñado un papel político cada vez mayor, especialmente desde que Vicente Fox del PAN asumió la presidencia en el año 2000. Desde el momento en que fue propuesta, la reforma ha ocasionado un indignado tumulto entre las fuerzas oscurantistas y derechistas que alientan a las capas más violentamente atrasadas de la población y representan una amenaza mortal a las mujeres, los izquierdistas, los obreros, los homosexuales y los indígenas. El gobierno del PAN y la Iglesia Católica unieron fuerzas en una campaña reaccionaria y antimujer contra la propuesta. Despotricaron desde los púlpitos de la televisión nacional, curas y monjas se manifestaron por las calles de la Ciudad de México y el mismísimo Vaticano lanzó risibles amenazas de excomunión. Después de que la Asamblea Legislativa aprobó la reforma, hubo un ataque renovado, ahora con la grotescamente mal llamada Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Procuraduría General de la República (PGR) como punta de lanza para desafiar la nueva ley como anticonstitucional, ¡con la PGR argumentando que un embrión es sujeto de derecho! Nosotros decimos: ¡Por la separación de la iglesia y el estado!
Al apoyar esta reforma, no otorgamos ninguna confianza en absoluto al PRD ni al PRI, partidos del capital tanto como el PAN. Las reformas bajo el capitalismo no sólo son parciales sino también reversibles. La opresión de la mujer es un componente necesario del capitalismo, y no puede ser desenraizado mediante reformas sino sólo a través del derrocamiento revolucionario del sistema de explotación basado en la propiedad privada. Luchamos por construir un partido proletario leninista-trotskista para dirigir la lucha por una revolución socialista que comenzaría a sentar la base para la genuina emancipación de la mujer junto con la emancipación de la clase obrera y de todos los oprimidos.
La base material de la opresión de la mujer
Los marxistas consideramos que la institución de la familia, un componente necesario del régimen de la propiedad privada, es la principal fuente de la opresión especial de la mujer. La familia no es una institución inmutable y sempiterna, sino una relación social sujeta al cambio histórico. En la antigua sociedad de cazadores-recolectores existía la igualdad entre hombres y mujeres, donde la necesaria división del trabajo, basada en el papel de la mujer de procrear hijos, no involucraba subordinación alguna con base en el sexo, y el linaje se trazaba por la línea materna. En su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), Friedrich Engels (usando información disponible en aquel entonces) trazó el origen de la institución de la familia y del estado a la división de la sociedad en clases. El desarrollo de la tecnología —la agricultura, la metalurgia, la domesticación de los animales y otros avances revolucionarios— permitieron la existencia de un excedente allende lo necesario para la subsistencia mínima que caracterizaba a las sociedades de cazadores-recolectores, haciendo posible la existencia de una clase dominante ociosa. El estado surgió para asegurar el dominio de esa clase por la fuerza. La centralidad de la familia fluyó de su papel en la herencia de la propiedad sobre la línea paterna, que requirió la monogamia sexual de la mujer y su subordinación social. Engels describe la victoria de la propiedad privada sobre la propiedad comunal natural primitiva como “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
La sociedad capitalista está dividida en dos clases principales: la burguesía, que posee los medios de producción, y el proletariado, que vende su fuerza de trabajo para crear la riqueza y mantener a la sociedad funcionando. Para las masas obreras y los pobres, que no tienen riqueza alguna que legar a las nuevas generaciones, la familia sirve para alimentar y vestir a los obreros y criar a la siguiente generación. Engels señala: “La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica franca o más o menos disimulada de la mujer, y la sociedad moderna es una masa cuyas moléculas son las familias individuales.” Aún hoy la institución de la familia desempeña un papel económico y social, y ésa es la base de la opresión de la mujer. Así, la lucha por la liberación de la mujer es una parte estratégica de la lucha por el socialismo y sólo puede llevarse a cabo mediante la revolución socialista.
Nuestra perspectiva no es la redivisión de las tareas domésticas dentro de la familia, sino la transferencia del trabajo doméstico entero a la esfera pública. Para liberar a la mujer, la institución de la familia como unidad económica de la sociedad no puede ser abolida, sino que ha de ser remplazada, con cocinas, guarderías y lavanderías comunales. La dictadura del proletariado, en la medida en que tenga suficientes recursos a su disposición, inmediatamente cambiará la condición concreta de la mujer en particular, más allá de los efectos liberadores generales de la revolución, y mucho más allá de hacer a la mujer y el hombre iguales ante la ley.
La opresión de la mujer no se reduce a una cuestión de ideología atrasada y la negación de derechos democráticos. La ideología machista es propagada para justificar la opresión económica y la subyugación concretas de la mujer. El aborto es restringido para afianzar la institución de la familia, cuyo papel social, junto con otras instituciones como la iglesia, es enseñar el respeto a la autoridad, actuar como una fuerza conservadora, controlar a la población (especialmente a la juventud) e imponer una moralidad que proscribe cualquier cosa que se desvíe del ideal de la familia —desde las relaciones sexuales premaritales hasta las homosexuales—. La sexualidad juvenil, aunque algunos no quieran admitirlo, es un hecho biológico. Las adolescentes se embarazarán y necesitarán abortos. ¡Por anticonceptivos y aborto libres y gratuitos! ¡Abajo los requisitos de consentimiento paterno! ¡Plenos derechos democráticos para los homosexuales! Nos oponemos a las leyes sobre la edad de consentimiento a través de las cuales el estado capitalista dicta a qué edad uno (típicamente la mujer) puede o no decidir tener relaciones sexuales. Estamos contra las leyes contra “crímenes sin víctimas”, como las relaciones sexuales consensuales, la pornografía y el uso de drogas.
En México, donde la mitad de la población vive en la pobreza incluso según cifras oficiales, la influencia embrutecedora de la familia adquiere una importancia aun mayor como un medio de supervivencia económica, especialmente para jóvenes adultos que no pueden conseguir un empleo decente, para los ancianos que tratan de sobrevivir con una pensión miserable —si es que la tienen— y para las mujeres que se ven forzadas a permanecer en matrimonios pese a su voluntad por la simple razón de que no podrían sobrevivir por sí solas, especialmente si tienen hijos. ¡Por guarderías gratuitas las 24 horas!
La mujer y la revolución permanente en México
En toda sociedad, el grado de la emancipación de la mujer es un indicador preciso de la emancipación general. Muchos aspectos de la naturaleza antimujer de la sociedad mexicana son conocidos en todo el mundo. Ciudad Juárez es tristemente célebre por los cientos de asesinatos de obreras; las víctimas son generalmente jóvenes y a menudo mutiladas sexualmente. En marzo, Ernestina Ascencio, una indígena de 73 años de edad, fue violada y matada por elementos del Ejército Mexicano en Veracruz, ¡y Calderón tuvo el descaro de declarar que había muerto de gastritis! La policía abusó sexualmente y violó a mujeres arrestadas durante la brutal ocupación del pueblo de Atenco en mayo de 2006.
Pero gran parte de las espantosas condiciones de la mujer en México no llegan a los encabezados porque son simplemente cosa de todos los días. La violencia contra la mujer ocurre en el 60 por ciento de los hogares. La discriminación abierta en las contrataciones es la norma. Las mujeres usualmente son relegadas a los trabajos más repetitivos y peligrosos de la industria, especialmente en las maquiladoras, son sometidas a procedimientos degradantes como pruebas de embarazo regulares y ganan menos que los hombres por el mismo trabajo. Al mismo tiempo, al integrarse a la industria, las mujeres obtienen cierta independencia económica y se han convertido en un componente poderoso y vibrante del proletariado. Nosotros decimos: ¡Salario igual por trabajo igual! ¡Sindicalizar a los no sindicalizados!
Las condiciones de la mujer indígena son particularmente brutales y degradantes, con la intersección de mayor pobreza y tradiciones atrasadas. En algunas regiones, ¡todavía se vende a las jóvenes en matrimonio! En algunos casos las mujeres no hablan a hombres que no pertenecen a la familia. Las mujeres indígenas típicamente viven en hogares campesinos pobres o en asentamientos urbanos miserables. El 34.5 por ciento de los hogares en municipios indígenas no tiene agua entubada y el 21.1 por ciento no tiene electricidad. La tasa de analfabetismo para las mujeres a partir de los quince años de edad que viven en hogares indígenas es un asombroso 32.2 por ciento, mientras que para los hombres es el 19.4 por ciento, y en hogares no indígenas es de 6.7 por ciento, con una mínima diferenciación entre sexos.
Especialmente en el Distrito Federal y otros grandes centros urbanos, un sector importante de la población, que viene principalmente de la pequeña burguesía, no hace suya la ideología fundamentalista católica del PAN. Encuestas recientes muestran que, a diferencia de lo que sucede a nivel nacional, son más los que apoyan la reforma que los que se oponen (aunque por un margen pequeño). En manifestaciones sindicales y del PRD, si bien algunos rechazan nuestro periódico cuando señalamos nuestra posición sobre el aborto, otros —especialmente estudiantes y jóvenes obreras— lo adquieren precisamente por esa posición. Encontramos una receptividad particularmente buena entre las enfermeras, probablemente bien enteradas de las consecuencias de los abortos ilegales, quienes se movilizaron contra el desmantelamiento del seguro social. En mayo, en una refrescante muestra de irreverencia, una gran parte de las 20 mil personas desnudas que posaban para la fotografía de Spencer Tunick en el Zócalo —justo enfrente de la Catedral Metropolitana en una mañana de domingo— corearon “¡Norberto Rivera, el pueblo se te encuera!”
Este sector socialmente más liberal representa una base importante de apoyo al PRD, y es a él que este partido apela a través de la reforma del aborto, las sociedades de convivencia (generalmente entendidas como matrimonios homosexuales) y las propuestas de legalizar la prostitución. Pero las ilusiones en el PRD como amigo de los trabajadores y de los oprimidos son suicidas. La clase capitalista en su conjunto, independientemente de sus posturas coyunturales, se opone al acceso gratuito y libre al aborto sin restricciones porque les da a las mujeres cierta libertad respecto a la subordinación total a la estructura familiar. Está en el interés de la clase obrera retomar la lucha contra la opresión de la mujer en contraposición a la burguesía.
El México neocolonial es un país de desarrollo desigual y combinado, donde los métodos más modernos de producción capitalista coexisten con los métodos agrícolas más arcaicos y la ausencia casi total de infraestructura, particular pero no exclusivamente en el campo. Un obstáculo fundamental para hacer realidad el aborto libre y gratuito, no sólo en la Ciudad de México sino a lo largo y ancho del país, es la escasez de instalaciones de atención médica de calidad y personal capacitado, ahora agravada por los ataques del gobierno federal del PAN al seguro social. Nosotros decimos: ¡Abajo la “reforma” al seguro social! ¡Atención médica gratuita y de calidad para todos!
Los recursos materiales para la plena integración de la mujer en el proceso productivo, para empezar a sentar la base de la emancipación de la mujer, para liberar a los campesinos y los indígenas de sus ancestrales miseria, aislamiento e ignorancia, simplemente no existen y no pueden obtenerse sino a través de una revolución socialista que se extienda internacionalmente. En nuestra lucha por la revolución socialista, nos guiamos por la perspectiva de la revolución permanente formulada por León Trotsky. En la época imperialista, las tareas asociadas con las revoluciones democrático-burguesas (como la Revolución Francesa de 1789), tales como la emancipación nacional, la revolución agraria y la democracia política, sólo pueden ser llevadas a cabo mediante la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado y los pobres urbanos. Así, las aspiraciones democráticas de las masas —desde el derecho al voto (que fue pisoteado por el intento de desafuero contra López Obrador y el fraude electoral) hasta la igualdad legal de la mujer— son fuerzas motrices de la revolución socialista. Para México, el derrocamiento de la brutal burguesía imperialista estadounidense por parte de la poderosa clase obrera multirracial al norte del Río Bravo será una cuestión urgente de vida o muerte. ¡Por lucha de clases conjunta en EE.UU. y México!
El PRD procura conducir estas justas aspiraciones al callejón sin salida de la política capitalista, apenas velada con los harapos de la democracia burguesa. A través de la ideología nacionalista burguesa, también procura borrar la división de la sociedad en clases, impulsando la mentira de que todos los mexicanos deben “mantenerse unidos” por el bien del país. Esto es un vil engaño. No sólo son los intereses del proletariado y de la burguesía irreconciliables, sino que, además, las débiles burguesías tercermundistas están inextricablemente atadas a sus amos imperialistas y son totalmente incapaces de romper con ellos para desempeñar cualquier papel revolucionario. En el mejor de los casos, procuran renegociar los términos de su propia subordinación a los imperialistas y, en el proceso, desactivar las luchas del poderoso proletariado. Cuando la ideología nacionalista no basta, el PRD no duda en desatar la fuerza represiva entera del estado capitalista, como lo ha hecho tantas veces en el pasado.
