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He tenido una vida sin sentido y quiero morir, sólo quiero desahogarme, realmente esto no se lo puedo contar a nadie

2020.09.21 21:28 EliMinaZionZ He tenido una vida sin sentido y quiero morir, sólo quiero desahogarme, realmente esto no se lo puedo contar a nadie

Tengo 31 años y sigo respirando sin motivo alguno, durante mi vida he buscado algo que me llame la atención lo suficiente como para querer hacerlo por más de sólo algunos meses. Desde muy chica he estado inventandome profesiones que no me interesan cuando alguien me preguntaba en la escuela o donde sea "¿que quieres ser cuando seas grande?" No recuerdo bien que edad tenía cuando empecé a pensar que morir era lo único que podría hacer, pero fue más o menos luego de la muerte de mi gato cuando tenía como 11 o 12 años. Por ese entonces ya era una persona solitaria debido a que soy muy tímida, me cuesta hablar con los demás, me cuesta verlos a la cara desde que tengo una cicatriz en la frente (que por cierto merezco tener), solía notar como las miradas de la gente con la que intentaba hablar se dirigían mucho hacía mi frente, lo que me obligó a usar flequillo hasta los 17 o 18, creo. A los 15, cuando empecé la secundaria, perdí demasiado más las ganas de vivir, me iba mal en la escuela y no me sentía cómoda con los desagradables compañeros me tocó tener en la misma aula. Acabé yendo a ver a una psicóloga, con quien nunca pude abrirme del todo, jamás le dije de mis deceos de morir o de mi homosexualidad, que por aquel entonces aún intentaba esconder porque pensaba que era algo malo u otra razón para que me molestaran en la escuela. Como no estaba comoda con la terapia empecé a fingirme más feliz y al año dejé de ir, pensé que estaría bien así y luego sólo me acostumbré, me di cuenta de que si dejaba de pensar no era tan malo, pero mi deseo nunca se fue. Tenía 17 cuando intente suicudarme por primera vez, me puse una bolsa en la cabeza y la amarré con una soga para saltar pero de algún modo que desconozco fallé, estaba sola en casa, recostada en mi cama y no entiendo aún como, cuando reaccioné, la bolsa estaba rasgada en la parte de mi cara, nunca supe si echarle la culpa a algún gato o a mi misma (no se si en estado medio inconciente eso se puede hacer), me sentí la suficientemente inútil como para no volverlo a intentar, sólo iba a fingir otra vez, por suerte nadie se dio cuenta porque por ese tiempo estaba todo el día sola en casa. Pasaron varios años y empecé un curso de otra cosa que no me interesaba hacer sólo porque pensé que así sería más fácil conseguir trabajo, por aquella época empecé a darme cuenta de que sin dinero no sirves así que me parecía bien, además siempre hemos tenido muchas mascotas en casa y son como lo único que me importa mucho más que nada. Aquello tampoco funcionó, sólo era lo mismo de siempre, algo que no me interesaba estaba ocupandome, además de que costaba bastante dinero. No recuerdo bien la fecha pero fue como a mitad de año cuando decidí lanzarme a las vías y terminarlo todo. Fue así que el dia del curso durante la mañana estuve tan nerviosa que no pude hacer las cosas bien, ya de por sí era mala en ello pero me fue bastante peor. Al salir comencé a caminar hasta llegar a "la zona", estaba muy tranquila esa mañana pero yo demasiado ansiosa me puse a llorar mientras esperaba, tardó demasiado, y demasiado es poco. Cuando por fin lo escuché a lo lejos y me sentí lista alguien me agarró de la mano, me asustó porque no lo escuché acercarse, era un señor grandote, no vi su cara porque no suelo ver a los demás a los ojos. El me dijo que mejor me fuera a mi casa y me dejara de tonterías, me solté del agarré y me fui corriendo, otra vez fracasé en lo único que quería hacer. Algo que siempre me ha interesado es saber porque lo llaman "estupides", cuando estaba en la primaria durante educación física una profesora nos dijo que no teníamos porque quejarnos de esa materia si al final nos esperaba lo peor cuando fuéramos adultos, a lo que respondí que no pensaba vivir mucho de todas formas, y ella me dijo que dejará de decir estupideces. Otras veces cuando he hablado sobre la muerte, en si, también me lo han dicho, actualmente ya no se si tienen razón o que, pero ya no me importa lo que piensen, me Di cuenta hace mucho que no vale la pena hablar de esto con nadie, aunque también me ha llevado a sentirme peor porque no puedo desahogarme, estoy cansada de esto y de todo, incluso creo que ya ni siquiera busco comprensión. En cuanto a trabajo, nunca he conseguido nada, buscarlo me cuesta por mis múltiples inseguridades y aunque me fuerce lo cierto es que sólo me motivan mis mascotas, porque quiero que vivan bien, con veterinario siempre que lo necesiten y de ser necesario hacer todo lo que se pueda hacer. Mi familia sobre el tema trabajo nunca me ha dicho nada, sólo una vez traté de hablar con mi madre sobre que quería trabajar y me dijo algo como "¿Para qué querés eso ahora si no buscaste antes?" Aún pienso en que debí responderle, pero en general mi comunicación con mi familia apesta así que tampoco hubiera podido decir mucho. Con mi familia tengo una relación rara porque suelen apoyarme en todo y gastar mucho dinero en mi (incluso si no tienen mucho dinero tampoco ya que somos de clase baja), pero aún así no he sido capaz de nada nunca y creo que no me importa, eso es una de las cosas que más me duele porque quisiera al menos tener ganas de ser agradecida. Como por noviembre del año pasado decidí que está vez si iba a encontrar trabajo sea como sea, tenía planeado buscar en empresas de limpieza, ya que no se necesitan estudios universitarios para eso, pero entonces empezó el tema este de la pandemia y ya perdí las pocas ganas de hacer algo otra vez. Encima de todo mi notebook se echó a perder y está vez parece que es imposible de reparar. Si, se que soy una asquerosa niña mimada a la que no la dejaban hacer nada en casa, se que no me daban ganas de hacer nada de todas formas, se que no soy capaz de querer nada en serio y que tal vez no me importa pero hay algo que está por sobre todo eso: mis mascotas. Se que si me suicidó mi familia tendrá dinero suficiente hasta para vivir mejor, podrían arreglar la casa y mi hermana hasta podría tener más dinero para poder viajar como quiere. He juntado mis ganas de morir con mis deseos de que mi familia pueda estar mejor, los suicidios se superan, no es la gran cosa y tampoco es como si pudieran extrañar a alguien que actualmente se la pasa en la cama. Mi único "problema" es que quisiera desaparecer antes de suicidarme, no quiero que nadie me pueda encontrar nunca ni mucho menos dejar cartas de suicidio. Sólo quiero irme y ya, pero pues... pandemia, no puedo salir de casa, además de que no sabría que excusa ponerle a mi madre para irme, en el peor de los casos tendría que escaparme, pero tampoco podría ir muy lejos si no es a pié. Realmente no se que hacer y ya estoy cansada de esto, quiero morirme de una vez pero no quisiera dejarle a mi familia la responsabilidad de mi cadáver. He incluso pensado en decirles como me siento pero se que es inútil, que sólo dirán que es una estupidez. Últimamente me cuesta charlar de cualquier cosa porque mi madre ha estado algo pesada y temperamental, además mi hermana vive estresada por su trabajo y lo último que quiero es molestarla, pero ya no aguanto, en cada conversación mi cabeza acaba doliendone porque pienso mucho más en que pasaría si digo tal cosa, que al final prefiero estar callada. Estoy cansada
Como ya dije antes no quiero opiniones, no quiero ayuda ni mucho menos compasión, sólo busco desahogarme porque no tengo con quien hablar, no quiero preocupar a nadie porque no vale la pena, sólo dejo esto acá y me voy a seguir viendo como hacer lo que quiero hacer.
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2020.06.05 00:11 Lightnight799 Karen me grita porque mi compañera no la trata tan bien como yo a mis pacientes

Esta es mi primera publicación, así que intentaré ser clara dando un poco el contexto de toda la situación. Así que será largo.
Actualmente estoy trabajando en una clínica (no poseo estudios médicos ni de enfermería, entré bajo una beca). Actualmente, por el tema de la pandemia, ninguno de los derechohabientes tiene permitido ingresar al edificio, lo que hacemos es hacerles hacer dos filas (una para la gente con cita medica agendada , y la otra para aquellos que NO tengan cita agendada. El protocolo es el mismo: hacen fila, se revisa el carnet, se les pone un sticker de color para diferenciarlos [si vienen por faltantes, si tienen cita, si van a vacunas, si van a realizar algún trámite, etc.], los pasamos a una fila de 10 personas (aquí los que no tienen cita suben con un médico para que les haga recetas y actualice el expediente y ya después baja y se une a la carpa de abajo), después los pasamos a una carpa (para protegerlos del sol) donde deben esperar otro rato y de ahí los pasamos a la segunda carpa donde se les recogen los carnets, de ahí llevamos los carnets a las listas de los consultorios para buscar al paciente y sus recetas, después los agendamos para el mes que sigue, llevamos los carnets y las recetas a farmacia para que surtan el medicamento y ya después lo llevamos al dueño). La verdad es un proceso largo y tedioso para ambas partes.
Casi todos los corredores (los que recojemos carnets, re-agendamos y surtimos) tenemos la misma rutina:
Corredor: ¡[inserte nombre genérico aquí]! -el paciente se levanta de la banca y camina a una mesa que está a medio camino entre los dos- buenos días, aquí está su siguiente cita -abre el carnet en la página, señala con el dedo la fecha y la hora-, su siguiente cita es el [inserte día, hora y consultorio genéricos], le faltaron: [inserte numero y nombre de los medicamentos faltantes mientras le muestras las recetas selladas]. No señ[email protected], no sé cuando llegue el medicamento, lo que puede hacer es llamar al numero de farmacia la próxima semana [se le entrega un papelito con el número de la farmacia] y preguntar por su medicamento o puede venir y preguntar en la entrada (aquí la conversación se divide, o te dan las gracias por atenderlos aunque no haya habido medicamento o te empiezan a mentar la madre y a gritar. Si ocurre lo primero nos sale una sonrisa sincera debajo del cubrebocas porque pocas veces nos dicen palabras amables y les deseamos un bello día y hasta tenemos una pequeña conversación, si ocurre lo segundo los dejamos gritar o nos ponemos a pelear con ellos, dependiendo de tu humor y de cómo se esté comportando la persona frente a ti).
Ahora si, mi historia.
Hace un par de días estaba surtiendo y habían dos Karens en la mesa, esperando sus medicamentos faltantes y se me ocurrió preguntar si ya las habían atendido (porque a veces se acercan para preguntar algo, decir que les faltó algo, que si podían ir con el médico, que la cita, o alguna duda sencilla de responder). Grave error.