La Revolución Rusa señaló el camino a la liberación de la mujer
La revolución permanente de Trotsky fue vindicada en la práctica por la Revolución Rusa. En octubre de 1917, los bolcheviques de Lenin y Trotsky dirigieron a la clase obrera al poder mediante una revolución socialista en el atrasado y abrumadoramente campesino imperio zarista, derrocando el capitalismo y estableciendo la dictadura del proletariado sobre la base de la propiedad colectiva. La economía —ya no centrada en la producción de ganancias— se administraba bajo la democracia obrera a través de los soviets, o consejos, de diputados obreros, soldados y campesinos. La Revolución Rusa dio pasos importantes hacia los objetivos liberadores del comunismo. Representó enormes conquistas para todos los oprimidos y especialmente para la mujer. La Rusia soviética legalizó el aborto y decretó leyes que hacían del matrimonio y el divorcio simples procedimientos civiles, aboliendo la categoría de “ilegitimidad” de los hijos y toda discriminación contra los homosexuales.
El estado dio pasos hacia el remplazo de la esclavitud doméstica de la mujer mediante el establecimiento de comedores, lavanderías y guarderías para permitir a todas las mujeres ingresar al empleo productivo. Estas medidas minaron la institución de la familia y señalaron el camino hacia la liberación de la mujer. Tras la revolución, la ya de por sí atrasada economía fue aún más devastada brutalmente por la Guerra Civil —incluyendo la invasión por parte de catorce potencias capitalistas—. La joven república soviética simplemente carecía de los recursos materiales para remplazar el papel económico de la familia y alcanzar la liberación de la mujer.
Las condiciones de pobreza extrema y aislamiento de la Rusia soviética, debidas a la derrota de oportunidades revolucionarias para extender el poder obrero a Europa Occidental, especialmente a Alemania en 1918 y de nuevo en 1923, dieron pie al ascenso de la casta burocrática dirigida por Stalin, que usurpó el poder político de la clase obrera en 1923-24 y traicionó el propósito revolucionario del Partido Bolchevique y la Internacional Comunista de Lenin y Trotsky. La burocracia estalinista convirtió el aislamiento de la Unión Soviética de una profunda derrota a una “victoria” retórica con la doctrina nacionalista y antimarxista del “socialismo en un solo país”. Similarmente, la nueva casta gobernante, en lugar de reconocer la incapacidad material del país de establecer relaciones socialistas, recogió los pedazos de la familia burguesa y la declaró el fundamento sagrado del “socialismo triunfante”, justificando así el revocamiento de muchas conquistas para las mujeres.
La usurpación estalinista del poder constituyó una contrarrevolución política y no social, y transformó a la URSS en un estado obrero burocráticamente degenerado. Mediante su economía colectivizada y planificada, la URSS mantuvo las conquistas fundamentales de la Revolución de Octubre que, a pesar de la mala administración burocrática, condujeron a la transformación de la Unión Soviética en una potencia económica y militar capaz de hacer un contrapeso al imperialismo estadounidense. Hace dos décadas, la URSS tenía guarderías financiadas por el estado, las mujeres tenían plenos derechos de aborto, acceso a una amplia gama de oficios y profesiones y un alto grado de igualdad económica con sus compañeros hombres. En suma, la mujer tenía un estatus que en muchos aspectos era mucho más avanzado que en las sociedades capitalistas actuales. Luchamos hasta en las últimas barricadas por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética y los estados obreros burocráticamente deformados de Europa Oriental contra el ataque imperialista y la contrarrevolución interna, y llamábamos por revoluciones políticas proletarias para echar a las burocracias estalinistas y regresar al camino de Lenin y Trotsky.
La Unión Soviética, rodeada y golpeada por los imperialistas durante siete décadas, minada y finalmente vendida por los herederos de Stalin, fue destruida por la contrarrevolución capitalista en 1991-92, devastando la economía, lanzando a grandes masas a la calle en busca de medios de subsistencia —con las mujeres y los niños como las primeras víctimas de la contrarrevolución— y estimulando sangrientas guerras fratricidas entre los antiguos pueblos soviéticos. La destrucción final de la Unión Soviética condicionó un profundo retroceso en la conciencia del proletariado. El nuestro es el primer periodo desde la Comuna de París de 1871 en el que el grueso de los obreros en lucha no identifica sus sentidas necesidades inmediatas con los ideales y el programa de la revolución socialista.
¡Por un partido de vanguardia leninista-trotskista, el tribuno del pueblo!
Al carecer el proletariado de interés alguno en la preservación del orden burgués, su misión histórica es la emancipación universal. Sin embargo, en toda sociedad la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. En los países de desarrollo capitalista atrasado, la aguda degradación de la mujer está profundamente enraizada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso. El grueso del proletariado mexicano hoy día está imbuido en la ideología machista, el racismo antiindígena y antinegro y el antisemitismo, que los capitalistas usan para mantener a la clase obrera dividida e inconsciente de su poder social e intereses históricos.
Un partido leninista-trotskista de vanguardia —el instrumento fundamental para dirigir a la clase obrera en una revolución socialista— sólo puede forjarse en la lucha contra la influencia de la ideología burguesa. Luchamos por que la clase obrera retome la lucha por los derechos de la mujer y se erija como el caudillo de todos los oprimidos como una parte esencial de la batalla contra el capitalismo. No tenemos ilusiones en que esta tarea será fácil, pero es la única manera de liberar a la humanidad de las cadenas de la explotación y la opresión. La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría la base para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, la abolición del significado social de raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, liberando el potencial humano a un nivel nunca antes imaginado e impulsando una ola monumental de avance de la civilización.
Como los bolcheviques antes que nosotros, rechazamos el concepto degradante, abrazado por gran parte de la seudoizquierda mexicana, de que la liberación de la mujer es “trabajo de mujeres”; es una parte integral de nuestro programa, por la que lucha nuestra organización internacional entera. En tajante contraste, la izquierda se adapta a la sociedad machista y a menudo se regodea en repugnantes muestras de ideología burguesa atrasada. En nuestro mitin del 19 de abril polemizamos en contra de la práctica común de activistas de usar epítetos misóginos y homófobos como insultos contra funcionarios de gobierno o reaccionarios derechistas. Nuestra denuncia pública de esta práctica por parte del colectivo estudiantil de la UNAM, Rebeldía, entre otros, le puso furioso. En una reacción más violenta, un miembro de la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo-Contracorriente (LTS-CC) atacó físicamente a uno de nuestros camaradas que denunció su uso de un vil epíteto homófobo en la manifestación en Tlatelolco conmemorando el 2 de Octubre en 2001 (ver volante de la Juventud Espartaquista “La LTS conmemora la masacre de Tlatelolco con epítetos antihomosexuales y puñetazos para los comunistas”, octubre de 2001).
El populismo radical del EZLN: Ninguna respuesta para los oprimidos
Muchos jóvenes que sienten indignación ante la horrible opresión de los indígenas miran hacia los zapatistas en busca de dirección, pero no obtendrán de ellos la liberación de la mujer ni cualquier cosa que se parezca a una revolución. Cuando surgió el EZ en 1994, explícitamente rechazó la lucha por la revolución proletaria y Marcos regularmente rechaza el legado de Lenin. Su “Ley Revolucionaria de Mujeres” de 1993 afirma una serie de derechos democráticos elementales para las mujeres, pero según la propia opinión de los zapatistas durante su encuentro en Oventik en diciembre de 2006, publicada en su sitio de internet oficial, “no hay una política sobre el aborto en el territorio zapatista”. No es pues de sorprender que Marcos haya mantenido un conspicuo silencio en el calor de la presente polarización. El programa del EZLN está enteramente circunscrito en los marcos del capitalismo y la democracia burguesa; está por reformas, como una nueva constitución, sin tocar el régimen de la propiedad privada, que es la base de la opresión de la mujer. Los zapatistas son simplemente otra manifestación del nacionalismo populista tradicional latinoamericano con una cierta base entre el campesinado; necesariamente y a pesar de sus críticas coyunturales al PRD, se mantiene en la órbita de este partido.
La idealización de la cultura y la economía campesinas tradicionales, como en el caso de los “Caracoles” zapatistas, significa idealizar la miseria y el atraso y retener la estructura familiar. Para el campesinado, la familia es la unidad económica de la agricultura a pequeña escala. Los intereses de clase de los campesinos se basan en la propiedad privada de la tierra y el campesinado es incapaz de reorganizar la economía sobre una base colectivista. Su influencia conservadora sólo puede ser vencida mediante la dirección de los obreros que participan en la producción socializada en la industria.
Lo que se necesita para poner fin a la miseria de los indígenas y el campesinado en general es la introducción de tecnología moderna en el campo: tractores, fertilizantes e irrigación junto con escuelas, hospitales, caminos y transportes. Este objetivo sólo puede alcanzarse mediante la revolución socialista y la implementación de una economía colectivizada y planificada internacionalmente.
El feminismo y el seudomarxismo: Obstáculos para la liberación de la mujer
Cualquier lucha que no presente un reto a la base material de la opresión de la mujer no liberará a las mujeres. El feminismo es una ideología burguesa que plantea que la fuente de la opresión de la mujer está en las ideas, igualando la lucha por su liberación con la lucha por sus derechos democráticos, es decir, por la igualdad con los hombres bajo el capitalismo. Así, el feminismo se opone a la posibilidad de liberar a las masas de obreras en la realidad mediante el derrocamiento del sistema económico que es la base de su opresión, y en cambio presenta la división entre hombres y mujeres como la principal división en la sociedad. El objetivo del feminismo burgués es permitir a las mujeres burguesas y pequeñoburguesas ingresar al club masculino del poder y el privilegio, como un enemigo del proletariado.
Rechazando el aborto como un derecho democrático elemental, la popular feminista burguesa Marta Lamas escribe que “Todas las personas estamos a favor de que se acaben los abortos, el problema es que para que eso suceda hay quienes piensan que se tienen que penalizar y otras personas pensamos que se tiene [sic] que despenalizar” (citado en La Jornada, 12 de abril). Ante la ofensiva reaccionaria antiaborto, el PRD y los feministas burgueses abrazan moralista y defensivamente la idea diseñada para inducir miedo y sentimientos de culpa de que el aborto es peligroso y traumático. Llevado a cabo bajo condiciones sanitarias apropiadas y por personal capacitado, el aborto es, de hecho, un procedimiento médico muy sencillo y seguro. Gran parte de la susceptibilidad respecto al aborto viene de la idea, inventada por la Iglesia Católica, de que el feto es un ser humano dotado de alma, y por lo tanto el aborto está mal. Como materialistas, rechazamos la idea del alma.
La LTS-CC escribió un artículo significativamente titulado “Anticonceptivos para no abortar y aborto libre, seguro y gratuito para no morir” (Estrategia Obrera No. 59, 25 de abril de 2007). Escribe, de manera similar a Marta Lamas, que “el fondo del debate no es abortar por abortar, decisión a la que ninguna mujer quiere llegar...” La posición de la LTS-CC comparte la perspectiva política liberal entera del feminismo. Su artículo ni siquiera menciona la revolución socialista, implicando que la opresión de la mujer puede ser combatida exitosamente dentro de los marcos del capitalismo. Tampoco dice una sola palabra de crítica al PRD burgués. Su posición es fundamentalmente sectoralista, negando la posibilidad de que la conciencia trascienda la experiencia personal de la opresión, y renunciando a la lucha leninista-trotskista de unir a todas las capas oprimidas de la sociedad tras el poder de la clase obrera. Así, sus argumentos están dirigidos sólo a las mujeres, denunciando a la iglesia por impedir que “la mujer [sin mención alguna de los hombres] rompa con la ideología machista y opresora” y termina con un llamado por un Encuentro Nacional de Mujeres para discutir demandas de género y clase. Si bien sería absurdo pensar que las mujeres son inmunes a los efectos de la ideología burguesa en cualquiera de sus formas, incluyendo la ideología misógina, la tarea de una dirección revolucionaria es combatir la ideología racista, sexista, homófoba y antiinmigrante entre la clase obrera y la sociedad en general.
Ahora que los derechos de aborto se han convertido en una causa popular entre los intelectuales pro-PRD, el Grupo Internacionalista (GI), otra organización supuestamente trotskista, finalmente ha publicado un artículo sobre el tema en El Internacionalista, tras más de una década de existencia en México (“¡Por el aborto libre y gratuito!”, El Internacionalista No. 6, mayo de 2007). A través de su artículo —que pretende ser una exposición ortodoxa del marxismo sobre la cuestión de la mujer— ¡no hay una sola mención ni mucho menos una advertencia contra las ilusiones masivas en el PRD, ahora fortalecidas por el hecho de que este partido ha sido el principal responsable de la reforma del aborto en la Ciudad de México!
El GI se acomoda al populismo radical pequeñoburgués y, lógicamente, sus pretensiones de guiarse por la revolución permanente se reducen a una oración abstracta y carente de significado en el último párrafo de su escrito, totalmente divorciada del resto del artículo. En la práctica rechaza la aplicación concreta de esta teoría. La contradicción entre su adherencia formal al trotskismo y su práctica de ir a la cola del populismo lo lleva a zigzaguear. Así, durante el “tortillazo” de enero pasado rechazó la lucha por subsidios para poner las tortillas al alcance de todos, renunciando a la lucha por reformas parciales bajo el capitalismo y dando la espalda a las necesidades más elementales de las masas obreras y pobres. Ahora que sí apoya la reforma perredista del aborto, ¡virtualmente omite cualquier crítica de los populistas burgueses que están detrás de ella!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Lenin forjó el Partido Bolchevique con el entendimiento de que “El ideal del socialdemócrata no debe ser el secretario de trade-union [sindicato], sino el tribuno popular, que sabe reaccionar contra toda manifestación de arbitrariedad y de opresión, dondequiera que se produzca y cualquiera que sea la capa o la clase social a que afecte.” Los espartaquistas estamos comprometidos con el forjamiento de tales partidos internacionalmente, las palancas fundamentales para hacer realidad un futuro comunista mediante revoluciones socialistas alrededor del mundo. En la lucha por nuevas revoluciones de Octubre, las palabras de Trotsky de 1924, dirigidas a las mujeres de Oriente, son perfectamente aplicables a México y todo el mundo semicolonial: “No habrá mejor comunista en el Oriente, ni mejor luchador por las ideas de la revolución y por las ideas del comunismo, que una mujer obrera despertada.”
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/28/aborto.html
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2016.05.23 22:34 ShaunaDorothy ¡Romper con los Demócratas! ¡Forjar un partido obrero! Huelga del transporte público paraliza Nueva York ¡La acción obrera unida puede aplastar la Ley Taylor! (Primavera de 2006)

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Espartaco No. 25 Primavera de 2006
El siguiente volante fue publicado originalmente el 20 de diciembre pasado por nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S. y reimpreso en su periódico Workers Vanguard No. 861, 6 de enero de 2006, bajo el título de “¡Victoria a la huelga de los trabajadores del transporte!”. El 20 de diciembre más de 30 mil trabajadores del metro y los autobuses urbanos de Nueva York, organizados en la Sección 100 del Sindicato de Trabajadores del Transporte (TWU, por sus siglas en inglés) y las secciones 726 y 1056 del Sindicato Unido del Transporte (ATU), se fueron a huelga en defensa de sus planes de jubilación y atención médica y otros derechos sindicales, no sólo para sí mismos, sino para los futuros trabajadores. Mostrando la falsedad de la ideología nacionalista generalizada en el Tercer Mundo, que sostiene que no hay lucha de clases al norte del Río Bravo, los poderosos sindicatos del transporte paralizaron durante tres días la capital financiera del monstruo imperialista y del mundo entero en una lucha en defensa de conquistas elementales que en México y casi todo el mundo han sido blanco de la ofensiva patronal.
Esta huelga demostró el potencial de vincular el poder social de la clase obrera a la furia de las masas negras de los guetos e inmigrantes de los barrios. Los huelguistas fueron vitoreados por la ciudad entera y, durante el segundo día de huelga, residentes del empobrecido vecindario de East New York en Brooklyn alzaron sus puños en apoyo a los cientos de piquetes del TWU que marchaban por la zona. Sin embargo, la demagogia antisindical del gobierno y los patrones sí ayudó a alimentar algo de sentimiento antihuelga, incluyendo entre tenderos e inmigrantes desesperados y temerosos de perder sus empleos.
Invocando la rompehuelgas Ley Taylor —que prohíbe huelgas en los servicios públicos— el estado y la patronal amenazaron con multas de dos días de pago por cada día en huelga a cada trabajador huelguista, multas millonarias al sindicato mismo e incluso con encarcelar a sus dirigentes. En este contexto, los dirigentes obreros de la ciudad y los traidores de la Internacional del TWU le dieron una puñalada por la espalda a los huelguistas. Los mencionados traidores “notificaron” a los huelguistas que tenían que “cesar toda actividad huelguística o relacionada a la huelga y presentarse a trabajar”. Abandonado por el resto de los dirigentes obreros, enfrentando multas y posible encarcelamiento, y con sus falsos “amigos de la clase obrera” Demócratas principalmente buscando dónde esconderse, el presidente de la Sección 100 del TWU, Roger Toussaint, levantó la huelga la tarde del día 22, sin tener siquiera un nuevo contrato y sin haber ganado la amnistía para los huelguistas.
Aunque la huelga hizo retroceder a los patrones en cuanto a sus exigencias respecto a las pensiones y a combinar trabajos para reducir la planta laboral y obligar a cada obrero a trabajar más y bajo condiciones más peligrosas, los dirigentes sindicales acordaron una nueva propuesta con los patrones que otorgaba a éstos concesiones importantes respecto a los planes de atención médica para los jubilados. El resentimiento de los huelguistas ante el despilfarro de su poder creció conforme se fueron enterando de los términos del nuevo contrato. A pesar de la campaña de los dirigentes sindicales a favor de la propuesta, ésta fue rechazada por la membresía a finales de enero por un estrecho margen de siete votos entre más de 22 mil. Sin embargo, el 14 de marzo, ¡Toussaint anunció que presentaría el mismo contrato a la membresía para que se votara otra vez!
Las membresías de las tres secciones huelguistas ya han sido golpeadas con multas, y los trabajadores de la Sección 100 del TWU siguen trabajando sin contrato. Además, sus dirigentes siguen bajo la amenaza de ir a prisión y los sindicatos bajo la amenaza de pauperización. La clase obrera mexicana —y del mundo entero— tiene un interés vital en apoyar a sus hermanos en lucha en las entrañas del monstruo imperialista.
Al irse a huelga por primera vez en 25 años, la Sección 100 del TWU (Sindicato de Trabajadores del Transporte) está desafiando la Ley Taylor y al poder represivo del gobierno capitalista. Todo trabajador —en Nueva York y alrededor del país— toda persona negra, todo latino, todo inmigrante tiene un interés directo en el resultado de esta batalla de clase. Si el TWU gana, comenzará a revertir años de derrotas de los trabajadores y de ataques racistas. Si los patrones no son detenidos, esto significará más ataques a los derechos sindicales, pensiones y prestaciones médicas para otros trabajadores de la ciudad y el estado. La clave para ganar esta huelga es forjar una alianza combativa de todos los sindicatos que dirija a las masas trabajadoras de la ciudad y a los pobres de los guetos y los barrios. Para empezar, eso significa parar las líneas regionales de LIRR, PATH y Metro-North hacia dentro y fuera de la ciudad de Nueva York. Los trabajadores ferroviarios en Metro-North se comprometieron a respetar las líneas de piquete del TWU. ¡Bien! ¡Rodeen Grand Central y Penn Station con piquetes masivos reforzados por todos los sindicatos! Los trabajadores del transporte no deben estar solos —¡por acción unida de los trabajadores para aplastar la Ley Taylor!—.
Con la antiobrera administración de Bush y su arsenal de la “guerra contra el terrorismo” erigido tras ellos, el gobernador Republicano Pataki, el multimillonario alcalde Bloomberg, los barones de los bienes raíces y los obscenamente ricos financieros que componen el consejo de administración de la MTA (Autoridad Metropolitana de Transporte) provocaron esta confrontación. Ellos quieren dividir a la fuerza laboral con esquemas multinivel, imponiendo condiciones más onerosas en la cobertura médica y las pensiones para los nuevos empleados. Pataki y compañía denuncian como “codiciosos” y “criminales” a los industriosos trabajadores miembros del TWU que mantienen esta ciudad andando y que están peleando no sólo por ellos mismos sino por la siguiente generación. Los criminales en esta sociedad son los gobernantes capitalistas que cruelmente dejaron a decenas de miles de negros y pobres pasar hambre y morir en Nueva Orleáns, que cierran escuelas y echan a nuestros jóvenes a infiernos en prisión, que masacran mujeres y niños en Irak y otros países en búsqueda de ganancias y poder. ¿Y qué hay de la criminalidad de los jefes de la MTA, que dejaron morir en el trabajo al operador de trenes Lewis Moore a principios de este mes al negarle atención médica por más de 20 minutos?
Si no tenemos el derecho a huelga, entonces no tenemos sindicatos en cualquier sentido verdadero. Pataki, el Demócrata procurador general estatal Eliot Spitzer y la MTA ya han invocado la Ley Taylor en contra de los trabajadores transportistas. Ahora los tribunales han seguido la demanda de Bloomberg por masivas multas de un millón de dólares al día, intentando hacer quebrar al sindicato y a sus miembros. Mientras tanto, el anterior alcalde Demócrata y completo cerdo racista Ed Koch chilla por duplicar estas multas cada día. En vista de posibles arrestos de funcionarios sindicales, es necesario organizar comités de huelga electos. Esto asegurará que la huelga no pueda ser decapitada y también que será dirigida por la membresía en su conjunto. Los abogados de la ciudad fueron capaces de usar la oposición criminal de la Internacional del TWU a la huelga de la Sección 100 para reforzar el ataque rompehuelgas contra el sindicato. ¡Todo miembro del TWU alrededor del país debe demandar que la Internacional repudie esta traición y apoye la huelga hasta el fin!
Bloomberg no puede arrestar a todos los 34 mil trabajadores del transporte, y Wall Street sabe que no puede dirigir el centro financiero del capitalismo estadounidense y mundial sin el metro y los autobuses. La única huelga “ilegal” es la que pierde: ¡ninguna represalia, ninguna multa y ninguna victimización! El TWU tiene un poder social verdadero —puede paralizar la Ciudad de Nueva York, y puede convertir a la Ley Taylor en letra muerta, justo como la huelga de 1966 hizo con la Ley Condon-Wadlin, la predecesora de la Ley Taylor—.
Pero no será fácil. Para que esta huelga gane, como puede y debe, el sindicato debe tener claro quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. La sociedad entre el capital y el trabajo es una mentira. Cada huelga se reduce a una lucha frontal entre dos fuerzas —el trabajo y el capital— cuyos intereses son irreconciliables y están contrapuestos. El TWU debe contar solamente con el apoyo del resto del movimiento sindical y de los millones de pobres y trabajadores que usan los metros y autobuses. La solidaridad obrera no es una cuestión de discursos de aire caliente y donaciones simbólicas, sino la acción sindical conjunta en las líneas de piquete. ¡El sindicato de transportistas puede movilizar un amplio apoyo levantando su histórica demanda por transporte de masas gratuito y de calidad!
En el otro lado están los enemigos de la clase obrera: son el gobierno capitalista, los políticos capitalistas, los tribunales capitalistas y los policías que hacen cumplir los mandatos de los tribunales. Toda huelga muestra cómo el estado no es neutral sino un instrumento de coerción que salvaguarda los intereses capitalistas. Demandar al sindicato ante los tribunales, tal como casi cada fracción en la dirección del TWU lo ha hecho, es como tomar veneno de acción lenta. El PBA y los otros “sindicatos” de policías son enemigos de los obreros cuyo trabajo es salvaguardar la propiedad privada de los jefes. Patrick Lynch, dirigente del PBA, dijo que sus miembros, “aunque están del otro lado de las barreras ahora están con ustedes en sus corazones”. Claro que están en el otro lado de las barreras de la huelga, y quebrarán las cabezas de los trabajadores del transporte para demostrarlo —como lo hacen cada día con la gente en los guetos y los barrios—. Los policías, los guardias de seguridad y los Agentes de Protección de la Propiedad de la MTA no son trabajadores; ellos no tienen lugar en el movimiento obrero.
La membresía del TWU refleja que los negros, hispanos e inmigrantes de Nueva York, y muchos de los pobres y los obreros de la ciudad, simpatizan activamente con el sindicato y saludarían una victoria de éste como suya. Los ataques al sindicato, incluyendo la cruel disciplina de la administración que los trabajadores del TWU correctamente han denunciado como “justicia de plantación”, subrayan una verdad básica en los racistas Estados Unidos capitalistas: el destino del proletariado organizado está estrechamente unido al de las masas negras.
Al Sharpton, Jesse Jackson y las otras celebridades del Partido Demócrata que fueron invitados a adornar los templetes de las manifestaciones contractuales del TWU, promueven al partido de la Ley Taylor, del procurador general Spitzer y de la senadora Hillary Clinton, quien saludó el uso por parte de Spitzer de la Ley Taylor en contra del TWU en 1999. Jackson vincula la “seguridad laboral” con la “seguridad nacional”, como si los trabajadores debieran tomar parte en la reaccionaria “guerra contra el terrorismo” —una guerra contra los trabajadores, los inmigrantes y los negros—. Los Demócratas se presentan como “amigos de los trabajadores” para tomar una mejor posición para estrangular la lucha obrera, como lo hizo Jackson en el caso de la huelga de transportistas de L.A. en el año 2000.