La Karen uno me contestó que si, que le estaban resolviendo de su medicamento faltante y le dije que muy bien y la otra Karen se quedó callada. Ya me disponía a retirarme por el siguiente surtido de medicamentos cuando la Karen de 50 años me comenzó a increpar que porqué mi compañera que la estaba atendiendo (que tiene la delicadeza y amabilidad de un ladrillazo en la nariz) no la trataba tan bonito como yo que trataba bonito a las personas que me tocaban surtir (ella llega, deja el medicamento en la mesa, llega en paciente y le entrega todo con mala actitud y se va. Yo llego y hago toda la rutina que ya describí con mi mejor voz de recepcionista, me quedo hasta que la persona se va y resuelvo dudas de otras personas); que por qué no hay medicamentos entre otras cosas.
Yo: mire señora, el medicamento está faltando desde la capital del país, no es culpa nuestra que no nos manden todo lo que ustedes necesitan; no sabría decirle por qué no le agendaron cita a su padre, generalmente cuando nosotros les entregamos el medicamento les decimos el día y la hora de su cita, si no, de todos modos les entregamos todo y ustedes tienen el deber de revisar su siguiente cita para que nosotros se las re-agendemos.
Karen: ¿Y COMO LE HAGO ENTONCES, EH?, ¡MI PADRE TIENE CÁNCER Y ESTÁ MUY ADOLORIDO Y USTEDES NO LE AGENDARON NUEVA CITA Y SU MEDICAMENTO ES MUY CARO!
A media alegata azotó la mesa con sus manos y me miraba furiosa, yo simplemente la veía con aburrimiento, hacía menos de una hora un sujeto me gritó mil veces peor, el cual estoy segura de que si no hubiera habido un policía ahí, habría intentado agredirme físicamente [al cual también mandé a la chingada], así que su pequeño berrinche no iba a hacer mella en mí.
Sí podemos agendar cita si no tiene, lo hacemos seguido con aquellos pacientes que son amables y lo piden de por favor o que vemos muy preocupados o urgidos de cita, pero esa perr* no se ganó mi favor y consideración tras comenzar a gritarme y tratarme de esa manera.
Yo: puede formarse a las 6 de la mañana aquí afuera y hacer fila para cita presencial. No se si haya citas aún para que pase de una vez, así que, cuando salga puede ir a preguntar. (Ya no habían cupos, se acaban en las primeras dos horas de trabajo y ya iba a ser medio día, pero su actitud solo me ponía de mal humor porque yo no tenía la culpa de nada y ella había decidido que yo iba a ser el chivo expiatorio y como ella me estaba tratando con la punta del pie, no merecía mis consideraciones).
Se veía lo suficientemente sana, fuerte y cuerda para madrugar y hacer fila como todos los demás.
Karen: ¡¿LAS SEIS DE LA MAÑANA?!, ¡ES MUY TEMPRANO!, ¡SE SUPONE QUE NO DEBEMOS SALIR POR EL VIRUS Y USTEDES NOS OBLIGAN A SALIR CON SU INEPTITUD!, ¡ADEMÁS, ES SU TRABAJO RE-AGENDAR Y DECIRNOS NUESTRA CITA, NO TENGO POR QUÉ REVISAR YO, SI TU DEBER ES INFORMARME!
Yo: señora, estamos llenos de trabajo, no estamos todos al pendiente de todo, se nos pasan las cosas también y, usted puede decirnos si ve que le falta algo.
Karen: ¡ES TU TRABAJO!
Karen 2: Si, ustedes deberían de estar al pendiente de todo y decirnos todo, no tenemos por qué ver si ustedes deben de hacerlo. Para eso les pagan.
Simplemente resoplé, con ellas no iba a poder dialogar como personas civilizadas así que tapé mis oídos (tengo la habilidad de tapar mis oídos y dejar de escuchar cualquier cosa que me molesta, todo se queda en silencio a mi alrededor) y solo veo como mueve los labios. Me retiro y llego por el siguiente paquete de medicamentos mientras veo como esa compañera de la que se quejaban manda a la chingada a la Karen 1 tras darle sus medicamentos (no le faltaba nada, todo lo de sus recetas era lo que se le da mes con mes), así que se esperó cerca de 40 minutos extras y no recibió nada de lo que exigía.
Un pequeño fragmento de su conversación:
Karen: ¿Y esta crema? -gritando, mirando la crema con desprecio.
Compañera: -en su mismo tono y volumen- se la recetó su ginecóloga.
Karen: -bajándole chingos de huevos a su voz- que extraño. -Tomó todos sus medicamentos y se fue.
Paréntesis: atendemos a un promedio de 250 personas físicas en 6 horas, la mayoría de ellos llevan de uno a cuatro carnets cada uno, de los cuales debemos buscar las recetas o llevarlas al médico para que las haga, re-agendar, surtir y entregar, y luego lidiar con aquellos que se inventaron alguna dolencia en el momento y nos exigen medicamentos que no tienen en su expediente y hablar con el médico a ver si se les puede dar, irnos a farmacia a preguntar y luego ver si se repite lo de ir a farmacia y luego entregar. Ten por seguro que tu carnet, al momento de volver a ti, ya pasó por, al menos, ocho manos diferentes y ninguna de ellas está al pendiente de tus cosas. Si tú haces una escena por un medicamento que no te dimos porque no viene en tu receta, ni en el sistema, ni anotado en tu expediente como medicamento de uso prolongado (como insulinas o psicotropicos relajantes) nos quitas tiempo que pudimos usar para atender a alguien más necesitado que tú. Si ves que te faltó medicamento (que si utilizas) o que te falto cita, dinos y te atenderemos con gusto, pero no nos hagas perder el tiempo.
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2018.08.23 20:15 master_x_2k Zumbido IV

Zumbido IV

Brian llegó cuando Perra y yo estábamos caminando penosamente por el campo con palas y bolsas de basura en la mano. No es la imagen que quería que él tuviera de mí, pero me alegré de verlo de todos modos.
Me limpie usando el grifo en el abrevadero de agua de los perros, pero todavía estaba cubierta de huellas sucias de las patas, manchas de hierba y la piel todavía me picaba con la sensación de que los bichos se arrastraban sobre mí. No tenía ninguna duda de que, con mi pelo mojado y el estado de mi ropa, me veía bastante espantosa.
“Hay agujeros de bala en la puerta de entrada”, Brian habló desde el otro lado de la alambrada, levantando la voz para ser escuchado sobre el torrente de ladridos. Llevaba su traje y su casco, pero tenía la visera levantada y no estaba envuelto en su oscuridad. Desde la distancia, se vería como un tipo con equipo de motocicleta.
“Tranquilos”, ordenó Perra, y los perros se callaron. Al ver lo que los otros perros estaban haciendo, los pocos que no habían aprendido el comando se detuvieron después de uno o dos ladridos más.
“Sí, dispararon sus armas unas cuantas veces”, le dije.
“Y todavía están aquí”, dijo, con leve incredulidad.
“Mi decisión”, le dijo Perra.
“Es una mala decisión”, la amonestó.
“No voy a irme.”
Brian se cruzó de brazos. “¿Es tu orgullo o testarudez digno de lastimar a esos perros?”
Ella frunció el ceño y miró a los perros.
“Lo que dijeron sobre las salchichas,” dije en voz baja, “sobre envenenar a tus perros. No podrías detenerlos a menos que estuvieras aquí todo el día, todos los días, y tal vez ni siquiera entonces.”
“Es cobarde”, Perra escupió las palabras.
“Son cobardes”, le dije. “Básicamente la definición de cualquiera que se une a un grupo de odio. Pero incluso si atacaran de forma más directa, ¿podrías manejarlo? ¿Podrías si veinte personas aparecieran con armas de fuego? ¿O si Night y Fog pasaban a las tres de la mañana, cuando estás solo tú y estos muchachos?”
“Yo puedo arreglármelas sola.”
Suspiré un poco y planté mi pala en el suelo. Tenía que pensar en una forma de convencerla. Si perdía la paciencia frente a su terquedad, ella ganaría la discusión, y todos perderíamos.
“Lo sé. ¿Pero no es mejor confiar en nosotros? ¿Para de verdad manejar esto en lugar de hacerlo sola, escondiéndote y dejando que esos cabrones tengan el poder?”
“No me estoy escondiendo”, me miró enojada. “Estoy protegiendo-”
Brian la interrumpió, “Proteger a tus perros significaría llevarlos a un lugar seguro.”
Ella sacudió su cabeza violentamente. “No. Si hago eso, los malnacidos ganan.”
“Entiendo lo que dices”, le dije. “De verdad, sé a qué te refieres. Pero nuestra prioridad número uno es protegerlos a ti y a esos perros. Una vez que nos hayamos encargado de eso, podemos enfocarnos en enfrentar cualquier amenaza.”
Ella golpeteo con sus dedos contra su muslo, mirando hacia el edificio.
“¿Vamos a encargarnos de ellos?”, Ella hizo la pregunta un desafío.
“Sí”, habló Brian. “No me gusta que estos tipos se estén mudando a esta área. No me gusta que lleguen tan lejos como para atacar a un miembro de nuestro grupo. Si no hacemos algo para responder pronto, va a lastimar nuestra reputación. Necesitamos reputación, nos protege, da a la gente razones para pensar dos veces antes de jodernos.”
Perra asintió. “Bueno.”
Brian arqueó una ceja, “¿Bueno qué?”
“Iré, y vendrán los perros.”
Él sonrió, “Bien. No creo poder saltar esta cerca sin hacer enojar a esos perros, así que me reuniré contigo en la puerta de entrada. Voy a llamar a Coil en el camino.”
“Está bien”, dije. Cuando dio vuelta para irse, yo levanté la mano en el saludo de despedida más pequeño y patético del mundo. A pesar de que estaba bastante segura de que no lo había visto, me quedé sintiéndome como una idiota por hacerlo.
Eché un vistazo a Perra, que me estaba mirando con curiosidad.
“¿Qué?”, ​​Le pregunté, sintiéndome dolorosamente consciente de mí misma.
“Él te gusta.”
“N-”, comencé. Antes continuar con mi protesta, tuve que detenerme. Perra apreciaría la franqueza y la honestidad más que cualquier otra cosa. No estaba segura de poder darme el lujo de parecer deshonesta o de tener dos caras con ella. “…Sí. Me gusta.”
Ella giró para volver a entrar. Un horrible pensamiento me golpeó en ese momento.
“¿Te...te gusta a vos?", Le pregunté.
Ella giró su cabeza para darme una mirada enojada, una que no podía leer en lo más mínimo.
“Porque si lo haces”, me apresuré a agregar, cuando comencé a caminar detrás de ella, “Oye, tú estuviste aquí primero. Me alejaré y mantendré la boca cerrada si quieres intentarlo.”
Hubo unos cinco segundos en los que estuvo muy callada. Mi pulso latía en mi garganta. ¿Por qué me importa tanto esto?
“Deberías ofrecerle dormir con él.”
“¿Y-eh, qué?” Tartamudeé. El alivio se mezcló con la vergüenza, y el abrupto cambio de tema me dejó luchando por ordenar mis pensamientos.
“Es lo que quieren los chicos. Dile que estás disponible si alguna vez quiere coger. Él lo aceptará de inmediato, o comenzará a pensar en ti como una posibilidad y aceptará tu oferta más tarde.
“Eso es- Es más complicado que eso.”
“Es complicado porque las personas hacen que sea complicado. Solo corta con las estupideces y ve por él.”
“No creo que te equivoques sobre la necesidad de tener menos expectativas, reglas y rituales en torno a las citas, estupideces, como dices, pero no creo que pueda hacer lo que sugieres.”