Los trabajadores necesitan un partido que represente sus intereses de clase, un partido obrero que defienda la causa de todos los explotados y oprimidos. Los transportistas están demandado correctamente una parte del enorme excedente que su trabajo ha producido para la MTA. Pero no se trata sólo de la MTA. Todos los miles y miles de millones en ganancias que actualmente van a los cofres de un puñado de banqueros y corredores de Wall Street y acaudalados industriales es plusvalía generada por el sudor y la sangre de los trabajadores. En una sociedad socialista, ese excedente sería usado para reconstruir el decadente sistema del metro, las escuelas y los hospitales; para proporcionar transporte masivo y cuidado médico gratuitos, y educación gratuita, de calidad y racialmente integrada para todos; para proporcionar vivienda decente y accesible para todos. Pero para asegurar todas estas cosas se requiere una revolución obrera dirigida por un partido obrero multirracial que derroque el sistema capitalista y lo remplace con una sociedad socialista igualitaria al nivel internacional. La Spartacist League busca educar a los trabajadores en el entendimiento marxista de su papel histórico como los sepultureros de este sistema de explotación, racismo y guerra. ¡Victoria a la huelga de transportistas!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/25/twu.html
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2016.05.21 23:55 ShaunaDorothy Venezuela: Nacionalismo populista vs. revolución proletaria - Vendetta de la Casa Blanca contra Chávez (1 -2) (9 de diciembre de 2005)

https://archive.is/ijLOC
Venezuela: Nacionalismo populista vs. revolución proletaria
Vendetta de la Casa Blanca contra Chávez
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 860 (9 de diciembre de 2005), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
El imperialismo estadounidense sigue planteando un peligro inminente al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. Desde que fue electo presidente en 1998, Chávez ha sobrevivido a un efímero golpe de estado (en 2002), meses de esfuerzo de un sector de la burguesía venezolana por inhabilitar la producción petrolera y un bien financiado referéndum revocatorio, todo ello con el respaldo de Washington. Y de no ser porque se encuentra empantanada en Irak, la pandilla de Bush bien hubiera podido organizar otras provocaciones.
Las mismas cosas que han hecho de Chávez una espina en el talón de los altivos gobernantes estadounidenses, lo han convertido en un ídolo de las masas empobrecidas de los barrios venezolanos y para un buen número de jóvenes izquierdistas alrededor del mundo. Chávez ha llamado “pendejo” a Bush y se jacta de abrazar a su principal enemigo en el hemisferio occidental, el líder cubano Fidel Castro. También ha condenado la ocupación estadounidense de Irak y denunciado las medidas económicas “neoliberales” que Estados Unidos impulsa en América Latina y otros lugares. Ha lanzado programas sociales que benefician a los pobres urbanos y rurales de Venezuela y ha humillado al gobierno de Bush ofreciendo ayuda a los damnificados de Nueva Orleáns. Más recientemente, mediante su afiliado CITGO, Venezuela ha comenzado a proveer a los pobres del Bronx y parte de Massachusetts de gasolina y gas baratos para calentarse en el invierno.
En enero de 2005, cuando Chávez, hablando bajo los auspicios del Foro Social Mundial de Porto Alegre, Brasil —patrocinado por imperialistas—, proclamó que el capitalismo debía “trascenderse” mediante el socialismo, su audiencia, mayoritariamente izquierdista, estalló en ovaciones delirantes tipo estadio de futbol: “Olé, Olé, Olé, Chávez, Chávez”. Pero Chávez no es ningún socialista. El antiguo coronel del ejército y hoy jefe del estado capitalista es un enemigo de la lucha por el socialismo —es decir, de la lucha por la revolución obrera para expropiar a la burguesía—. De hecho, Chávez se ajusta bien al molde de una serie de oficiales del ejército burgués que llegaron al poder sobre la base del populismo nacionalista, desde el coronel Juan Perón en la Argentina de los años 40 hasta el coronel Gamal Abdel Nasser, en el Egipto de los años 50. En los años 50 y 60, conforme los movimientos nacionalistas apoyados por la Unión Soviética barrían el mundo semicolonial, prácticamente todo demagogo capitalista del Tercer Mundo se declaraba “socialista” o “marxista-leninista” de algún tipo. Nasser promulgó el “socialismo árabe”, arrebató a los imperialistas ingleses y franceses el Canal de Suez en 1956 y llevó a cabo una serie de nacionalizaciones. Sin embargo, presidía la explotación de los trabajadores egipcios en nombre del imperialismo rompiendo huelgas, subordinando a los sindicatos al estado capitalista, y arrestando y torturando comunistas.
Ante otro golpe respaldado por EE.UU., nosotros, como oponentes marxistas e internacionalistas del imperialismo estadounidense, llamaríamos una vez más a la clase obrera a movilizarse en defensa militar del gobierno de Chávez (ver: “Chávez en la mira de la CIA”, Espartaco No. 19, otoño-invierno de 2002). Al mismo tiempo, nos oponemos políticamente al régimen nacionalista-burgués de Chávez. Respecto al referendo revocatorio de 2004 organizado por los oponentes derechistas del régimen, nosotros impulsamos la abstención, en lugar de votar “no”, que hubiera sido una expresión de confianza en Chávez. Como escribimos en “La maniobra del referéndum del imperialismo estadounidense fracasa: El gobernante capitalista populista Chávez triunfa” (WV No. 831, 3 de septiembre de 2004): “La perspectiva inmediata que se plantea con toda urgencia no es sólo la oposición a las incursiones del imperialismo estadounidense a Venezuela o a donde sea, sino luchar por quebrar el apoyo del movimiento obrero tanto a Chávez como a la oposición, y forjar un partido obrero, revolucionario e internacionalista que conduzca al poder a la clase obrera.”
Por el contrario, la gran mayoría de quienes se declaran socialistas y revolucionarios, actúan como el departamento de mercadotecnia “izquierdista” de la “Revolución Bolivariana” de Chávez. Entre ellos sobresale la Tendencia Marxista Internacional (TMI) de Ted Grant, con sede en Gran Bretaña, que ahora es dirigida por Alan Woods, autor de un panegírico titulado The Venezuelan Revolution—A Marxist Perspective [La revolución venezolana: Una perspectiva marxista] (2005). Si bien otros oportunistas ofrecen alguna que otra crítica ocasional a Chávez, Woods y su gente de hecho se jactan de ser los asesores “trotskistas” del caudillo de retórica izquierdista. Al retratar a Chávez como el campeón de los pobres y los oprimidos, la TMI y otros ayudan a preparar a los obreros para una masacre. Atar a la clase obrera y sus organizaciones a cualquier gobernante burgués no sirve sino para impedir la lucha proletaria independiente. A diferencia de grupos como la TMI, los marxistas buscamos preparar a la clase obrera venezolana para combatir exitosamente las fuerzas asesinas de la reacción burguesa, dirigidas ya sea por Chávez o por sus oponentes burgueses.
Chávez y el imperialismo
Examinar los argumentos que usan los falsos marxistas como los de la TMI para justificar su apoyo a la “Revolución Bolivariana” ayuda a aclarar la diferencia entre el nacionalismo populista y el marxismo proletario auténtico. En un artículo de su página web (www.marxist.com) del 1° de marzo de 2005, titulado “El presidente Chávez reafirma su oposición al capitalismo”, el vocero de la TMI Jorge Martín afirma que al llegar al poder en 1998, “Chávez no partió de un punto de vista socialista. Estaba comprometido a resolver el problema de la desigualdad, la pobreza y la miseria de millones de venezolanos. Pero inicialmente pensó que podría lograrlo dentro de los límites del sistema capitalista.” Martín continúa:
“Dado que el presidente Chávez estaba seriamente comprometido a resolver estos problemas, la oligarquía se pasó, en masa, al lado de la insurrección armada contra el gobierno democráticamente electo...
“Fue esta rica experiencia del movimiento revolucionario, que enfrentaba las provocaciones constantes de la clase dominante, lo que impulsó a Chávez y a otros muchos en el movimiento bolivariano revolucionario a concluir que ‘dentro del marco del capitalismo, es imposible resolver los desafíos de la lucha contra la pobreza, la miseria, la explotación y la desigualdad’...
“Esta dinámica de acción y reacción de la revolución venezolana nos recuerda poderosamente los primeros años de la revolución cubana. En un proceso de ataque y contraataque, la dirigencia de la revolución cubana, que no comenzó con la intención de derrocar al capitalismo, se vio obligada, para resolver las necesidades más apremiantes de las masas, a derrocar el capitalismo.”
Fuera de la afirmación de que Chávez “no partió [ni parte] de un punto de vista socialista”, todas las declaraciones de este pasaje son falsas o engañosas. Más abajo abordaremos la concepción de que “la dirigencia de la revolución cubana” deba ser un modelo para los revolucionarios latinoamericanos. Por ahora basta con mostrar que la comparación de la TMI de la Venezuela de Chávez con la Cuba de Castro retuerce los hechos como un si fueran alambre. Cuando el ejército rebelde de Castro entró en La Habana el primero de enero de 1959, el ejército burgués y todo el resto del aparato estatal capitalista que había sostenido a la dictadura apoyada por EE.UU. de Batista colapsó. Para cuando Castro declaró a Cuba “socialista” en 1961, la burguesía cubana y los imperialistas estadounidenses con sus secuaces de la CIA y de la mafia habían huido, y la totalidad de la propiedad capitalista, incluyendo hasta al último vendedor de helados, había sido expropiada. Lo que se creó en Cuba fue un estado obrero burocráticamente deformado. Por el contrario, Chávez llegó al poder y gobierna como jefe del estado capitalista, la burguesía venezolana está vivita y coleando, y los imperialistas siguen llevado a cabo lucrativos negocios con Venezuela, pese a las amenazas y provocaciones de la Casa Blanca.
La principal preocupación de Chávez cuando llegó al poder era “resolver el problema” de las tambaleantes ganancias petroleras, alimento vital de la burguesía venezolana. Lo primero que hizo fue disciplinar al sindicato de trabajadores petroleros y en general aumentar la eficiencia de la industrial petrolera estatal, mientras presionaba al cártel petrolero OPEP a que subiera los precios. Fue por esos esfuerzos, y para reforzar la estabilidad política, que la mayor parte de la clase dominante originalmente apoyó a Chávez. Esto incluyó, de manera importante, a sus antiguos camaradas en el alto mando de las fuerzas armadas, cuyo apoyo fue decisivo para restaurar su poder tras el golpe de 2002. Conforme los precios del petróleo ascendían, Chávez sí desvió parte de las enormes ganancias para financiar una serie de medidas sociales: triplicó el presupuesto para la educación, estableció clínicas de salud gratuitas, programas de distribución de alimento gratuita para los pobres, etc. Pero el objetivo de estas medidas no era llevar a cabo una revolución social, sino desviarla, al atar a las masas desposeídas más firmemente al estado venezolano.
Por mucho que la blanquísima oligarquía venezolana pueda detestar a este advenedizo oficial que presume de su herencia de zambo (mezcla de africano con indígena), Chávez sirve a los intereses de clase de la burguesía de Caracas, y a través de ella, al imperialismo mundial. Si bien hablaba de “inquietud en las juntas directivas” por las medidas populistas del régimen, el artículo del New York Times (3 de noviembre de 2005) titulado “Chávez remodela Venezuela con el ‘socialismo del siglo XXI’” reporta sobriamente: “Hasta ahora, no ha ocurrido ningún éxodo considerable de las compañías extranjeras que operan en Venezuela. Los bancos y las compañías petroleras están haciendo ganancias récord gracias a los precios del petróleo que han dejado al país, el quinto exportador más grande del mundo, inundado de petrodólares.”
En su discurso de Porto Alegre, Chávez se apresuró a asegurar a la burguesía venezolana y a sus amos imperialistas que el suyo “no es el tipo de socialismo que vimos en la Unión Soviética” —es decir, una economía planificada y colectivizada basada en el derrocamiento del dominio capitalista— al que denunció como “capitalismo de estado” y como una “perversión”. Dejó claro que su amistad con el líder cubano no se extiende a su economía colectivizada, diciendo: “Cuba tiene su perfil propio y Venezuela tiene el suyo”. Elogia y se identifica con el Brasil de Lula, el otrora populista que hoy lleva a cabo las medidas de austeridad ordenadas por el imperialismo. En pocas palabras, en su programa de televisión Aló Presidente del 22 de mayo, Chávez declaró que su visión del “socialismo del siglo XXI” “no se contrapone a las compañías privadas, no se contrapone a la propiedad privada”.
Ciertamente. Y mientras prevalezca la propiedad privada capitalista, las masas seguirán sujetas a la explotación y a la opresión, y el desarrollo económico estará subordinado a las órdenes del mercado capitalista mundial, y particularmente de los monopolios petroleros imperialistas. No puede haber una mejora permanente del predicamento en el que se hayan los pobres urbanos y rurales sin el aplastamiento del estado capitalista y el derrocamiento del orden social capitalista que lleve, mediante una serie de revoluciones proletarias internacionalmente, a un orden global sin clases en el que todas las formas de explotación y opresión hayan sido eliminadas.