“Lo que sea.”
Me di cuenta, tardíamente, que ella realmente me había ofrecido un consejo. Por... luché por encontrar la palabra. Por muy mal dirigida que hubiera sido su sugerencia, especialmente con Brian, fue probablemente el gesto más evidente de buena voluntad que le había visto, junto a ella diciéndole a Armsmaster que creía que yo podía patearle el culo.
“Gracias, igualmente”, le dije. “Lo, eh, lo tendré en cuenta.”
“No me importa si lo haces.”
Cruzamos el interior del edificio y Perra abrió la puerta para dejar entrar a Brian. Por un segundo, pensé que su franqueza la llevaría a decirle a Brian abiertamente que me gustaba, pero no era el caso. Estaba más centrada en evitar que los perros más rebeldes se escabullen y evitar que ladren al visitante nuevo que en nuestra conversación.
“No puedo contactar a Coil”, nos informó Brian.
“No pude alcanzar a Lisa o Alec antes”, respondí. “¿Crees que algo está pasando?”
Él asintió con la cabeza, “Tal vez. Quédate aquí con Rachel. Voy a chequear a los demás.”
“No”, dijo Perra. “No necesito niñera, y me estoy molestando con ustedes dos estorbándome. Taylor se va contigo. Me quedaré aquí y empacaré.”
“No es una buena idea”, dijo Brian, sacudiendo la cabeza, “Si te atacan mientras tanto-”
“-Tengo a Brutus, Judas y Angelica. Me las arreglé sola durante años, me encargué de personas más duras que esos hijos de puta. Si hay problemas, corro.”
“¿Y si toman a uno de tus perros como rehén?”, Le pregunté. “¿Uno en los que aún no puedes usar tu poder?”
Una mirada oscura pasó por su rostro mientras consideraba eso. “Entonces corro... y me vengo otro día, en mis términos.”
Brian golpeó su pie durante unos segundos. “Bueno. Si hay problemas, será bueno tener a Taylor cuidándome la espalda. Si puedo comunicarme con Coil, cuando lo haga, voy a tratar de conseguirte algunos camiones y personas que los conduzcan. Mientras tanto, mantente alerta y que no te maten.”
Perra frunció el ceño, pero ella asintió.
“Taylor, deberíamos irnos. Mientras antes veamos a Lisa y Alec, mejor me sentiré”, él ya se estaba moviendo cuando terminó de hablar.
En el momento en que estábamos fuera del alcance del oído, se quitó el casco, metiéndolo debajo de un brazo, y me preguntó: “¿Qué pasó?”
Le dije, explicando todo después del punto en que Perra y yo escuchamos el alboroto que estaban causando el hombre botella y su pandilla.
“Es curioso que sea Kaiser quien tenga problemas para controlar a su gente”, reflexionó Brian, cuando terminé.
Me preguntaba si todavía estaba adolorido por lo que Kaiser había dicho en la reunión.
“Coil aumentó la presión en el momento en que se rompió la tregua contra los ABB. Me sorprendería si Kaiser no tuviera las manos llenas con eso”, respondí.
“¿Lo estás defendiendo?”
No era frecuente que me sintiera muy consciente de la diferencia en los colores de nuestra piel, pero que me preguntaran si estaba inventando excusas para el supervillano de la supremacía blanca era uno de esos momentos.
“No quiero subestimarlo, es todo”, le dije.
Brian suspiró, “Sí. Quizás tengas razón. Pero Kaiser estaba dispuesto a exigir una indemnización por el ataque a su círculo de pelea de perros, y estoy más que dispuesto a hacer lo mismo por este ataque de sus skinheads, si llega a eso.”
“Ambos eventos tienen algo sustancial que ver con Perra”, noté.
“Soy consciente de ese hecho”, me dijo, frunciendo el ceño. “Ella es útil, ella es un recurso valioso para el equipo, pero viene con algunos problemas. Ya lo solucionamos en el pasado, lo solucionaremos en el futuro.”
“Claro.”
“¿Como estaba ella? ¿Alguna pelea?”
“Nada serio. No, en verdad estuvo bastante bien. Incluso podría hacerlo de nuevo, si ella me deja.”
“De verdad”, respondió, con escepticismo claro en su tono.
“De Verdad.”
“¿Qué cambió?”
“Estoy descifrándola, creo. Como opera, come piensa.”
“Llevo diez meses en el mismo equipo con ella, y ni siquiera he estado cerca de entender cómo piensa. Normalmente puedo evitar que vaya demasiado lejos o lastime a alguien, mantenerla en línea y hacer que siga las instrucciones, pero todavía no he tenido una conversación con ella que no haga que quiera golpearme la cabeza contra la pared.”
“Ese podría ser el problema. Estás a cargo, te admira, te respeta, pero...” Hice una pausa. ¿Cómo podría decir esto sin entrar en los detalles de su modo de pensar? “...Pero tu eres una especie de figura de autoridad en nuestro grupo, y su personalidad exige que desafié la autoridad. Especialmente cuando está insegura.”
Brian consideró eso. Con una nota de aprobación en su voz, él comentó: “Le estás poniendo bastante empeño.”
“Creo que te sería mucho más fácil manejarla si tomas un papel de liderazgo oficial en nuestro grupo. No solo ser el líder por defecto, sino tomar el puesto. Si no te sientes cómodo con eso, o si piensas que los demás te lo harán demasiado difícil, bueno, probablemente se sentirá más cómoda si confía en ti como alguien a cargo con el tiempo, mientras demuestras que puedes manejarlo.”
“Han pasado diez meses, ¿cuánto tiempo necesita?”
“¿Y ella ha tenido cuántos años, sin padres, maestros, jefes? Quiero decir, incluso cuando tenía padres adoptivos, no creo que fuera todo rayos de sol y arco iris, ¿sabes?”
Se frotó la barbilla. “…Sí.”
“Dime que no ha mejorado al menos un poco en el transcurso de esos diez meses.”
“Ligeramente.”
“Ahí lo tienes. Solo mejorará de aquí en adelante.”
Él me ofreció un gruñido derrotado en respuesta.
Brian caminaba a grandes zancadas, y tenía piernas largas, lo que me obligó a hacer pequeños trotes para mantener el ritmo. No era agotador, estaba en forma lo suficiente para correr, pero era vergonzoso sentirme como un niño pequeño tratando de mantener el ritmo de un adulto.
De cualquier manera, hicimos buen tiempo para volver al departamento.
Brian se llevó el dedo a los labios mientras se ponía el casco y bajaba la visera, emanando su oscuridad para ocultar el disfraz. Hice una mueca y traje bichos para cubrir mi rostro, llamando más desde el área para formar el comienzo de un enjambre. Brian - Grue ahora - extendió la mano y cubrió la puerta principal del departamento en la oscuridad, luego la abrió sin el más mínimo crujido o chillido. Antes de que subiéramos las escaleras de metal que conducían al segundo piso, él las cubrió con una capa de su poder para hacer que nuestros pasos fueran completamente silenciosos.
No anticipé la escena en la sala de estar del departamento.
La TV estaba encendida, mostrando anuncios. Alec yacía en el sofá, con los pies sobre la mesa de café, una comida en su regazo. Lisa estaba sentada en el otro sofá, la computadora portátil apoyada en sus piernas, un teléfono en su oreja. Giró la cabeza mientras subíamos las escaleras, nos dirigió una mirada extraña y luego volvió su atención a su computadora portátil.
“¿Por qué carajos no están contestando sus teléfonos?” Grue levantó su voz espeluznante. Levantó su visor y desterró la oscuridad a su alrededor.
Lisa frunció el ceño y levantó un dedo. Ella continuó hablando por teléfono, “-no estoy de acuerdo con esto, y si me lo hubieras preguntado, habría dicho que no deberías hacerlo. No, sí, creo que es una medida efectiva.”
Señaló la computadora portátil, y di un paso adelante, moviendo los bichos de mi cara y hacia el centro de mi espalda, donde estarían presentes, pero no en el camino, descansando sobre la tela en lugar de sobre la piel. Miré a la pantalla.
“Mi problema es que no son solo ellos. Son sus familias”, dijo Lisa por teléfono. “Regla implícita[1], no se jode con la familia de una capa.”
Leí el contenido del correo electrónico que ella tenía abierto. Sentí una bola de terror asentarse en la boca del estómago. Me incliné sobre el respaldo del sofá y le puse una mano en el hombro para estabilizarme mientras bajaba la mano para presionar la tecla de avanzar página en la computadora portátil. Leí más del correo electrónico y luego presioné el botón otra vez para desplazarme hacia abajo otra vez.
Cuando leí lo suficiente de la página para verificar mis sospechas, presioné la tecla de inicio para regresar a la parte superior de la página. Comprobé quién más había recibido el correo electrónico y la hora en que lo enviaron.
“Carajo”, murmuré. “¡Mierda!”
Lisa me miró, frunció el ceño y luego habló con la persona que estaba al otro lado del teléfono. “¿Podemos terminar de discutir esto más tarde? Tengo que hablar con mi equipo sobre esto. Kay. Luego.”
El correo electrónico era una lista. En la parte superior de la lista estaba Kaiser. Después de su entrada estaban sus lugartenientes, Purity, Hookwolf y Krieg, y el resto de los miembros del Imperio Ochenta y Ocho. Ni siquiera estaba limitado a personas con poderes, señalando a algunos capitanes sin poderes e incluso a algunos de los lacayos de bajo nivel.
La lista incluye imágenes y texto. Debajo de cada uno de los nombres de los villanos había un bloque completo de datos, señalando sus nombres civiles completos, profesiones, direcciones, números de teléfono, las fechas en que se mudaron a la ciudad y las primeras apariciones de sus identidades de traje en Brockton Bay. Había imágenes de ellos en traje emparejado con imágenes de sus supuestas identidades civiles, más o menos igualadas en ángulo y tamaño para facilitar la comparación. La mayoría de las entradas tenían archivos zip adjuntos, sin duda con más datos y evidencia.
Kaiser. Max Anders, presidente y director ejecutivo de Medhall Corporation, una compañía farmacéutica con sede en Brockton Bay. Padre de un Theodore Richard Anders y una Aster Klara Anders. Dos veces divorciado, actualmente vive en un piso en el centro de la ciudad. Conduce un BMW negro. Originario de Brockton Bay, hijo de Richard Anders. Richard Anders, según el correo electrónico, era Allfather, el fundador de Imperio Ochenta y Ocho. Según las imágenes, era evidente cómo la armadura se ajustaba a su rostro y cuerpo, y que tanto Kaiser como Max Anders tenían la misma altura y el mismo tipo de cuerpo.
También había otras imágenes, que mostraban a Max Anders con una hermosa rubia de veintitantos años, y Max Anders con una mujer de pelo castaño mayor en una cafetería, con la mesa llena de lo que parecía ser papeleo. Me desplacé hacia abajo para confirmar mis sospechas, la rubia apareció en otra foto con su hermana gemela. Fenja y Menja.
La mujer de pelo castaño era Purity, según el correo electrónico. Mucho más recatada de lo que podría haber pensado, dada la gran presencia que tenía de traje. Nombre real, Kayden Anders. Decoradora de interiores. Madre soltera de una tal Aster Anders. Purity fue promovida al segundo al mando de Kaiser en la misma semana en que Kayden Russel tomó la mano de Max en matrimonio para convertirse en Kayden Anders. Su separación se produjo en el mismo período de tiempo que Purity dejó el Imperio Ochenta y Ocho para, aparentemente, hacer las cosas por su cuenta. Pequeñas citas apuntaban a archivos aparentemente en el archivo zip adjunto.
Se alegaba que Krieg era James Fliescher. Jefe de una cadena de farmacias, a su vez conectado a Medhall. Padre de tres, casado. Según las notas en su bloque de información, se tomó unas vacaciones dos veces al año con su familia. El correo electrónico indicaba que el archivo comprimido tenía copias de correos electrónicos entre compañías donde les había dicho a sus compañeros de trabajo que había ido a lugares como América del Sur o París, y los registros de vuelo mostraban que estaba mintiendo. Él siempre fue a Londres. Dos veces al año, cada año, durante casi veinte años. Ni una sola vez, durante estos viajes, se había visto a Krieg en Brockton Bay.
La lista continuaba, y continuaba.
Cada pieza de información conectada a otras. Incluso la información sobre los soldados rasos como los que conocí anteriormente con el negocio de Kaiser, muestra cómo fueron empleados como empleados de bajo nivel de Medhall y sus negocios derivados. Parecía que todos tenían antecedentes penales, excepto las personas arriba de todo.
En resumen, era lo suficientemente amplio como para tomar un tipo especial de ignorancia voluntaria para no comprar lo que el correo electrónico estaba vendiendo.
El correo electrónico había sido enviado no solo a Lisa, sino al Brockton Bay Bulletin, a media docena de otras estaciones de noticias locales y a varias nacionales. Todos los que importaban y algunos que no.
El correo electrónico había sido enviado a la 1:27 pm esta tarde. Hace menos de una hora. Esas eran las verdaderas malas noticias.
“¿Coil hizo esto?” Murmuré.
Lisa asintió, con fuerza, “Síp.”
“Con tu ayuda, supongo.”
“Solo un poco. Me preguntó algunas veces, que le ofreciera mis pensamientos sobre algunas cosas, ponerlo en el camino correcto, eliminar posibilidades. No pensé que llegaría tan lejos, o que iría tan lejos. Una vez que lo puse en el camino correcto, aparentemente usó investigadores privados y hackers para desenterrar el resto de esto y obtener la evidencia fotográfica.”
“Carajo”, murmuré.
“No estoy de acuerdo con esto”, dijo. “Está cruzando una línea. No se trata solo de meterse con el enemigo, va a haber un montón de daños colaterales.”
“¿Por qué no contestaste tu teléfono?” Brian cambió de tema.
Ella parpadeó un par de veces, sorprendida, "Mi teléfono estaba casi sin carga, así que agarré uno desechable nuevo para hablar con el jefe. No quería usar el teléfono con el resto de la información de contacto de ustedes, solo para estar seguros. Alec estuvo conmigo todo el tiempo. Debería haber recibido llamadas.”
“Revisa tu teléfono, Alec”, dijo Brian, brusco.
Alec lo hizo. Sus ojos se abrieron, “Oh mierda.”
“Parte de ser miembro de este equipo es estar de guardia si te necesitamos. Lo juro,” Brian gruñó a Alec, “voy a patearte el culo tan fuerte-”
Lisa miró de Brian a Alec hacia mí, “Algo sucedió. ¿Hay alguien herido?”
“Sí, algo pasó, no, nadie está herido. Eso realmente no es lo que me preocupa”, le dije. Señalé la pantalla, “¿Coil planeó esto? ¿Es esto un plan suyo? ¿Usando su poder? ¿Usar su manipulación del destino o lo que sea para crear una coincidencia general, ponernos en una mala posición y obligarnos a unirnos a él?”
Lisa negó con la cabeza con fuerza, “No percibí nada parecido a eso, y no es así como funciona su poder. Además, esperaba que estuviéramos de acuerdo de todos modos. Él no pondría en peligro eso con un truco como este. Es demasiado crudo.”
“Así que fue solo él atacando al Imperio Ochenta y Ocho en un nuevo frente, y una maldita mala coincidencia para nosotros”, dije, tanto a mí misma como a cualquier otra persona.
“¿Qué está pasando?”, Preguntó Alec.
Inhalé profundamente e intenté explicar qué tan mala era la situación. “Coil acaba de hacer una gran jugada contra el Imperio, y parece que fue anónimo. Perra y yo peleamos con algunos de sus subordinados casi al mismo tiempo.”
“Yo no-” comenzó Alec.
“Míralo de esta manera”, interrumpí, “Kaiser y cada uno de sus veintiún lacayos superpoderosos van a estar lo suficientemente enojados como para querer matar a alguien, después de que Coil fue y puso sus vidas de cabeza. Kaiser y su gente saben quiénes somos, de nuestra cooperación contra los ABB. Específicamente, ellos saben quién es Lisa. Entonces, ¿a quién van a culpar por esto, si no al grupo con el que su gente estaba luchando esta misma tarde, el grupo con la muy talentosa recopiladora de información en sus filas?”
“Oh.” Alec dijo. “Mierda.”
“Exactamente.”
[1] Código Implícito: Las Unspoken rules o más “oficialmente” conocidas como Unwritten rules son reglas que tiene la comunidad de capas sobre como se comportan, no es un acuerdo formal, por eso las palabras unspoken=implícitas, sin mencionar, y unwritten=orales, sin escribir, tácitas. Aunque no son leyes formales el código tácito es respetado tanto por héroes como villanos.

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2018.07.05 20:10 master_x_2k Enredo VIII

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Enredo VIII

No perdimos tiempo, deteniéndonos solo para dejar que Perra dirigiera a sus perros en tres furgonetas separadas que Coil tenía esperando en la parte trasera del garaje. Una vez hecho esto, todos nos apresuramos hacia el vehículo que Coil tenía esperando, una limusina blindada. No era muy diferente de una limusina regular, pero los lados y la parte superior eran planos, y la parte delantera era chata. Todo eso daba la impresión general de ser algo extremadamente sólido.
Me pregunté si era demasiado llamativo. Era lo suficientemente distintivo que podría hacernos demasiado fáciles de rastrear. Sin embargo, Coil no parecía un tipo estúpido, y el tiempo era lo suficientemente corto como para que no pudiéramos darnos el lujo de ponernos a debatirlo. Subí adentro después de Grue, manteniendo mi boca cerrada por el momento, y mis ojos bien abiertos para captar todos los detalles.
El interior era de cuero negro y las ventanas estaban oscurecidas. El traje negro de Coil sobre el fondo negro lo hizo bastante difícil de distinguir cuando se sentó en una silla en el otro extremo, de espaldas al asiento del conductor. Si entrecerraba los ojos un poco, parecía que solo la serpiente con su traje estaba allí, flotando en el espacio vacío. Nos sentamos en el banco acolchado de cuero que se alineaba a un lado de la limusina. Trickster, el único Viajero que vino con nosotros, se sentó en el otro extremo, frente a Coil.
“Mis perros-” empezó Perra.
“Serán atendidos, se lo aseguro”, respondió Coil. “Encontrarán a tus perros y las furgonetas que usaron para llegar esperándolos cuando regresen.”
Perra frunció los labios, parecía enojada, pero no dijo nada.
“Deseo”, nos dijo Coil, “realizar una pequeña demostración. Porque preferiría establecer algunas cosas antes de pasar a discutir el plan mayor.”
Metió la mano en un portavaso a su izquierda y recuperó un rollo de monedas. Deshizo un extremo del rollo, luego repartió varias monedas en su palma. “Si fueran tan amables de atraparlas y colocarlas en el reversó de sus manos.”
Lanzó una moneda en la dirección de Tattletale. Ella lo atrapó y lo golpeó contra el dorso de su mano, “Cara.”
“Cara”, dijo Grue, mientras atrapaba la siguiente.
Coil comprobó dos veces que estaba lista para atraparla, luego la arrojó en mi dirección.
“Cara”, hablé, mientras la chocaba contra mi mano.
Y cara también para Perra y Regent.
Me incliné hacia adelante, alcancé detrás de mí, y recuperé mi monedero. Encontré un dólar de plata, se lo mostré Coil y luego lo lancé. Lo atrapé y lo puse en mi mano. Cara. Asentí.
“¿Manipulación de probabilidades?” Le pregunté, “¿Mejor suerte?”
Él negó con la cabeza. “No. Todo lo contrario, Skitter. Yo controlo los destinos. Yo decido los resultados.”
“Eso todavía me parece manipulación de probabilidades”, dije.
Tattletale se inclinó hacia adelante, para mirar más allá de Grue y mirarme, “No. Bueno, lo es, pero solo en el sentido más grande y más simple. Pero puedo asegurar que está diciendo la verdad, por más ambiguo que sea.”
“Cuando te pregunté cuáles eran sus poderes, en la reunión, dijiste que no sabías”, la acusé.
“No”, ella negó con la cabeza, “dije que no podía decir. Lo cual es verdad. Una de las contingencias para que yo pueda ser parte de los Undersiders y obtener los fondos que ofreció fue que mantendría los detalles en secreto, y tengo que hacer eso hasta que me diga lo contrario, lo siento.”
Coil colocó los codos sobre los reposabrazos y puso los dedos delante de su boca, o donde estaría su boca si la máscara mostrara alguna parte de su rostro. “Siento que mantener desinformados a enemigos potenciales es una necesidad. Para esos fines, en lugar de arriesgarme a tenerla como enemiga, busqué a su Tattletale y la contraté, con suficiente incentivo para mantenerla leal y en silencio sobre el asunto.”
“¿Y nosotros?”, Preguntó Grue.
“No voy a andar con rodeos, Grue”, respondió Coil, “Mi decisión de formar a los Undersiders fue una apuesta. Si fallaban, hacían que los maten, hirieran o arrestaran, entonces eso simplemente significaba que habría menos parahumanos en esta ciudad por los que tendría que preocuparme. Eso no quiere decir que no los asistí o que intenté dirigirlos hacia el fracaso. Hice todo lo contrario. Todo lo que quiero decir es que estaba preparado para la eventualidad.”
Grue inclinó ligeramente la cabeza, “¿Y si lo lograbamos?”
“Entonces, naturalmente, se encuentran sentados aquí, habiendo demostrado ser capaces”, Coil se recostó. “Dignos de escuchar mi propuesta, como ya lo han hecho los Viajeros.”
“No puedo dejar de notar que no los evaluó de la misma manera que nos evaluó”, dijo Grue, “Hemos trabajado para usted durante casi un año.”
“Los Viajeros tienen un historial establecido. Con esto en mente, los contacté y solicité que vinieran a Brockton Bay. Escucharon mi oferta, y esperaba que Trickster pudiera dar su respuesta esta noche.”
Todos los ojos se volvieron hacia Trickster. Él no se apresuró a responder. Metió la mano en el pliegue de su chaqueta, encontró un paquete de cigarrillos, sacó uno, lo colocó dentro de la boca de su máscara y lo encendió. Puso una mano en su sombrero para mantenerlo en su lugar mientras rodaba por la ventana para expulsar el humo afuera.