Trotsky y la revolución permanente
Este entendimiento fue lo que animó la Revolución de Octubre de 1917. Dirigidos por el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky, los obreros de Rusia —organizados en torno a sus intereses de clase y mediante consejos obreros democráticamente electos (soviets)— barrieron con el estado capitalista y lo remplazaron con un estado obrero. Bajo la dirección bolchevique, los obreros estuvieron al frente de todos los oprimidos, incluyendo de manera significativa al vasto ejército de campesinos pobres y sin tierra, y vieron en su revolución el disparo de apertura de una lucha necesariamente internacional del trabajo contra el dominio del capital.
Algo muy distinto fue lo que ocurrió en la Revolución Cubana, en la que el Movimiento 26 de Julio de Castro consistía en guerrillas compuestas por campesinos e intelectuales pequeñoburgueses desclasados que se habían alienado de la burguesía pero eran independientes del proletariado. En condiciones normales, los rebeldes castristas hubieran seguido las pisadas de incontables movimientos similares en América Latina, que ostentan una retórica radical-democrática para reafirmar el control de la burguesía. Fue sólo como resultado de circunstancias excepcionales —la ausencia de la clase obrera como contendiente por el poder en su propio nombre, el cerco imperialista hostil y la huida de la burguesía nacional, así como el salvavidas arrojado por la Unión Soviética— que el gobierno pequeñoburgués de Castro pudo aplastar las relaciones de propiedad capitalistas.
La existencia del estado obrero degenerado de la Unión Soviética fue crucial en esto, al brindar ayuda económica y un escudo militar que ayudó a detener la mano de la bestia imperialista a sólo 90 millas de distancia. A diferencia de la Unión Soviética, donde el programa revolucionario e internacionalista original de Octubre fue pisoteado por una burocracia nacionalista y conservadora que usurpó el control político en 1923-24, en Cuba el estado obrero estuvo burocráticamente deformado desde su origen.
Al derrocar el dominio capitalista, la Revolución Cubana detuvo el saqueo de la isla por parte de los imperialistas y la burguesía local. Igual que hicimos con el estado obrero degenerado soviético mientras existió, hoy llamamos por la defensa militar incondicional de Cuba y los demás estados obreros que aún quedan —China, Corea del Norte y Vietnam— contra el ataque imperialista y la contrarrevolución interna. Es la burocracia castrista estalinista la que mina la defensa de Cuba, entre otras cosas acomodándose a todo tipo de regímenes capitalistas antiobreros y brindarles una cubierta “revolucionaria”. Como afirmamos en la “Declaración de Principios y algunos elementos de programa” de la Liga Comunista Internacional (Spartacist [edición en español] No. 29, agosto de 1998):
“Bajo las circunstancias históricas más favorables que se puedan imaginar, el campesinado pequeñoburgués sólo fue capaz de crear un estado obrero burocráticamente deformado; esto es, un estado de la misma especie que el que surgió de la contrarrevolución política de Stalin en la Unión Soviética; un régimen antiobrero que bloqueó las posibilidades de extender la revolución social a Latinoamérica y Norteamérica, y suprimió el futuro desarrollo de Cuba en dirección al socialismo. Para poner a la clase trabajadora en el poder político y abrir el camino al desarrollo socialista, se requiere una revolución política suplementaria dirigida por un partido trotskista. Con la destrucción del estado obrero degenerado soviético y, consiguientemente, con la falta de un salvavidas fácilmente disponible contra el cerco imperialista, se ha cerrado la estrecha apertura histórica en la que las fuerzas pequeñoburguesas pudieron derrocar el dominio capitalista local, subrayando la perspectiva trotskista a la revolución permanente.”
La teoría de la revolución permanente de Trotsky, confirmada por la Revolución Rusa, sostiene que en aquellos países en los que el capitalismo emergió tardíamente, las tareas históricas asociadas con las revoluciones democrático-burguesas de los siglos XVII y XVIII sólo pueden llevarse a cabo bajo el dominio de clase del proletariado. Sin importar lo radicales que puedan sonar sus representantes políticos, la burguesía de los países atrasados es demasiado débil, demasiado temerosa del proletariado levantado y demasiado dependiente del orden imperialista como para resolver los problemas de la democracia política, la revolución agraria, y el desarrollo nacional independiente.
En cierto modo, es muy apropiado que el demagogo capitalista Chávez idealice a Simón Bolívar, un hombre al que Karl Marx describió, en una carta a Friedrich Engels de febrero de 1858 como el “canalla más cobarde, brutal y miserable”. Como dejó claro Marx en una contribución sobre Bolívar escrita para la The New American Cyclopaedia de 1858, el padre fundador del nacionalismo latinoamericano encarnaba muchos de los atributos de la tardía burguesía semicolonial de Sudamérica. Era venal, corrupto, cobarde y autoritario. En repetidas ocasiones abandonó a sus tropas bajo fuego, apuñaló por la espalda a sus camaradas y contó con las tropas del imperialismo británico para sus victorias. Tras su primer triunfo en 1813, permitió que se le honrara públicamente y fuera arrastrado en una carroza por doce jóvenes damas de las primeras familias de Caracas, y se autoproclamó “dictador y libertador de la las provincias occidentales de Venezuela”.
Los “marxistas” bolivarianos de la TMI han puesto de cabeza la revolución permanente, argumentando que si una formación burguesa está de veras comprometida con la lucha por la democracia, ésta puede de algún modo superar sus limitaciones históricas y lograr no sólo la democracia, sino incluso el socialismo. Así, el vocero de la TMI Jorge Martín escribe: “La idea central de la teoría de la revolución permanente es que en los países coloniales y ex coloniales la lucha por las tareas democrático-burguesas, si es librada hasta el final, debe llevar (de manera ininterrumpida o permanente) a la revolución socialista.” La esencia programática de la revolución permanente es la lucha por la independencia de clase del proletariado frente a todas las alas de la burguesía semicolonial, sin importar lo “progresistas” o “antiimperialistas” que sean sus proclamas. Esa lucha sólo puede vencer forjando un partido obrero, revolucionario e internacionalista en oposición a todas las variantes del nacionalismo burgués.
Reforma vs. revolución
La tarea de los marxistas es arrancarle la máscara de “socialista” al régimen de Chávez y advertir que él representa al enemigo de clase. Aunque los competidores oportunistas de la TMI no llegan simplemente a adular a Chávez y su “Revolución Bolivariana”, en cambio sí participan en describir al caudillo de lenguaje izquierdista como un aliado potencial, si bien parcial y poco confiable, de la clase obrera. Así, el Comité por una Internacional Obrera (CIO) de Peter Taaffe, basado en Gran Bretaña, alaba a Chávez por iniciar “un debate sobre el desarrollo del socialismo”, “crucial para el desarrollo futuro de la revolución venezolana”, pero se queja de que “desgraciadamente” Chávez “carece de la perspectiva de extender la revolución socialista a otros [¡!] países de Latinoamérica” (“Venezuela: El socialismo vuelve al orden del día”, 6 de octubre de 2005).
Luego está la Liga por la Quinta Internacional (L5I) centrada en el grupo británico Workers Power, que titula un capítulo de su Anti-Capitalism: A Rough Guide to the Anti-Capitalist Movement [Anticapitalismo: una guía preliminar para el movimiento anticapitalista] (2005), “Hugo Chávez: ¿un nuevo líder para el movimiento anticapitalista?”. Polemizando contra los admiradores de los zapatistas mexicanos que creen que es posible hacer cambios sociales sin tomar el poder, la L5I escribe:
“Por lo menos, Chávez muestra que las verdaderas reformas no pueden llegar de las súplicas, que tan magros resultados le han dado a los campesinos mexicanos, sino de buscar el control del poder. El error de Chávez reside en no estar dispuesto a destruir aquellos elementos del estado venezolano —la judicatura y la policía sobre todo— que se oponen al progreso y los frustran.”
Chávez no va a destruir las agencias de represión que son el núcleo del estado burgués —la judicatura, la policía, el sistema carcelario y “sobre todo” el ejército— porque él administra al estado burgués. Barrer a la dictadura del capital en Venezuela significa barrer al régimen burgués mediante una revolución proletaria, no sermonear al hombre fuerte capitalista como si fuera un mal estudiante. Ciertamente, como se quejan sus seguidores de izquierda, Chávez ni siquiera ha purgado a muchos recalcitrantes individuales de sus puestos de mando en el ejército y la policía, como ocurre tras casi todos los golpes de estado latinoamericanos.
Bajo esta pátina de retórica seudoleninista, la L5I promueve la esencia del reformismo socialdemócrata: la concepción de que el estado burgués no necesita ser destrozado en el yunque de la revolución proletaria sino que puede ser reformado para servir como instrumento de transformación social. En Gran Bretaña, terreno nacional de Workers Power, históricamente esto ha tomado la forma de una lealtad lacaya al procapitalista y parlamentarista Partido Laborista (en el que el grupo británico de la TMI está profundamente enterrado). En Venezuela, esto significa maquillar el hecho de que el hombre fuerte populista Chávez es enemigo de clase de la lucha proletaria por el socialismo.
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/venzuela.html
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2016.05.21 18:59 ShaunaDorothy ¡Abajo la rapiña imperialista! ¡Por movilizaciones obreras contra el TLC, el ALCA y las privatizaciones! ¡Ninguna confianza en el PRD burgués! (1 - 2) (2003)

https://archive.is/DCQwx
Abajo la rapiña imperialista!
¡Por movilizaciones obreras contra el TLC, el ALCA y las privatizaciones!
¡Ninguna confianza en el PRD burgués!
Reproducido de Espartaco No. 20, primavera-verano de 2003.
El pasado 31 de enero, más de 100 mil manifestantes llenaron el enorme Zócalo de la Ciudad de México para protestar contra la brutalidad del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLC). Esto fue porque el pasado primero de enero entraron en vigor las cláusulas del TLC que abren a la rapiña del "libre comercio" a todos los productos fundamentales de la economía agropecuaria excepto el maíz, el frijol y la leche. Al mismo tiempo, el gobierno de Vicente Fox está en medio de una campaña inhumana por retirar todos los subsidios al campo (hoy, ¡el subsidio gubernamental al campo en México es una décima parte del subsidio en EE.UU.!). Los manifestantes eran en su gran mayoría campesinos, pero también confluyeron miles de obreros organizados en contingentes sindicales, tanto del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) como de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), y grandes cantidades de estudiantes y ciudadanos individuales que se solidarizaron con las demandas campesinas. Días después, el 5 de febrero 19 manifestantes fueron violentamente golpeados y arrestados por los granaderos por colocar en el Ángel de la Independencia una manta en oposición al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). Mientras tanto, la prensa nacional e internacional de todos los colores da cuenta todos los días de la desesperada situación que enfrenta el campo mexicano. El nombre de una de las organizaciones campesinas que ha surgido en los últimos meses deja bien clara la situación: "¡El campo no aguanta más!"
El inicio del TLC el primero de enero de 1994 estuvo marcado por el levantamiento del EZLN en Chiapas, con su denuncia del "libre comercio" como un "acta de defunción de las etnias indígenas en México, que son prescindibles para el gobierno". Siendo un país con aproximadamente cinco millones de campesinos pobres y sin tierra —en gran parte indígenas horriblemente oprimidos—, apenas unas 4 mil personas poseen el 56 por ciento de la tierra cultivable. Sin financiamiento suficiente, con técnicas de producción obsoletas, e incluso ancestrales, incapaces de competir en el mercado capitalista, la mayor parte de los agricultores produce fundamentalmente para el autoconsumo, y el ingreso mensual promedio del campesino es de menos de 500 pesos. En estas condiciones, millones de campesinos son forzados a abandonar su tierra y emigrar a la ciudad, donde enfrentan un destino de mendicidad, ambulantaje y prostitución. Sólo a la Ciudad de México, arriban 600 campesinos cada día.
Durante casi toda la década pasada, las maquiladoras sirvieron como pequeña válvula de escape para la explosividad del campo, atrayendo a la población rural que emigraba a los centros industriales en busca de un ingreso regular —aunque fuera raquítico—. Tan sólo de 1997 a 2001, el número de obreros maquiladores creció de unos 800 mil a un millón 240 mil. Pero incluso antes de la actual recesión económica, la industria podía emplear sólo a una ínfima parte de la población rural que era echada de sus tierras. Ahora se ha cerrado esa válvula, con despidos masivos y cierres de plantas a través del país y en proporciones aún mayores en la franja fronteriza. Tan sólo en 2001, según la Universidad Obrera, hubo en el país 810 mil despidos, de los cuales 310 mil se dieron en las maquiladoras. Estos despidos han afectado sobre todo a la mujer obrera, que constituye la mayoría de la fuerza de trabajo en las maquiladoras.
La firma del TLC se dio como parte de la ofensiva capitalista a escala mundial detonada por la destrucción contrarrevolucionaria de la URSS en 1991-92, una gigantesca derrota para los trabajadores que dio forma al mundo en el que todavía hoy vivimos. Es un mundo en el que el arrogante imperialismo estadounidense se ve a sí mismo como omnipotente y recorre el planeta misiles en mano confiado en que no va a encontrar ninguna oposición real. En ausencia del poderoso "enemigo común" que los imperialistas de EE.UU., Europa Occidental y Japón veían en la Unión Soviética, las rivalidades económicas entre ellos han pasado a primer plano.