“Si no estás hablando pura mierda, si estás haciendo un intento de buena fe de proporcionar una solución, cuenta con nosotros”, dijo Trickster, sin mirar a Coil.
“Excelente”, respondió Coil, sin mover un músculo. No hubo ni una pizca de sorpresa allí.
“¿Solucion?”, Le pregunté a Trickster.
“Ese tipo”, Trickster inclinó su cabeza en dirección a Coil, “está ofreciendo a mi equipo una solución temporal a un problema continuo, con promesas de que va a buscar una posible solución permanente.”
“Una respuesta algo vaga”, habló Regent. Trickster se encogió de hombros.
No podía entender a estos tipos. Dije: “¿Esto tendría algo que ver con lo que dijo tu compañera de equipo acerca de ustedes haciendo un ridículo número de trabajos, como si estuvieran tratando de llenar un pozo sin fondo con dinero en efectivo?”
Se giró hacia un lado para dejar escapar una larga exhalación de humo, y luego respondió: “Mi compañera de equipo necesita mantener la boca cerrada acerca de los asuntos privados.”
Lo cual, en palabras claras, significaba que debería dejar el tema, y ​​que probablemente tenía razón. Probablemente no había sido mi mejor decision plantear un tema que estaba casi garantizado en poner el dedo en la llaga.
“Entonces”, le dijo Grue a Coil, “Has provocado nuestra curiosidad, que estoy seguro era tu intención.”
“Sí. En primer lugar, déjame mostrarte lo que deseo”, dijo Coil. Tocó un botón al lado de los portavasos a su izquierda, y las ventanas bajaron. Miré afuera, y vi la oscuridad de un túnel. Cuando salimos del túnel, nos encontramos con una vista al resto de la ciudad. La bahía y la ciudad estaban extendidas más allá de nosotros, un paisaje urbano iluminado por constelaciones de puntos de color amarillo anaranjado y blancos y la tenue luz de la luna de arriba.
Volví mi vista a Coil, y lo vi haciendo un gesto hacia la ventana abierta.
“¿La ciudad?”, Le pregunté.
“La ciudad, sí. Desear apoderarse del mundo no es solo un cliché, sino irrealista”, respondió, su voz sibilante, suave. “Por el momento, me contentaré con apoderarme de esta ciudad. Sigue siendo un cliché, lo admito, pero unos pocos logran siquiera esto con algún nivel de éxito.”
“¿No es ya algo un poco obvio que es lo que intentas hacer?”, Le preguntó Regent.
“Quizás, pero contrario a las expectativas populares, no pretendo limitar mi control al crimen organizado de Brockton Bay. Yo controlaría todo. Gobierno, tribunales, aplicación de la ley, negocios y mucho más.”
“Ambicioso”, habló Grue. Pensé que podría haber escuchado un cambio en su tono de voz. ¿Duda?
“Bastante. Pero tengan la seguridad, Undersiders, que ya estoy entrando en mi recta final.”
“¿Recta final?” Pregunté.
Piensa, Skitter. ¿Quiénes son los principales jugadores en esta ciudad? ¿Qué ha cambiado? El ABB está aniquilado, con el plan mismo que propuse en la reunión. El Imperio Ochenta y Ocho se tambalea por las jugadas que hice hoy, y espero terminar con ellos en las próximas semanas, espero con la ayuda de ustedes, los Viajeros y mis otros reclutas. Los Custodios y el Protectorado están ahora en una posición delicada. Tomé medidas para asegurarme de que el público sepa que sus héroes desempeñaron solo un papel parcial en la detención de ABB, y sus acciones de esta noche sirvieron para sacudir aún más la confianza en ellos. Si se presiona el asunto, espero que haya una reestructuración de la estructura del grupo. Quizás los miembros serán intercambiados con otros grupos cercanos del Protectorado, alguien más puede ser puesto a cargo, nuevas reglas, regulaciones y cuotas establecidas. En cualquier caso, pasará algún tiempo antes de que recuperen su equilibrio y restablezcan su reputación. Para cuando esto ocurra, estaré establecido en mi nuevo rol.”
Dejó que eso se asimilara. “¿Quién más queda? New Wave no está en posición de tomar el control. Son poderosos, pero demasiado controversiales, con incluso menos confianza del público que el Protectorado. Los Comerciantes bajo el liderazgo de Skidmark son demasiado débiles y egocéntricos para hacer una jugada seria. El grupo de Faultline es mercenario, y un uso conservador de mi poder me ha convertido en un hombre extremadamente rico, dejándome la opción de comprar su cooperación siempre y cuando sea necesario.”
“Son pocos los que están en posición de impedirme, mientras hago mi jugada, y no solo hablo de capas. Silenciosamente he estado comprando propiedades en todos los muelles y compraré más en las etapas finales de mi plan. Dos de los tres candidatos a la alcaldía para las elecciones de junio fueron comprados y traídos a esta ciudad, al igual que compré mis soldados de élite para ayudarme a controlar las calles y obstaculizar los negocios del Imperio. El consejo de la ciudad tiene sus elecciones en septiembre, también tendré agentes similares colocados en todas partes para entonces. Cuando digo que casi termino, no estoy hablando en ambigüedades. Estoy diciendo que las fichas de dominó se han establecido y que las primeras ya están cayendo.”
Bueno, pensé, adiós a cualquier duda que tuviera de que al Protectorado le importe quien era el sponsor de los Undersiders. Mierda. ¿Realmente estaba tan cerca?
“Dejando solo a ustedes y su papel en esto”, terminó Coil.
“¿Cuál sería?” Preguntó Grue, una nota desafiante en su voz.
“Apoderarme de esta ciudad no tiene punto si no la mantengo, Grue. Elegí personalmente a los Undersiders porque necesitaba aliados que se sintieran cómodos siendo situados en el extremo norte, los Muelles, el Paseo Marítimo, la Playa de Maniobras, las afueras del norte. Los elegí porque vi que tenían potencial, pero no tenían un perfil tan alto como para exigir la atención inmediata de las autoridades. Esto lo liberó para que lo pasaran por alto hasta que estuvieran más establecidos. Les permitió crecer tanto en su entrenamiento como en el trabajo de equipo, y para formarse una reputación. En mis esfuerzos contra Kaiser, no solo he ido minando a su Imperio, sino que he trabajado para mantenerlo ocupado, para que no se encuentren entre dos facciones mayores en las primeras etapas de su grupo. Solo tenían que lidiar con el ABB, y mantuvieron firmes durante casi un año. Que Skitter se uniera a su grupo fue suficiente para inclinar la balanza.”
“Así que. Si aceptan este trato, les pediría que controlen los muelles y el área circundante. No son odiados, han demostrado ser ingeniosos y capaces. Necesitaría que resguarden su área de cualquier intruso parahumano y que aplasten toda pandilla o banda en su territorio, de no someterse ellos a mis órdenes. Si este proyecto resulta ser un éxito, quisiera que fueran mis agentes en la expansión a las ciudades cercanas. Pero estoy divagando, eso es a largo plazo, solo una posibilidad.”
“¿Y qué obtenemos en todo esto?”, Preguntó Regent.
Coil respondió: “Esperaba que la riqueza y el poder fueran obvios. Más allá de eso, les dejo nombrar sus términos. Ya que expliqué lo que deseo, les dejo a ustedes decidir que pedirán a cambio de su cooperación.”
Nadie se apresuró a responder. Intercambiamos miradas el uno con el otro, tratando de medir las reacciones de los demás. Trickster terminó su cigarrillo, lo arrojó por la ventana y subió la ventana.
Coil rompió el silencio, “Perra. Soy consciente de tu colección de perros. Más de un edificio aislado que contiene perros callejeros y perros que esperaban ser sacrificados. Animales a los que rescató, recuperó y dio cobijo.”
Toda la atención se volvió hacia Perra. Parecía enojada, abrió la boca para hablar, pero Coil la interrumpió antes de que pudiera.
“No. No interferiría con tus asuntos. Respeto tu pasión. Pero al mismo tiempo, sé que probablemente te duela, que solo dispones de tiempo limitado para visitar estos lugares, alimentar a estos animales que has rescatado y brindarles la atención y el cuidado individual que necesitan.”
Perra lo fulminó con la mirada. Si las miradas mataran.
“Podría proporcionar los recursos que necesita, para equipar por completo los edificios y hacerlos cómodos para los perros. Asistentes para cuidar a los animales y trabajar bajo tus ordenes como mejor te parezca. Haría que la ciudad diera el mismo tipo de ayuda financiera a cualquier persona que adopte un animal de un refugio como se les proporciona a los padres sustitutos, con supervisión, por supuesto, para garantizar que se cuiden adecuadamente a los animales, que el sistema no sea explotado. No habría más perros encerrados en refugios, esperando la eutanasia. ¿Qué le dirías a eso?”
“Diría que me estás jodiendo.”
Él no presionó el asunto, sino que recurrió al siguiente miembro de nuestro grupo. “Regent. Un joven difícil de complacer, porque creciste sin carencias, y esperas grandesa, lujo y entretenimiento ocioso por rutina.”
“¿Qué sabes sobre cómo crecí?” Regent lo desafió.
“Sé lo que sabe el Protectorado. No mucho después de que Lung fuera puesto bajo custodia, Armsmaster comenzó a presionar para obtener detalles sobre su grupo. El personal de las oficinas del ERP se encargó de revisar los antecedentes penales e informes de los parahumanos menos conocidos, tratando de encontrar paralelismos. Encontrar si tal vez un supervillano en otra área se mudó a Brockton Bay, cambiando su nombre, vestimentas y métodos. Y te encontraron.”
“Ah”, Regent se recostó en su asiento. “Mierda.”
“Así que sé quién eres. Sé que hiciste todo lo posible por salir de las manos de tu padre, y que es muy probable que una parte de ti se sienta impulsada a probarse ante él, a buscar el éxito, el poder y el estatus en nuestros círculos.”
“¿Su padre?”, Le pregunté.
“No es mi historia para contar”, Coil agitó una mano, “Lo dejo para que Regent lo comparta en una fecha posterior, si así lo desea. Todo lo que quiero decir es que puedo darte eso, Regent. Estado y notoriedad, tal vez lo suficiente como para elevarse por encima de su viejo.”
Regent asintió una vez, pero no dijo nada. Me hubiera gustado ver su expresión detrás de su máscara.
“Deben entender, Undersiders, yo no uso el miedo como lo hizo Lung, o la manipulación como lo hace Kaiser. Haría que trabajen junto a mí porque saben que soy la persona que está mejor equipada para darles lo que desean, y que nadie más puede o quiere darles una mejor oferta.”
“Lo cual suena bien, claro”, respondí. ¿Podría abrir agujeros en este plan, tal vez descarrilarlo? “Pero no he olvidado que nos acabas de decir que estabas completamente preparado para que lo arruináramos en algún momento del camino, y que hubieses estado perfectamente conforme con que sucediera. Te hubieras encogido de hombros, dirías ‘menos capas de las que preocuparse’, y nos habrías abandonado y seguido su camino.”
Coil asintió con la cabeza, “Esto es cierto.”
“Entonces, si metemos la pata más adelante, ¿va a ser lo mismo?”
“No”, habló Coil. Luego se detuvo por un momento. “Entiendo su preocupación, pero ya les he informado de un buen trato aquí. Si fueran arrestados, o si la mitad de su equipo pereciera en acción, sería peligroso abandonarlos, porque podrían divulgar información clave. Este continuará siendo el caso.”
Asentí con la cabeza, lentamente, “Excepto que podría proporcionarnos información falsa o dejar de proporcionar información clave.”
“Busca a Tattletale por la respuesta a eso. Puede que haya comprado su ayuda, pero espero que la consideres amiga y viceversa. Podrías, espero, confiar en ella para verificar que lo que te digo es verdad, y para saber más sobre mi plan de lo que divulgo, en cualquier caso.”
Entonces, si quisiera argumentar más al respecto, parecería que no confiaba en Tattletale. No estaba segura de que me gustara eso, pero asentí. “Bien.”
“Skitter”, habló Coil. “Vine preparado, esta noche, con ofertas en mente para el resto de tu equipo. Puedo ayudar a cuidar las colecciones de perros rescatados de Perra y ayudar a asegurar que menos animales necesiten ser rescatados en el futuro. Grue confía en mí por un asunto personal, y sabe que mi poder solo puede garantizar que las cosas sigan su curso sin dificultad. Tú, y solo tú, Skitter, haces que me pregunte qué deseas, al final de las cosas.”
Tattletale, a mi izquierda, se inclinó hacia delante otra vez, con un interés claro en su rostro.
Tenía que ser convincente. De ninguna manera iba a dejar que algo apareciera en su radar y alertara a Tattletale ahora. Así que lo pensé seriamente.
Esperaba que alguien rompiera el silencio mientras tomaba el tiempo para considerar, tal vez incluso distraerme, pero nadie lo hizo. Todos esperaron pacientemente, poniéndome en el foco de toda atención, un lugar en el que odiaba estar dentro o fuera de traje.
“La ciudad”, le respondí, teniendo cuidado de ser lo más genuina posible, para evitar alertar a Tattletale: “Quieres controlarla. Bien. Quiero que la hagas funcionar. Repara los Muelles para que no sean una pocilga. Dale trabajo a la gente. Limpie el tráfico de drogas, o las drogas duras por lo menos. Enderece la estúpida burocracia del gobierno y las escuelas y todo eso. Esa clase de cosas.”
Coil negó con la cabeza, “No es algo que pueda ofrecerte con buena conciencia, querida Skitter.”
Levantó su mano para detenerme antes de que pudiera abrir la boca. No es que fuera a hacerlo, pero lo hizo. “De lo que estás hablando, yo ya tenía la intención de hacerlo, en gran parte. Entregártelo como regalo no sería muy diferente de ofrecerte una cantidad en efectivo, cuando ya tengo la intención de darte todo el dinero que necesites.”
“Así que vas a mejorar Brockton Bay”, le dije, con cuidado.
“No me malinterpretes. No pretenderé ser una buena persona, te aseguro que no lo soy. Dicho esto, es probable que descubras que soy un hombre orgulloso. Consideraría una falla catastrófica de mi parte si esta ciudad no prosperase bajo mi gobierno, un tremendo golpe para mi ego.”
Asentí.
Continuó, “Sin embargo, nuestros deseos sobre temas individuales pueden diferir. Yo diría que siempre habrá crimen, siempre habrá drogas.”
“No estoy diciendo que no lo haya. Solo digo que hay margen de mejora. Cuando estaba en el sexto grado, más de mis compañeros de clase podían explicar lo que era un bajón de keta que nombrar una docena de países.”
“No prometo soluciones rápidas, Skitter. Lo que les diré es que individuos como ustedes controlarían territorios y serían responsables de mantener su propio tipo de orden en esas áreas, con los medios que consideren adecuados. Con el tiempo, las personas se adaptarían a esto, las tasas de criminalidad disminuirían. Controlaría simultáneamente el flujo de producto a la ciudad, reduciendo la distribución de las drogas más problemáticas, aquellas que conducirían más a la decadencia social y el crimen, mientras que otros productos más benignos estarán disponibles en su lugar. El crimen y las drogas no pueden conquistarse, pero son animales que creo que puedo dominar.”
“¿Y la ciudad misma?”, Pregunté. Pensé en mi padre: “¿Reparar el ferry?”
“Sí. Ten la seguridad, si aceptaras mi oferta, esperaría que te contactes conmigo y expreses tu opinión en cualquier momento en que sientas que no estoy cumpliendo en algún departamento. Puedo ser un hombre orgulloso, pero preferiría que dañes ese orgullo, incluso que lo provoques intencionalmente, en lugar de dejarme ser complaciente.”
Asentí una vez, lentamente.
“He dicho mi parte, entonces. Los dejo para considerarlo, Undersiders. Reconozco que esto no es a lo que se han apuntado al principio. Sé que puede que no tenga el mismo atractivo a las aventuras de trajes y capas, y estoy preparado para el hecho de que esto podría llevarlos a rechazar esta oferta. Todo lo que espero es que, si deciden rechazar la oferta, si deciden que se sienten más cómodos como simples delincuentes poco comunes, nuestro acuerdo previo se mantendrá.”
“Has invertido tanto en nosotros, y si decimos que no, ¿Podemos simplemente irnos?”, le preguntó Regent.
Coil extendió sus manos un poco, “¿Qué me verías hacer? ¿Asesinarlos? ¿Amenazarlos? ¿Orquestar un arresto? No hay garantía de que cualquier intento de mi parte sea totalmente exitoso, sea lo que sea que elija, y pueden considerarlo como un cumplido que no quisiera que ninguno de ustedes escape al intento y me persiga como un adversario dedicado.”
Golpeó la ventana detrás de él. Inmediatamente, la limusina disminuyó la velocidad y se detuvo. Cuando miré afuera, vi que estábamos en los muelles.
“Piénsenlo. Hablen de ello y háganme llegar su respuesta, cuanto antes mejor, a más tardar dentro de una semana. Tattletale, debería ser obvio, pero formalmente te libero de todas las estipulaciones de tu contrato que requieren que mantengas mi identidad como patrocinador privado. Puedes dar mi información de contacto a tus compañeros de equipo.”
“Claro”, respondió Tattletale.
“Y antes de que me olvide, arreglé cuentas individuales para cada uno de ustedes con un banquero supervillano llamado El Contador, ya que pagar el trabajo de esta noche en billetes, naturalmente, era inviable. Mis hombres les proporcionarán la información de su cuenta y las instrucciones para acceder a estas cuentas mientras recuperan a sus perros.”
Grue extendió una mano, “No estoy seguro de lo que haremos, si tomaremos este trato, pero ha sido bueno trabajar con usted hasta ahora, y espero continuar.”
Coil tomó la mano de Grue y la sacudió, firme, “Igualmente, Grue, Undersiders.”
Salimos del vehículo. Estábamos en el extremo oeste de los muelles, a juzgar por lo lejos que estaba el agua y lo cerca que estábamos de las montañas que rodeaban la ciudad. Estacionados detrás de la limusina había tres camionetas, cada una con dos soldados de Coil listos, alerta.
Mientras caminábamos por el extremo de la limusina blindada, un soldado repartió sobres a cada uno de nosotros.
Continuamos caminando, y Perra abrió cada puerta que pasamos, dejando salir a los perros. Eran más pequeños ahora. Judas, el más alto, solo llegaba a mi hombro. Su músculo externo, mojado y arrugado, colgaba de ellos como exceso de piel en una persona que había perdido mucho peso. Los interiores de las furgonetas estaban salpicados con más exceso de carne, sangre y huesos que habían sido derramados. La etapa final consistiría en que los perros se quitaran el resto del exceso de masa, revelando sus formas normales anidadas en lo profundo, secas dentro de una membrana, virtualmente intactas por las heridas que habían sufrido durante la noche.
Cuando el último de los perros, Angelica, fue liberado y las camionetas y la limusina se alejaron, volvimos al departamento. Cada uno de nosotros estaba demasiado ocupado resolviendo nuestros propios pensamientos y dilemas para distraernos con conversación, por lo que era notablemente silencioso.
Lo tengo. Tengo lo que necesito.
Simplemente no sabía cómo me sentía al respecto.

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2018.06.22 00:49 master_x_2k Interludio V

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Interludio V

"¿Esto es lo que querías?", El adolescente con barba en su mentón y la capucha arriba, le entregó la bolsa de papel.
Manos anchas con las uñas arruinadas y podridas de color marrón recorrieron el contenido. “Lo es. Aquí.” La voz era ligeramente acentuada, las palabras y los sonidos eran muy cuidadosos, como si no se sintiera cómodo con el inglés.
El joven extendió la mano y sus ojos se agrandaron cuando un manojo de billetes se presionó en sus manos.
“Esto es... más de lo que pensé que sería.”
“¿Te estás quejando?”
El joven negó con la cabeza.
Gregor el Caracol se metió las manos en los bolsillos, como para esconder las uñas y los bultos que le salpicaban el dorso de las manos como costras. Cada uno de las protuberancias duras, que podrían haber sido conchas o escamas, ninguna más grande que un dólar de plata, tenía una prominente forma de espiral. Por mucho que pudiera meterse las manos en los bolsillos, no podía ocultar su rostro. No tenía cabello en la cabeza, ni siquiera cejas o pestañas, y las protuberancias duras le cubrían la cara como un caso terminal de acné. Lo más extraño y desconcertante de todo era el hecho de que su piel pálida era lo suficientemente translúcida como para poder ver las sombras de su esqueleto, sus dientes y la lengua en su boca.
“Como puedes ver”, dijo Gregor, sin ninguna afectación, “sería difícil para mí entrar a una tienda y hacer simples compras. No me gusta depender de mis amigos para esto. Me hace sentir en deuda con ellos, y eso no es bueno para las amistades. Si estás interesado en repetir este tipo de transacción, estando de guardia para hacer diligencias por mí durante un tiempo, podría arreglarse.”
“¿En serio?” El chico se frotó la barbilla, “¿Por cuánto tiempo?”
“Hasta que llamé y no puedas o no quieras hacer mi mandado. Si esto sucediera más de una vez, o si la razón no fuera buena, encontraría a otra persona, como lo hice con la última persona.”
“¿No lo lastimaste ni nada?”
“No. No lo hice. Decidió que prefería pasar la noche con su novia. No lo he llamado nuevamente.”
“¿Esto no será nada ilegal?”
“No. Sin drogas, sin prostitutas, sin armas.”
“Entonces me llamas, salgo corriendo y te consigo alimentos, o ropa, o comida para llevar, o champú, o lo que sea, y me pagas tres-”
“Eso es cuatro. Y no tengo pelo, así que no necesitarías preocuparte por el champú.”
“Claro. Lo siento. Entonces, ¿cuatrocientos dólares cada vez? ¿Cuál es el truco?”
“Sin trucos. Tengo dinero, me gusta que las cosas sean convenientes. Solo una pequeña posibilidad de problemas. Mi primer asistente, ella renunció porque estaba preocupada de que mis enemigos la usen para llegar a mí. No negaré que esto es posible.”
“¿Tienes enemigos?”