Es como parte de esta competencia furiosa que el imperialismo estadounidense necesita cercar económicamente su "patio trasero" (es decir el México capitalista) para dejar afuera a sus rivales y quedar acreditado como la única potencia imperialista que puede saquear este territorio a voluntad. Para un país atrasado como México, la apertura comercial frente a un país imperialista como EE.UU., con su industria agrícola altamente avanzada y productiva, sólo puede significar una condena a muerte por hambre de miles de campesinos y una profundización aún mayor de la subyugación política y la rapiña económica. Así mismo, la "libre competencia" con EE.UU. exige al capitalismo mexicano un recrudecimiento en su campaña por la "competitividad", que es el eufemismo que usan los portavoces del capital para referirse a su guerra permanente contra los sindicatos y las conquistas obreras. Y es que son precisamente la mano de obra barata y la brutalidad de las condiciones de trabajo permitidas en el México burgués lo que atrae a los voraces capitalistas de EE.UU., España y otros países en busca de ganancias.
Al mismo tiempo, la burguesía mexicana busca desesperadamente complacer a sus amos imperialistas vendiendo la industria nacionalizada a la iniciativa privada. A excepción de la energía eléctrica y el petróleo, prácticamente toda la industria estatal ha desaparecido —Altos Hornos, Concarril, la Fábrica Nacional de Máquinas-Herramientas, etc.—. Todavía está fresca la experiencia de Ferrocarriles Nacionales, que después de la privatización despidió a cuatro quintas partes de sus trabajadores. Más aún, la espantosa crisis de Argentina, un país donde las industrias clave habían sido privatizadas, muestra claramente a dónde lleva el camino que ordena el FMI —¡más del 60 por ciento de la población vive por debajo del nivel oficial de pobreza!—. Como decía un evocativo cartel publicado por el SME: "si privatizar es la cura, ¿por qué Argentina agoniza?"
Los marxistas defendemos a la industria nacionalizada contra la actual embestida privatizadora, que es un intento por elevar la tasa de explotación de los obreros y las ganancias de los capitalistas, especialmente con el pillaje por los imperialistas a través del TLC. Las nacionalizaciones del petróleo y la industria eléctrica fueron un golpe al imperialismo, y estamos por el derecho de los países coloniales y semicoloniales a explotar sus propios recursos naturales. Como explicó Trotsky en "México y el imperialismo británico" (1938) refiriéndose a la expropiación petrolera: "la expropiación es el único medio efectivo para salvaguardar la independencia nacional y las condiciones elementales de la democracia". A fin de cuentas, la única forma de obtener la emancipación frente al imperialismo consiste en la expropiación de toda la burguesía y la construcción de una economía planificada mediante la revolución socialista.
Como tendencia internacional, los espartaquistas nos hemos opuesto desde el principio al TLC, del mismo modo como hoy nos oponemos a su intensificación y a su extensión al resto de América Latina bajo la forma del ALCA. No basta "renegociar" tal o cual cláusula, ¡hay que echarlo abajo! Cuando el tratado empezó a negociarse entre los gobiernos de Carlos Salinas y Bush padre en 1991, las secciones de México, Estados Unidos y Canadá de la Liga Comunista Internacional (LCI) emitimos una declaración internacionalista de oposición al tratado (ver "Alto al TLC, rapiña a México por el imperialismo EE.UU.", Espartaco No. 2). Tomando como punto de partida el interés indivisible del proletariado mundial, la declaración trinacional explica:
"Lejos de ‘liberar’ el comercio a escala internacional, el tratado tiene como meta el establecimiento de un coto de caza privado para la burguesía imperialista estadounidense, sus socios menores canadienses y sus lacayos en la clase dominante mexicana. Ya desde los tiempos de la Primera Guerra Mundial, Lenin señalaba que los estrechos límites del estado-nación capitalista se habían convertido en una traba para el desarrollo de las fuerzas productivas, dando origen a una lucha por una nueva repartición del mundo. Los diversos ‘mercados comunes’ de ningún modo superan esto, sino que intensifican las rivalidades interimperialistas. Nosotros los trotskistas, los comunistas, luchamos por la integración económica del mundo sobre bases socialistas. Pero el TLC es un paso reaccionario hacia la guerra comercial mundial (y de ahí a una guerra armada). El pacto comercial con México es la respuesta del imperialismo estadounidense al IV Reich y a Japón, S.A."
Para luchar contra las privatizaciones y el TLC es necesario movilizar el poder social de la clase obrera: ¡Por movilizaciones obreras para detener el TLC y el ALCA!
¡Por la revolución obrera! ¡Por una federación socialista de las Américas!
La historia del capitalismo latinoamericano ha sido una de constantes oscilaciones entre el proteccionismo populista y la retórica nacionalista, por un lado, y la apertura comercial del "libre mercado" por el otro. Alternativamente, la burguesía de estos países recurre al populismo, temerosa del descontento de las masas, y protege su industria con barreras arancelarias y subsidios. Entonces, bajo la presión política del imperialismo y por su propia ineficacia interna, este modelo fracasa y la burguesía recurre nuevamente al liberalismo del "libre mercado", entregando la economía a los imperialistas, que en pocos años fracasa también al destruir al mercado interno y condenar a las masas a un empobrecimiento aún mayor, y el ciclo vuelve a comenzar. El ascenso de gobernantes burgueses con retórica populista como Chávez en Venezuela y el socialdemócrata Lula en Brasil apunta hacia esto último. Las únicas constantes en esta inhumana rueda de la fortuna son la subyugación frente al imperialismo y la miseria humana de millones de campesinos y trabajadores.
México es un país capitalista atrasado, política y económicamente dependiente de los imperialistas estadounidenses. Ha habido a lo largo de las últimas décadas una inversión masiva de capital imperialista. Esto se ha traducido en un desarrollo desigual y combinado; las condiciones de subyugación ancestrales del campo coexisten con una infraestructura industrial moderna y correspondientemente, con un proletariado urbano joven, poderoso y dinámico. La mayor parte de esas industrias modernas que se han levantado en suelo mexicano no le pertenecen a una burguesía nacional desarrollada correspondientemente, sino al imperialismo extranjero (estadounidense en su mayor parte). Por eso, la burguesía nacional de países como México tiene el control del poder estatal, pero es socialmente débil y está condenada a vivir dependiendo de sus patrones imperialistas, enfrentando al mismo tiempo a un proletariado moderno y poderoso y a una masa de campesinos descontentos en su propio territorio.
A diferencia del viejo campesinado, la clase obrera moderna se encuentra en una relación directa con los medios de producción (y generación de ganancia) más dinámicos y productivos de la sociedad: tiene, pues, el poder social necesario para emprender victoriosamente la lucha por la emancipación de todos los explotados y oprimidos. Así, es este proletariado industrial moderno, resultado de la inversión y de la sed de ganancias del capitalismo, el que puede convertirse en su sepulturero. En última instancia, la burguesía nacional teme mucho más a la movilización de "sus propias" masas, que a sus amos estadounidenses.
Pero si la subordinación de los panistas a los dictados de Estados Unidos es franca y bien conocida, existen otras fuerzas capitalistas de ideología nacionalista que se presentan como una alternativa a esta subyugación descarada y proponen en cambio una subyugación más "digna". Este es el caso del PRD, fundado por viejos dirigentes priístas como Cuauhtémoc Cárdenas en oposición al giro "neoliberal" del PRI en la década de 1980.
Hoy, los funcionarios perredistas conceden medidas mínimas de bienestar social en las entidades que gobiernan (como los subsidios a los adultos mayores de López Obrador en el DF), que en contraste con las medidas descaradamente antipopulares de los panistas (como el incremento del IVA), los hacen parecer amigos de las masas. Este partido nacionalista ha sido desde su origen un polo de atracción para toda la "izquierda" reformista, que sueña con una solución nacionalista burguesa a las reivindicaciones democráticas más candentes. Pero el PRD no es más que un partido burgués comprometido a la perpetuación de la dominación capitalista. Por eso mismo tampoco puede poner en duda la subordinación de México al imperialismo estadounidense.
Esto se ha reflejado explícitamente en la posición del PRD respecto al TLCAN, al que este partido no se opone, limitándose a pedir que su capítulo agrario se renegocie en términos menos desfavorables. Cuando el tratado se firmó en 1991, Cuauhtémoc Cárdenas habló de un fantasioso "tratado alternativo" de libre comercio con el imperialismo que incluyera un "estatuto social" y "normas comunes sobre derechos laborales, sociales y medioambientales" (Canadian Tribune, 21 de enero de 1991). Cárdenas ofrece sus políticas populistas burguesas como una forma más factible de crear una "convergencia de intereses nacionales" con los imperialistas yanquis, ya que "únicamente un gobierno mexicano con...credenciales nacionalistas impecables" puede hacer que la clase obrera acepte "compartir" las consecuencias (Foreign Policy, primavera de 1990). Esta política no es el resultado de una traición encubierta ni de la corrupción de tal o cual dirigente, sino que es la consecuencia lógica e ineludible de su carácter de clase. Pese a que ocasionalmente el PRD utiliza la movilización popular para situarse mejor en su competencia con sus rivales burgueses, este partido ha mostrado sobradamente que está perfectamente dispuesto a reprimir todo intento de los oprimidos de rebelarse contra las injusticias inherentes al capitalismo. Así, el gobierno perredista de la Ciudad de México reprimió sistemáticamente las manifestaciones de la huelga estudiantil de 1999-2000 en defensa de la educación gratuita, trató repetidamente de descarrilarla por medios políticos, y finalmente apoyó el reaccionario "referéndum" que las autoridades universitarias usaron para "justificar" la brutal represión del 6 de febrero, además de mandar a sus propios granaderos en apoyo a la Policía Federal Preventiva para romper la huelga. Fue este gobierno quien ordenó el sangriento desalojo de los residentes de Xochimilco el otoño pasado. Hoy, el gobierno del DF ha llegado al extremo de solicitar la asesoría del cerdo racista Rudolph Giuliani, que como alcalde de Nueva York se hizo famoso por sus medidas policiacas de estado de sitio, incluyendo el famoso caso de Amadou Diallo, un inmigrante africano inocente y desarmado, que murió acribillado con 41 tiros a manos de la policía de Giuliani —¡esto es lo que significa su famosa "tolerancia cero"!—.
Pero si bien a fuerza de macanazos muchos jóvenes activistas han ido perdiendo sus ilusiones en que el PRD burgués pueda actuar directamente como un defensor genuino de los intereses de los oprimidos, en ausencia de un movimiento obrero combativo y prominente, muchos siguen viendo con esperanza a las organizaciones campesinas como el EZLN o los ejidatarios de Atenco para que actúen como un centro del movimiento de resistencia popular. Para ellos, el proletariado no es más que otro sector oprimido, o en todo caso un aliado potencialmente útil. La ausencia de un movimiento obrero combativo que atraiga a los miles de jóvenes que hoy buscan la dirección de los zapatistas subraya el papel reaccionario de las actuales direcciones procapitalistas del movimiento sindical.
En realidad, el campesinado por sí solo no tiene ni el poder social ni el interés objetivo para convertirse en la vanguardia de la emancipación general. Por eso está destinado a seguir políticamente a una de las dos clases fundamentales de la sociedad urbana moderna: el proletariado o la burguesía. En el contexto de una lucha frontal entre la clase obrera y la burguesía, los campesinos pobres pueden ser un aliado importante del proletariado, pero como lo mostró la experiencia de la revolución mexicana de 1910, en ausencia de un proletariado movilizado independientemente, el movimiento campesino está condenado a regresar a la órbita de la política burguesa (ver "Un análisis marxista de la Revolución Mexicana de 1910", Espartaco No. 12). Un ejemplo contemporáneo de esto es la guerrilla del EZLN que a lo largo de su historia, en cada disyuntiva política de relevancia nacional (como las elecciones), ha seguido sistemáticamente la dirección política del PRD. A pesar de sus recientes y justificadas denuncias al PRD por haber votado a favor de la infame "ley [anti]indígena" en el Senado, la estrategia fundamental del EZLN es presionar al gobierno burgués en turno. El EZLN no cuestiona al capitalismo —la raíz de la miseria en la ciudad y en el campo— sino que plantea reformarlo mediante la presión de las masas. Los comunistas llamamos a defender al EZLN y las demás guerrillas izquierdistas del terror estatal burgués, pero también combatimos toda ilusión en que puedan constituir una dirección independiente del movimiento social contra la burguesía.
Una de las bases fundamentales de la economía agrícola de autoconsumo es el ejido. En su cruzada por abrir completamente el campo mexicano a la rapiña imperialista, el gobierno de Salinas aprobó en 1991 la reforma al artículo 27 constitucional que permite a los terratenientes privados comprar, arrendar o enajenar la propiedad ejidal, supuestamente para hacer la tierra más competitiva. Pero la mayor parte de las tierras ejidales son infértiles: laderas rocosas o valles semidesérticos como las "Tierras flacas" descritas en la famosa novela de Agustín Yáñez. La pérdida de estos ejidos priva a sus propietarios de su delgada base de subsistencia, y los condena a una vida de extrema miseria en las ciudades, ya que el dinero que podrían obtener a cambio de sus ejidos apenas alcanza para mantener a una familia por uno o dos meses.