“Sí. Pero todavía no ha habido un caso en que alguno de mis asistentes tuvo problemas con ellos.”
“¿Alguno de ellos se metió en problemas?”
“El último asistente, el chico con la novia. Pensó que podría conseguir más dinero, porque podría ir a la policía y contarles lo que sabía de mí. Tuvo la suerte de intentar esto cuando estaba de buen humor. Yo lo disuadí. Trabajó para mí durante dos meses después de eso sin ninguna queja. No fuimos amistosos, fue puro negocio. Recomendaría, amablemente, que no intentes lo mismo.”
“Oye. Vive y deja vivir, ¿verdad?”
“Ese es un buen dicho.”
“Bueno. Quiero ir a la universidad este otoño, y esto suena muchísimo mejor que trabajar por el salario mínimo de durante cincuenta horas a la semana. Aquí, mi número de teléfono celular”, él entregó su teléfono.
Gregor el Caracol se tomó un segundo para poner el número en su propio teléfono. “Lo tengo. Llamaré.”
Fueron cada uno por su camino.
Gregor caminó por las calles laterales del centro de Brockton Bay con la capucha de su sudadera proyectando su rostro en la sombra. Cualquiera que se cruzara en su camino y mirara debajo de su capucha se apresuró a mirar hacia otro lado. Avergonzado, asustado. Aquellos que lo vieron desde lejos lo consideraban también como monstruoso, pero de una manera diferente. Para ellos, él era simplemente uno de los obesos mórbidos. Un hombre en de entre veinte largos o pocos treinta, casi tres veces el peso que debería tener para su altura de metro setenta y ocho. Su peso, lo sabía, era una de las cosas raras en este mundo moderno que alguien podría usar para burlarse de él abiertamente.
Le había llevado años llegar a aceptar esto. El ser uno de los monstruos.
Cuando llegó a su destino, el palpitante latido de la música llegó a sus oídos. El club estaba a dos cuadras de Lord Street, y había una línea que se extendía por el costado del edificio. Letras amarillas que brillaban intensamente en una letra casi intencionalmente simple deletreaban 'Palanquin'.
Se saltó la línea y se dirigió directamente hacia la puerta de entrada. Un fornido portero hispano con una barba que trazaba los bordes de su mandíbula desabrochó la cerca de la cadena para dejarlo pasar.
“¿Qué demonios?”, Se quejó una de las chicas que estaba al frente de la fila. “Estuvimos esperando cuarenta y cinco minutos, ¿Y dejaste entrar a ese gordo de mierda?”
“Fuera de la fila”, dijo el portero, su voz aburrida.
“¿Qué carajo? ¿Por qué?”
“Acabas de insultar al hermano del dueño, idiota”, le dijo el portero, “Fuera de la fila. Tú y tus amigos están vetados.”
Gregor sonrió y negó con la cabeza. La línea que el portero había usado era basura, por supuesto, él no era el hermano del propietario. Pero fue agradable ver a uno de los imbéciles recibiendo lo que merecían.
Había trabajado como gorila para clubes que buscaban a alguien más exótico y llamativo, cuando se estaba poniendo de pie por primera vez, por lo que sabía que la línea que veías por la puerta rara vez indicaba cuántas personas había en el interior. Un club vacío podría tener una fila de personas esperando para entrar, para dar la imagen correcta. A pesar de que era martes por la noche, Palanquin no tenía necesidad de tales engaños. Estaba lleno de gente. Gregor navegó con cuidado entre la multitud de bailarines y personas que sostenían tragos, hasta que llegó a una escalera custodiada por un portero. Al igual que con la puerta de entrada, su entrada a la escalera era automática, incuestionable.
El balcón del piso de arriba no estaba lleno de gente, y los que estaban presentes, una docena más o menos, estaban casi deshuesados ​​en su letargo. Sobre todo chicas, yacían boca abajo en los sofás y en las cabinas de todo el balcón que daba a la pista de baile. Solo tres personas estaban más o menos alerta cuando Gregor se acercó.
“¡Gregor, mi muchacho!” Newter sonrió de oreja a oreja. Gregor captó el más breve destello de disgusto en la cara de una de las chicas que estaban sentadas con Newter, mientras lo miraba. Ella era una rubia con lápiz labial azul y reflejos rosados ​​en su cabello. Si Gregor hubiera estado trabajando como portero, habría revisado su identificación, la habría comprobado dos veces, y aunque pareciera real, la habría echado de todas maneras por ser demasiado joven. Ella no podría haber tenido más de dieciséis años.
Aún así, eso era más o menos la edad de Newter, y no podía culpar al chico por estar interesado en alguien de su edad.
La otra chica, de cabello oscuro, tenía un aspecto europeo en sus facciones. Ella no mostró tal disgusto. Cuando ella le sonrió, no había señales de que la expresión fuera forzada. Eso fue raro e interesante.
“Traje tu cena”, dijo Gregor.
“¡Buen hombre! ¡Trae una silla!”
“Los otros también querrán su comida.”
“Levanta una silla, vamos. Aquí tengo dos chicas deslumbrantes, y no me creen cuando les estoy hablando de algunos de los trabajos más geniales que hemos realizado. Necesito respaldo aquí, hermano.”
“Yo no creo que sea una buena idea hablar de estas cosas”, dijo Gregor. Él permaneció de pie.Newter tomó la bolsa y agarró un sándwich de adentro. “Todo bien. Faultline se unió a la conversación hace un rato, por lo que obviamente no le parece un problema. No van a hablar, ¿verdad, Laura? ¿Mary?”
Cada chica negó con la cabeza cuando Newter les preguntó por su nombre. Eso le permitió a Gregor etiquetar a la chica de cabello oscuro como Laura y la chica con el lápiz labial azul como Mary.
“Si Faultline dijo que estaba bien”, dijo Gregor. Cogió la bolsa de Newter y encontró su propio sándwich. “Laura y Mary, lo siento, los otros sándwiches que tengo aquí están reservados. Podría ofrecerles algo del mío, si quisieran.”
“Está bien, no tengo hambre”, respondió Laura, “Me gusta tu acento. ¿Es noruego?”
Gregor terminó su primer bocado, tragó saliva y negó con la cabeza, “No estoy seguro. Pero he hablado con un experto y él dice que el otro idioma que hablo es islandés.”
“¿No lo sabes?”
“No”, respondió Gregor.
Su respuesta brusca solo detuvo la conversación por un momento antes de que Newter lo pusiera en marcha de nuevo, “De acuerdo, hermano, diles a estas chicas contra quién nos enfrentamos el mes pasado.”
“¿El trabajo de la caja de juguetes?”, Preguntó Gregor, “¿con el mercado negro de Artesanos? No habia nadie-”
“El otro. El trabajo en Filadelfia.”
“Ah. Chevalier y Myrddin.”
Newter juntó sus manos, meciéndose en su asiento, “¡Te lo dije!”
“Y los vencieron”, dijo la chica de cabello oscuro, incrédula.
“¡No perdimos!” Gritó Newter.
“Estuvo muy cerca”, Gregor agregó sus propios dos centavos. “Chevalier es el líder del Protectorado en Filadelfia. Myrddin lidera el Protectorado de Chicago. Estas son personas que el mundo entero reconoce. Obtuvieron puestos protegiendo ciudades grandes en Estados Unidos porque son fuertes, porque son inteligentes y talentosos. Cumplimos el trabajo, como siempre hacemos, y nos marchamos.”
Newter se echó a reír, “Paguen.”
Ni Laura ni Mary parecían molestas cuando metieron la mano en el bolsillo y el bolso, respectivamente, y sacaron algunos billetes.
“¿Cuál fue la apuesta?” Preguntó Gregor.
“Les dije que no tenían que pagar si mentía.”
“¿Y si no estuvieras mintiendo? ¿Pagan más?”
“Ninguna penalización. Obtuve compañía y conversación por un tiempo”, sonrió Newter. Extendió la mano hacia la parte posterior de la cabina, agarró una bolsa que estaba allí y sacó un par de cucharas de plástico y una botella de agua. Con un gotero de agua que sacó de su bolsillo, extrajo agua de la botella y colocó unas gotas en cada cuchara. El último paso fue sumergir la punta de la lengua en cada gota de agua.
“Lámanlo”, les dijo a las chicas.
“¿Eso es todo?”, Le preguntó Laura.
“Es suficiente. Más, y es posible que vuelen por un tiempo inconvenientemente largo. Eso justo allí”, señaló Newter a la cuchara con la punta de la cola, “Es un poco menos de una hora de viaje psicodélico. Sin resaca, sin efectos secundarios, no es adictivo, y no se puede sufrir una sobredosis. Créeme, he intentado hacer que alguien tenga una sobredosis antes, en una situación de combate, y no pude lograrlo.”
Mary fue la primera en tomar la cuchara y meterla en su boca. Momentos después, sus ojos se abrieron de par en par y ella cayó inerte sobre el respaldo de la cabina.
“Oye”, dijo Laura, volviéndose hacia Gregor. Metió la mano en el bolsillo, encontró un recibo y un bolígrafo, y garabateó en la parte posterior en blanco del papel. Ella se lo entregó. “Mi número. Si quieres hablar, o, ya sabes, algo más.”
Ella le guiñó un ojo y luego se metió la cuchara en la boca.
Gregor parpadeó en una leve confusión mientras su cabeza cayó hacia atrás.
“Parece que has causado una buena impresión, Gregster”, se rió entre dientes.
“Tal vez”, dijo Gregor. Puso la mitad de su sándwich que quedaba en la bolsa de papel, luego hizo una bola con la envoltura. Después de un momento de vacilación, arrugó el recibo con el número de Laura en la bola. Lo lanzó a un cubo de basura a medio camino a través de la habitación.
“¡Oye! ¿Qué diablos?”
“No creo que yo le gustara porque soy yo”, dijo Gregor, “creo que le gustaba porque soy un monstruo."
“Creo que te estás saboteando, hombre. Esta buena. Mírala.”
Gregor lo hizo. Ella era atractiva. Él suspiró.
“Newter, ¿sabes lo que es un devoto?”
Newter negó con la cabeza.
“Es un término del argot para alguien que se siente atraído por personas con discapacidades debido a la discapacidad. Creo que se trata de poder, atracción por alguien porque de alguna manera son débiles. Creo que es probable que esta Laura me considere débil por la forma en que me veo, la forma en que puedo tener problemas día a día, y esto es atractivo para ella de una manera similar a la que un lisiado o un ciego seria para un devoto. Esto no me atrae.”
“De ninguna manera. Tal vez le gustes por la persona que está debajo.”
“No me vio lo suficiente como para saber quién podría ser esa persona”, respondió Gregor.
“Creo que te estás menospreciando. Yo aprovecharía esa oportunidad.”
“Eres una persona más fuerte que yo de muchas maneras, Newter. Debería llevarle la cena a los demás”, Gregor se dio vuelta para irse.
“Oye, haz una señal a Pierce para que envíe a otra chica o dos, ¿quieres?”
Gregor hizo lo que le pidió, llamando la atención del portero al pie de las escaleras. El portero, a su vez, llamó la atención de un grupo de chicas en la pista de baile.
Mientras las chicas se abrían paso, Gregor se volvió hacia Newter, “¿Estás feliz?”