Los comunistas nos oponemos al despojo forzoso de tierras de los campesinos pobres y nos solidarizamos con sus luchas contra los terratenientes y el gobierno, como hicimos cuando el gobierno de Fox pretendía expropiar las tierras ejidales de San Salvador Atenco para construir un aeropuerto. Sin embargo, entendemos que la conservación de las actuales condiciones de la propiedad ejidal no es ninguna panacea. Como escribimos en un volante de julio pasado:
"A diferencia de muchos intelectuales pequeñoburgueses y seudoizquierdistas, nosotros no romantizamos las actuales condiciones de pobreza, aislamiento y atraso del campo mexicano. Queremos que los avances de la tecnología —como educación, tractores, irrigación, comunicaciones, etc.— estén al alcance de la población rural elevando su nivel de comodidad, productividad y cultura. Es imposible llevar esto a cabo dentro del marco del capitalismo: un sistema basado en la producción de ganancias para un puñado de patrones y la miseria de la inmensa mayoría."
—reimpreso en "Atenco: campesinos detienen la expropiación de Fox", Espartaco No. 19, otoño de 2002.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/privatizacion.htm
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2016.05.21 17:50 ShaunaDorothy ¡Abajo los cargos contra Trevi, Andrade y Mary Boquitas! ¡Abajo la campaña antisexo! ¡Abolir las reaccionarias leyes de "edad de consentimiento"! (2002)

https://archive.is/txLAC
Gloria Trevi, Sergio Andrade y María Raquenel Portillo (Mary Boquitas) han pasado más de dos años tras las rejas en una prisión brasileña esperando su extradición a México. Marlene Calderón, otra integrante del clan de la superestrella Trevi, pasó más de ocho meses en prisión durante el año 2000, y Katia de la Cuesta también fue detenida. Todo esto es el resultado de la cacería de brujas lanzada por las exmiembros del séquito de Trevi y sus familias, y llevada a cabo por las autoridades mexicanas del estado de Chihuahua y a nivel federal. Las dos principales testigos acusadores son Karina Yapor, quien pasó 5 años con el clan Trevi, y la exesposa de Andrade, Aline Hernández. Originalmente Yapor defendía al trío contra los cargos de sus parientes y los de otras miembros del grupo. Ahora Yapor y Hernández han escrito cada una un libro lleno de historias increíbles, así como también descripciones de los castigos que dicen haber recibido a manos de Andrade. No podemos saber qué pasó o qué no pasó entre los miembros del grupo, pero incluso en sus más disparatadas declaraciones, estas dos supuestas víctimas de Trevi y Andrade nunca afirman haber sido violadas o detenidas físicamente para evitar que se fueran. Yapor y Hernández sostienen que tuvieron relaciones sexuales con Andrade y se quedaron con el grupo porque así lo eligieron y porque estaban preocupadas del efecto que irse produciría en sus carreras artísticas. Sin embargo, Trevi, Andrade y Portillo ahora enfrentan cargos de violación y secuestro que podrían mantenerlos prisioneros en condiciones infernales por muchos años. El hecho de que Hernández y Yapor estaban por debajo de la “edad de consentimiento” arbitrariamente establecida para las mujeres jóvenes cuando se involucraron en actividades sexuales consensuales implica que el grupo de Trevi ahora también enfrenta cargos por “corrupción de menores”. ¡Abajo los cargos contra Trevi, Andrade y Portillo!
Gloria Trevi fue una de las más populares y controvertidas celebridades de los años 90 en México. El nombre de su famoso álbum Más turbada que nunca dejó con la boca abierta a los sectores más conservadores de la sociedad, mientras millones de jóvenes corrieron a comprar el álbum antes de que se agotara en las tiendas. La guapa y sexy cantante, que se rebeló contra una sociedad que tiene ideas estrictas sobre lo que una mujer debería o no debería decir y hacer, era atractiva para ambos sexos. En un reciente docudrama amarillista de televisión sobre Trevi, eran entrevistadas una mujer tras otra, diciendo que querían ser como Gloria Trevi porque no aceptaba las cosas como eran. “La Trevi” representaba un desafío a la moralidad católica burguesa, que se caracteriza por inculcar un papel sumiso en las mujeres y por la represión de su sexualidad, así como la de los jóvenes y los gays.
Las declaraciones de Trevi no estaban relacionadas sólo con la libertad sexual. Solía hablar sobre los temas de actualidad, frecuentemente en contra de la opresión y por tanto contra los poderes existentes en esta sociedad racista y sexista. Trevi se solidarizó con la masiva huelga estudiantil por la educación pública y gratuita en la UNAM en 1999; expresó indignación por la masacre de campesinos perpetrada por la policía estatal de Guerrero en 1995 en Aguas Blancas; y se pronunció por el derecho de las mujeres al aborto, que es ilegal en todo México. En algunos estados, incluso el derecho a abortar en caso de violación está siendo atacado con el creciente papel de la iglesia católica en la política bajo el PAN de Vicente Fox. Todas estas cosas hacen a Trevi, y a los que la rodean, un blanco a los ojos de los gobernantes mexicanos.
El 8 de febrero de 2000, con Trevi, Andrade y Portillo ya tras las rejas en Brasil luego de una búsqueda internacional, Karina Yapor apareció como un testigo en los procesos judiciales en México contra otras dos miembros del clan Trevi. Yapor declaró: “Nunca he sido violada o maltratada por Sergio Gustavo Andrade Sánchez, ni he estado nunca privada de mi libertad. No observé ni tuve conocimiento de que Sergio golpeara a alguna de las personas que conocí.” A finales del mismo mes “habló ante el juez del amor que siente por Sergio Andrade; también con sus familiares reafirmó el sentimiento que la unía a él, y alegaba estar viviendo una prisión en su casa [con sus padres]” (Reforma, 27 de junio de 2000), en tanto que su hermano la acusó públicamente de golpear a su hijo y su padre declaró en TV que era una mentirosa. El cuarto juzgado de lo penal de Chihuahua declaró a Yapor la “reina del grupo” y ésta fue forzada, primero por el estado y después por sus padres, a ver siquiatra tras siquiatra para ser tratada de un “trauma sicológico permanente”. ¿La prueba de su trauma? A los 17 años se rebeló contra su familia que la estaba atacando públicamente y que estaba iniciando procesos judiciales contra las personas con las que ella había vivido los últimos cinco años. Finalmente, en abril de 2000, Yapor leyó una carta en la que afirma que todas sus declaraciones previas eran falsas y que había sido una prisionera de la dominación mental, como le dijeron los sicólogos. El cambio de opinión, tanto de Yapor como de Aline Hernández, tuvo que ver con “fenómenos sobrenaturales”. Karina dice que fue gracias a que pudo hacer contacto con dios mismo. Hernández, más modestamente, simplemente recibió una carta de su padre muerto. En el colmo de la estupidez oscurantista, Yapor trata de demostrar en su libro los nexos de Andrade con el diablo, ¡porque éste se pasaba mucho tiempo en el baño sin hacer ruido!
La persecución de Trevi, Andrade y Portillo es parte de una cacería antisexo más amplia que incluye desde los repetidos ataques al “Condonmóvil” y los que trabajan en él, hasta las campañas anti-“pedofilia” y los brutales y asesinos ataques contra los homosexuales. Un aspecto de la cacería de brujas es que busca reforzar al estado en su regulación de la población y difunde pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en un país donde el 60% de los niños nacen en la pobreza, las mujeres son forzadas a tener niño tras niño o arriesgar sus vidas con abortos peligrosos, y muchos de quienes logran encontrar empleo reciben salarios de hambre. Nos oponemos a la intromisión del gobierno en la vida privada, y demandamos la desaparición de todas las leyes contra las actividades consensuales, como la experimentación sexual entre jóvenes, sexo consensual entre adultos y jóvenes, y los “crímenes sin víctimas” tales como la prostitución, el uso de drogas y la pornografía. Nos oponemos a las leyes de la “edad de consentimiento” y de “corrupción de menores”. Estas leyes que establecen una edad arbitraria (generalmente distinta para hombres y mujeres, o incluso sólo aplicable a mujeres) en la que uno es considerado capaz de tomar decisiones sobre el sexo y la bebida son reaccionarias. Su propósito es reprimir la sexualidad juvenil (que es, aunque a algunos no les guste, un hecho biológico), imponer abstinencia e igualar al sexo con la culpa. Como explicamos en “Gran Bretaña: Marxismo vs. histeria antisexo” en Espartaco No. 16 (otoño-invierno de 2001):
“El principio guía para las relaciones sexuales debe ser el consentimiento efectivo, nada más y nada menos que el acuerdo y entendimiento mutuo y no la coerción. Uno podría decir que una niña de 11 años es demasiado joven, mientras que una de 14 es capaz de decidir por sí misma lo que quiere hacer. En cualquier caso, esto no es un asunto que deba ser determinado por el estado capitalista, que mantiene en cualquier forma posible la inherentemente opresiva familia nuclear, incluyendo la imposición de la represión sexual y el temor, con resultados indecibles de mayor miseria humana. Nosotros nos oponemos vehementemente a la intervención del estado en las actividades sexuales y las vidas privadas de las personas: ¡Estado fuera de las recámaras!”
Si Yapor y Hernández ahora creen que no debían haber podido tomar decisiones acerca de sus propias vidas cuando eran adolescentes, en esa época ciertamente pensaban que podían hacerlo, y de hecho lo hicieron. Los cambios de opinión y los remordimientos, o incluso las experiencias no placenteras (que son muy comunes en la actividad sexual dentro de esta sociedad) no pueden convertir retroactivamente la actividad consensual en violación.
Por otro lado, cuando no hay consentimiento efectivo, lo que ocurre es un violento asalto sexual. Golpear a las esposas y la violación son crímenes horribles y terriblemente comunes contra las mujeres en México. Una medida de la indiferencia de los gobernantes mexicanos ante la situación desesperada de las mujeres, y ante la violación en particular, es el caso de Paulina, una adolescente que fue violada y a la que luego se le negó el aborto que solicitó (ver: “¡Aborto gratuito para quien lo solicite!”, Espartaco No. 14, otoño-invierno de 2000). Es grotesco, además, que las leyes equiparen el sexo consensual que involucra jóvenes con violentos crímenes como el golpear a las esposas y la violación, a los cuales somos incondicionalmente hostiles.
Las leyes mexicanas hacen imposible que una mujer joven decida tener sexo, a menos que sea una prostituta o se case (de manera muy reveladora, ¡la edad legal para casarse es menor que la edad legal para tener sexo!). El Código Penal de Chihuahua, que suena como un pasaje del antiguo testamento, dice:
“Al que tenga cópula con mujer casta y honesta menor de dieciocho años, pero mayor de catorce, obteniendo su consentimiento mediante la seducción o el engaño, se le impondrá de un mes a tres años de prisión.”
El mensaje es que las mujeres jóvenes no deben tener deseo sexual alguno, y esto es respaldado con la amenaza de acción legal contra todo aquél que despierte tales deseos. La total hipocresía del Código Penal y de la moralidad burguesa se muestra en el artículo 244 del Código Penal de Chihuahua: “Si el sujeto activo contrae matrimonio con la mujer ofendida, se extinguirá la acción penal.”
Para la burguesía, el oscurantismo religioso, las costumbres sociales reaccionarias y la familia monógama heterosexual son armas para asegurar la sumisión ideológica y el respeto hacia la “autoridad” de las instituciones del estado burgués. Como marxistas, entendemos que estos pilares ideológicos sólo serán suprimidos para siempre cuando ya no haya una sociedad dividida en clases, en la que la clase dominante necesite justificar la opresión y la represión de la población. Entonces, podremos comenzar a ver la libre expresión de los intereses y deseos humanos, incluyendo el sexo, sin las restricciones, humillaciones y la culpa con las que esta sociedad nos imbuye. Mientras tanto, el estado burgués busca incrementar su poder para combatir cualquier desafío a su régimen opresivo explotador. Está en el interés de todo el movimiento obrero exponer y oponerse a la cacería de brujas antisexo. ¡Defender a Trevi, Andrade y Portillo!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/trevi18.htm
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2015.09.22 14:42 RaulMarti VENEZUELA. Importante documento con las realizaciones de 16 años de Revolución Bolivariana.

INFORME (15 de enero de 2015) de Elías Jaua , ex Vicepresidente para el desarrollo del Socialismo Territorial
(Elías Jaua fué antes Ministro de RREE . Si bien destituído por Maduro en Mayo de este año, su inconducta no invalida el contenido de este documento,presentado ante el Parlamento venezolano.Por el contrario, su eliminación del equipo gobernante señala la preocupación por el saneamiento de la dirección del proceso) _____________________ " La Revolución Bolivariana bajo el impulso decidido del Comandante Chávez, logró sin lugar a dudas, la democratización de la renta petrolera, su control por parte del Estado revolucionario y su orientación a saldar la deuda social acumulada durante la pesadilla capitalista; y el inicio de un complejo y prolongado proceso de desmontaje del rentismo.
Esa democratización de la renta petrolera, ha permitido hasta ahora los siguientes avances en la búsqueda del bien común. . BATALLA CONTRA LA POBREZA. El 1998, el 21% de los hogares venezolanos se encontraba en condiciones de pobreza extrema. En 2014, este indicador descendió a un 5,5%. Asimismo, entre 1998 y 2013, la pobreza en el país se redujo de un 49% a un 19%.
DERECHO A LA SALUD. Si en 1998, Venezuela contaba con 5.360 centros de salud, en 2011 esta cifra había ascendido a 13.731, para un crecimiento del 150%. Hasta esa fecha, habían sido rehabilitados 182 hospitales y la red de centros públicos de salud había sido dotada de 27.620 camas hospitalarias. Resalta, entre otras realizaciones, la construcción y puesta en marcha del Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano Dr. Gilberto Rodríguez Ochoa, con capacidad para realizar 4.500 intervenciones quirúrgicas anuales y 80 mil consultas externas. Hasta marzo de 2014, la Revolución había graduado 17 mil médicos integrales. Gracias a la Misión Barrio Adentro I, II y III, 24 millones de venezolanos, un 82,4% de la población, reciben atención médica gratuita. Esta misión cuenta con 7.500 consultorios populares, 6.000 consultorios médicos, 3.000 sillones odontológicos, 400 ópticas, 559 centros de diagnóstico integral, 130 quirófanos, 570 salas de rehabilitación y 35 centros de alta tecnología.
  1. DERECHO A LA EDUCACIÓN. La Revolución Bolivariana ha incrementado la matrícula escolar en un 29%, hasta alcanzar los 7.878.538 estudiantes. La tasa neta de escolaridad primaria se elevó en 7 puntos, ubicándose en 93%. Respecto al curso escolar 1998-1999, en el curso 2012-2013 los graduados se incrementaron en un 160%. De 19.682 planteles oficiales de educación, se pasó a 24.516, para un incremento del 25%; y el número de docentes se incrementó en 188%. Como resultado de la Misión Robinson I y II, se alfabetizaron 1.756.250 personas y 789.436 terminaron sus estudios primarios.
EN 2005 LA UNESCO DECLARO OFICIALMENTE A VENEZUELA TERRITORIO LIBRE DE ANALFABETISMO
DERECHO A LA CULTURA. La Revolución ha creado una auténtica red de instituciones que han jugado un papel destacado en el desarrollo de la cultura de nuestro pueblo. Ejemplo de ello son el Centro de la Diversidad Cultural, la Fundación Librerías del Sur que cuenta con 61 librerías en todo el territorio nacional; la editorial El Perro y la Rana, con 24 imprentas regionales; el Instituto de Artes Escénicas y Musicales (IAEM); la Distribuidora Amazonia Films, la Villa del Cine; el Centro Nacional de Historia; el Centro Nacional del Disco (CENDIS), la Fundación de Museos Nacionales, entre muchas otras. Hasta el 2012, la Misión Cultura había facilitado la graduación de 12.465 licenciados y licenciadas en Educación mención Desarrollo Cultural. Sistema de orquestas Simón Bolívar. Es significativo el desarrollo de la cinematografía con el esfuerzo conjunto de diversas instituciones como La Villa del Cine, el Programa Nacional de Formación Cinematográfica y el Centro Autónomo de Cinematografía (CNAC). Sólo en el 2012 se estrenaron 13 películas venezolanas, recibieron apoyo 27 proyectos cinematográficos, se realizaron 25 festivales y muestras en los estados y 78 filmes venezolanos participaron en 121 festivales internacionales, donde alcanzaron 36 reconocimientos. En noviembre del 2014 el cine venezolano alcanzó un record histórico de 4 millones 120 mil espectadores en menos de un año, lo cual coloca a Venezuela como el país latinoamericano que más ve películas locales, con el 16% de las cintas exhibidas en las salas de cine.
DERECHO AL DEPORTE. A partir de 1999, el Gobierno Bolivariano inició una nueva política destinada a potenciar el desarrollo deportivo del país. lo cual permitió construir o recuperar 2.885 instalaciones, edificar 3 estadios de fútbol y modernizar otros 6; crear la Universidad Iberoamericana del Deporte, 27 unidades educativas de talento deportivo y 14 centros de ciencia y medicina asociadas a esa actividad . La masificación de la práctica del deporte ya beneficia a 6.479.713 personas.
DERECHO A LA COMUNICACIÓN Y AL ACCESO A LAS TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN: La Revolución ha dado pasos significativos en la democratización de las comunicaciones e internet. Así, por ejemplo, mientras en 1988 el país contaba apenas con 342 emisoras FM (331 privadas, 11 del Estado y ninguna comunitaria), en 2012 esta cifra ascendía a 843 (508 privadas, 86 públicas y 249 comunitarias)A su vez, de 36 televisoras comerciales y 8 públicas en 1998, se alcanzaron las 119 por señal abierta: 66 privadas, 14 públicas y 39 comunitarias. En este sentido, destaca la creación de Vive TV y Telesur; a lo cual se suma el lanzamiento de la Radio del Sur y la fundación del Correo del Orinoco. Gracias a la instalación de 11.321 km de fibra óptica, en el año 2013 tuvieron acceso a la red 12,55 millones de venezolanos (42% de la población), lo cual nos colocó en el séptimo lugar entre los países con mayor penetración del servicio y volumen de usuarios en América Latina y el Caribe.
  1. EL SAGRADO DERECHO A LA ALIMENTACIÓN. En los primeros 15 años de Revolución Bolivariana, Venezuela pasó de 2.7 millones de personas con hambre, en la década de los 90, a ser reconocida como un país donde este flagelo es una excepción, con lo cual el índice de subnutrición se redujo del 13,5% a menos del 5% . La FAO concedió un reconocimiento al Gobierno venezolano por lograr llevar a su mínima expresión el hambre y subnutrición.
EL DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA. La Gran Misión Vivienda Venezuela ha entregado, sólo desde 2011, más de 600.000 viviendas dignas con un mínimo de 70 metros cuadrados, con baños, dormitorios, cocina, comedor, con sus respectivos servicios públicos y equipamiento urbano para garantizar el desarrollo social y productivo de sus habitantes. Muchas de estas viviendas se entregan completamente equipadas y amobladas, al tiempo que cuentan con espacios para la educación, la salud, la cultura y el deporte como simoncitos, escuelas, CDI y canchas deportivas.
  1. EL DERECHO A UNA VEJEZ CON DIGNIDAD. La Gran Misión en Amor Mayor cuenta con más de 2.521.750 pensionados, cuando hace 16 años estos no llegaban a 300 mil y cobraban menos del salario mínimo. Los logros anteriores, sólo algunos de muchos, son la consecuencia de una política redistributiva socialista que destina más del 60% del presupuesto del Estado a la inversión social y propiciaron que Venezuela, en una década, saltara del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de nivel medio a un IDH alto
    Según el informe de la CEPAL, aparece hoy como el país con menor desigualdad de América Latina. Eso solo lo pudimos lograr, en Socialismo.
Ahora bien es necesario alertar que resulta imposible construir el socialismo sobre la base del rentismo, idea consciente o inconscientemente vinculada a la noción de que el socialismo es un fenómeno de la esfera de la distribución.
El Comandante Chávez, en cambio, tenía mucha claridad acerca de que nuestro socialismo debía construirse en la integralidad de todas sus facetas y resaltaba su condición eminente de modo de producción. En su opinión, no existe ni puede existir un socialismo rentista; sin derrotar el rentismo no es posible desarrollar una economía productiva socialista.
El rentismo no solo implica la dependencia del petróleo y de los altibajos de su cotización en el mercado internacional, sino también genera una cultura de disputa de la renta que se expresa a través de “la cultura especulativa que se insertó como veneno hasta los huesos del sistema capitalista venezolano”
Es por ello, que en paralelo a la justa redistribución de la renta y con el fin de hacer sostenible y ampliar las garantías de los derechos sociales, a lo largo de los últimos años, la Revolución Bolivariana ha dado un conjunto de pasos para construir una cultura del trabajo que permita la insurgencia de una economía productiva socialista.
Se diversificaron las relaciones económicas internacionales, con lo cual no solo se vieron fortalecidas la independencia y la soberanía, sino también se propició un proceso de transferencia tecnológica Ilamado a constituir una poderosa palanca para la industrialización del país.
NACIONALIZACION DE EMPRESAS. Se inició el proceso de nacionalización y recuperación de numerosas empresas de importancia estratégica para la nación, la mayoría de ellas con severos rezagos tecnológicos y precaria salud fiscal, pero que eran necesarias para impulsar por ejemplo la Gran Misión Vivienda Venezuela (Más de 600 mil construidas hasta ahora) como son los casos de las Industrias del cemento, el acero y la electricidad. Otras en buenas condiciones como CANTV y el Banco de Venezuela, pero que era necesario su nacionalización para democratizar el acceso a sus servicios y orientar sus ganancias a garantizar el acceso a las tecnologías de la información a los niños y jóvenes (Programa Canaima, cerca de 5 millones de computadoras entregadas de manera gratuita) o garantizar el crecimiento exponencial del derecho de nuestros abuelos a tener un pensión digna (Gran Misión Amor Mayor).
AMPLIACION DE LA SUPERFICIE AGRÍCOLA COSECHADA.(Se omite su detalle por la extensión del texto)
SE INVIRTIÓ EN LA CREACIÓN DE NUEVA INFRAESTRUCTURA VIAL Y DE TRANSPORTE (Se omite poe la extensión del texto) . SE DIO UN NOTABLE IMPULSO AL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA PETROQUÍMICA.
REDUCCIÓN DE LAS TASAS DE DESEMPLEO: E l resultado de este esfuerzo sin precedente para diversificar la economía venezolana, tiene su mejor indicador en la reducción de las tasas de desempleo de más de 15 puntos que imperó en la década neoliberal, hasta llevarla y sostenerla en menos de 6 puntos en los últimos años, garantizando la estabilidad laboral y con ello la protección del ingreso familiar.
Todas estas y muchas otras conquistas sociales y económicas, que el adversario pretende minimizar u ocultar con una hueca frase publicitaria, puesta en boca del nada inteligente Gobernador Capriles “El modelo es un sueño del cual debemos despertar”, se alcanzaron en el contexto de una agudización progresiva de la confrontación con la oligarquía nacional y sus aliados, que conducen a una permanente agresión externa y a una genuina guerra económica, política, social y cultural interna, que no solo han dañado la economía, sino también ha obligado a la Revolución a dedicarle ingentes esfuerzos y un precioso tiempo para contrarrestarla.
No siempre hemos sido capaces de defender con argumentos sólidos los avances sobre estos temas.
El pueblo beneficiado, el partido, los movimientos sociales y las instituciones están llamados a jugar un rol esencial en la defensa de las conquistas de la Revolución Bolivariana y Socialista. Sin dejar de reconocer que también nosotros estamos insatisfechos con lo logrado hasta ahora y con la imposibilidad de superar viejos problemas heredados.
Es necesario comprender que en el empeño de desmontar el modelo capitalista rentista y pagar la deuda social acumulada durante decenios, fue indispensable innovar, transitar por caminos vírgenes, asumir el riesgo del ensayo y el error.
Ninguna Revolución ha escapado a ello. Junto a los numerosos aciertos, se hace necesario corregir el rumbo una y otra vez en aquellos errores cometidos.
Esta nueva etapa de la Revolución dirigida por el Presidente Nicolás Maduro, surgida tras la partida física de nuestro líder histórico, impone la necesidad de trazar con precisión y sin dogmatismos el mapa de las líneas y objetivos estratégicos para una economía productiva, y realizar una restructuración financiera y fiscal que permita derrotar el rentismo, vencer la guerra económica y resolver los problemas acumulados en el corto y mediano plazo.
Asimismo, se impone continuar la lucha irreconciliable contra la ineficiencia, la corrupción, el burocratismo, el descontrol y la falta de seguimiento a los procesos impulsados, desviaciones asociadas de una u otra forma a la cultura rentista.
Debemos rectificar, pero no solamente el Gobierno Bolivariano, sino la sociedad toda para no volver a caer en la pesadilla neoliberal de la cual despertamos el 6 de diciembre de 1998, cuando elegimos, por primera vez, como Presidente al Comandante Chávez.
Necesario es seguir construyendo una sociedad, a decir del Papa Francisco: ” donde el hombre y su bien, y no el dinero, sean el centro”. En Venezuela tenemos 16 años construyendo esa sociedad en plenas y amplias libertades democráticas, en el marco del proyecto socialista Bolivariano, nuestro Socialismo.
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