“Oh hombre. No vas a entrar en una fase filosófica de nuevo, ¿verdad?”
“Te ahorraré eso. ¿Lo estás?”
“Tipo. Mírame. Tengo dinero para gastar, tengo a las chicas más calientes de la ciudad pidiendo probarme. ¡Literalmente queriendo probarme! ¿Qué piensas?”
“¿Estás feliz, entonces?”
“La época de mi vida, hermano.” Newter abrió sus brazos para saludar a un trío de chicas cuando llegaron a la cima de las escaleras.
“Me alegra.” Gregor se giró y entró al pasillo en la parte posterior del balcón. Cuando la puerta se cerró tras él, el sonido de la música detrás de él se atenuó.
Su siguiente parada fue la primera puerta a su izquierda. Él golpeó.
“Adelante.”
La habitación tenía una cama a cada lado, en las esquinas opuestas. Un lado de la habitación estaba atestado de carteles, fotos, una estantería repleta de libros, una computadora Apple con dos estantes para CD que se alzaban sobre ella y dos sistemas de altavoces. La música de los altavoces de la computadora apenas logró ahogar la música del club de abajo. La chica que estaba recostada en la cama tenía una densa capa de pecas en la cara y las manos, y cabello castaño rizado. Las revistas estaban amontonadas a su alrededor en la cama, amenazando con derrumbarse al menor movimiento.
El otro lado de la habitación era espartano. Nada adornaba las paredes, no había libros, ni computadora o parafernalia de computadora. Había una cama, una mesita de noche y una cómoda. El único toque de personalidad era una colorida colcha y una funda de almohada. Gregor sabía que había sido un regalo de Faultline. La propietaria no habría salido a buscarla ella misma. La residente de ese lado de la habitación estaba sentada en la esquina, mirando a la pared. Ella era rubia, el tipo de cabello rubio platinado que raramente duraba pasando la pubertad. Su suéter púrpura era un poco demasiado grande para ella, cayendo sobre sus manos, y sus jeans claros estaban claramente destinados a ser más cómodos que a la moda.
“Traje tu cena, Emily.”
“Gracias”, le respondió la chica pecosa. Cogió el sándwich que le lanzó y comenzó a pelar el paquete.
“¿Está bien?”, Le preguntó, haciendo un gesto a la chica de la esquina.
“No es uno de sus mejores días.”
El asintió.
“Elle”, habló, suavemente, “¿Puedo acercarme?”
Habían aprendido por las malas, que cuanto más distante estaba la niña, más fuerte era su poder. Esto la hacía particularmente peligrosa cuando estaba tan perdida que no podía reconocerlo. Una cruel ironía, observó Gregor, que prácticamente no tenía ningún poder cuando era más ella misma. Era un problema al que esperaban encontrar una respuesta, algún día.
La chica en la esquina se volvió para mirarlo a los ojos. Lo tomó por consentimiento, se le acercó y le puso un sándwich en las manos.
“Come”, la instruyó.
Ella lo hizo, casi mecánica en sus movimientos.
Después de que Faultline lo enlistó a él y a Newter, un trabajo los había llevado a un asilo de alta seguridad. Habían estado allí para interrogar a alguien sobre los Dragonslayers, un grupo de villanos que utilizaba tecnología de Artesano robada del Artesano más poderoso y de mayor perfil del mundo para el hurto y el trabajo mercenario. Su invasión del asilo no había ido tan bien como podría haberlo hecho, y había llevado a un cierre de alta tecnología de la instalación. No solo extendió su misión por varias horas, sino que también generó problemas con uno de los residentes, una parahumana que aparentemente tenía que ser movida regularmente, para que su influencia sobre su entorno no se extendiera más allá de los límites de su celda, convirtiéndola en una un problema serio para el personal, otros residentes y espectadores involuntarios.
Al final, después de tratar con el escuadrón enviado del Protectorado de Boston y obtener la información que necesitaban sobre los Dragonslayers, habían reclutado a la chica.
Miró y esperó lo suficiente para asegurarse de que estaba en camino de terminar su sándwich, luego se dio vuelta para irse. Emily le dio un pequeño saludo con la mano en señal de despedida, y él asintió una vez en reconocimiento.
Su última parada fue la oficina al final del pasillo del segundo piso. Miró por la ventana, luego se dejó entrar tan silenciosamente como pudo.
Faultline, propietaria de Palanquin y varias otras empresas de cobertura en Brockton Bay, estaba sentada en un gran escritorio de roble. Frente a ella, en medio de los libros de contabilidad, cuadernos y libros de texto de la universidad, había algo similar a un xilófono, una serie de varillas alineadas una al lado de la otra, atadas firmemente a una tabla.
Faultline estaba en su ropa profesional; una camisa de vestir blanca con las mangas arremangadas y pantalones negros metidos en brillantes botas de montar negras con dedos de acero. Su ondulado cabello negro estaba recogido en una cola de caballo. No llevaba máscara: los empleados de Palanquin que se aventuraban tan lejos como esta oficina estaban demasiado bien pagados para traicionarla. Sus rasgos eran tal vez demasiado agudos como para llamarlos convencionalmente atractivos, pero Gregor sabía que ella era ciertamente más atractiva que Newter o él mismo.
Mientras Gregor observaba, ella cerró los ojos, luego deslizó su mano por los extremos superiores de las varillas. La energía roja y azul crepitaba, y piezas de madera, metal, piedra y plástico en forma de moneda caían al escritorio. Otras varillas, varias de las cuales eran de madera verde, quedaron intactas.
“Carajo”, murmuró. Barrió los trozos de varios materiales en forma de moneda en un cubo de basura que estaba al lado de su escritorio. Echando un vistazo hacia donde estaba Gregor justo al lado de la puerta, levantó una ceja.
“No deseaba interrumpirte.”
“No te preocupes por eso. Tal vez distraerme ayudará.”
“Si estás segura.” Se acercó al escritorio, dejando la bolsa de papel sobre ella, “Eran las siete en punto, nadie había comido todavía. Nos conseguí unos sandwiches.”
“Gracias. ¿Cómo está Elle?”
“Spitfire dijo que estaba teniendo un mal día, pero que ha comido ahora. Quizás mañana será mejor.”
Faultline suspiró, “Esperemos. Es muy fácil volverse unido a esa chica, ¿sabe a qué me refiero?”
“Sí.”
“¡Carajo!”, Maldijo, mientras pasaba la mano por las varillas y, una vez más, la madera verde se negaba a cortarse.
“¿Qué estás haciendo?”
“Hemos hablado sobre el efecto Manton.”
“La regla que impide que algunos poderes afecten a los seres vivos. Has estado tratando de eliminar esas restricciones de ti misma.”
“Sin suerte. Es cuestión de tiempo antes de que tengamos un trabajo, las cosas se pongan feas, y sea demasiado débil, debido a esta limitación arbitraria.”
“Me resulta difícil creer que cualquiera que haya derrumbado un edificio sobre alguien pueda llamarse a sí mismo débil.”
“Eso fue más suerte que cualquier otra cosa", suspiró, mientras ajustaba las posiciones de las varillas.
“Si tú lo dices.”
“No es que no haya precedente para esto. Sabemos a ciencia cierta que algunas capas que alguna vez fueron retenidas por el efecto Manton han descubierto una forma de evitarlo o superarlo. Narwhal es el caso más obvio.”
“Sí.”
“Hay una rama teórica que dice que el efecto Manton es un bloqueo psicológico. Que, debido a nuestra empatía por los seres vivos, detenemos nuestros poderes en un nivel instintivo. O, tal vez, nos retenemos contra otros seres vivos porque hay una limitación impuesta inconscientemente que nos impide herirnos con nuestros propios poderes, y es demasiado general, abarcando a otros seres vivos en lugar de solo a nosotros mismos.”
“Ya veo.”
“Así que estoy tratando de engañar a mi cerebro. Con esta configuración, paso de material inorgánico a material orgánico muerto a tejidos vivos. Madera verde, en este caso. O lo mezclo para que vaya de uno a otro sin ningún patrón. Si puedo engañar a mi cerebro para que cometa un error, anticipando el material equivocado, tal vez pueda atravesar ese bloqueo mental. Hacerlo una vez, y sería más fácil para futuros intentos. Esa es la teoría, de todos modos.”
Ella lo intentó de nuevo. “¡Mierda!”
“No parece estar funcionando.”
“No me digas. Hazme un favor. Reorganiza estos. No me dejes verlos.”
Se acercó al escritorio, desató las varillas, las barajó y luego las ató en su lugar mientras ella estaba sentada allí con los ojos cerrados.
“Adelante”, le dijo.
Lo intentó de nuevo, con los ojos cerrados. Cuando ella los abrió, ella maldijo varias veces seguidas.
Gregor dio un paso alrededor del escritorio, la agarró por el cuello con su mano izquierda, y la sacó de la silla. La empujó al suelo y se subió encima de ella para que él estuviera a montando sobre ella, sus rodillas presionando sus brazos hacia abajo. Su agarre se apretó incrementalmente.
Los ojos de Faultline se agrandaron y su rostro comenzó a cambiar de color mientras luchaba. Le puso las rodillas en la espalda, pero uno podría haber tenido más éxito golpeando un lecho de agua. El efecto fue el mismo. Debajo de su piel, que era más dura de lo que uno podría imaginar, su esqueleto, músculos y órganos flotaban en un mar de fluidos viscosos. Su esqueleto, había aprendido, era más parecido al de un tiburón que un humano. Era un cartílago flexible que se doblaba donde el hueso se rompería y cicatrizaba más rápido que el hueso. Había sido atropellado por un automóvil y se puso de pie poco después. Sus patadas no tendrían mucho efecto.
“Lo siento”, le dijo.
Su lucha gradualmente se debilito. Tardó un tiempo antes de que empezara a flaquear.
Esperó un segundo más, luego la soltó. Ella comenzó a toser mientras vertía aire en sus pulmones.
Esperó pacientemente a que se recuperara. Cuando ella parecía tener más o menos el control de su propia respiración, habló: “Hace meses, estábamos hablando sobre este tema, el efecto Manton. Tu mencionaste cómo podría ser posible que alguien como nosotros tenga un segundo evento detonante. Un cambio radical o mejora en sus poderes como resultado de un momento de vida o muerte. Tal podría explicar cómo romper la regla de Manton.”
Ella asintió, tosiendo de nuevo.
“No habría funcionado si te hubiera advertido de antemano. Lo siento.”
Ella negó con la cabeza, tosió una vez, y luego le respondió con voz ronca: “No funcionó de todos modos.”
“Lo siento.”
“¿Y si hubiera funcionado, gran lunático? ¿Qué esperabas que te hiciera? ¿Corta tu mano? ¿Matarte?”
“Pensé que tal vez mi mano o mi brazo, en el peor caso. No creo que me mates, incluso en un momento como ese. Has hecho mucho por mí. Incluso si resultara imposible volver a conectarlo, no diría que es una mano muy atractiva”, examinó la mano que acababa de utilizar para estrangular a Faultline, “Perderla, por algo en lo que has estado trabajando durante mucho tiempo no es algo lamentable.”
“Idiota”, se puso de pie, tosiendo de nuevo, “¿Cómo diablos se supone que me vaya a enojar contigo cuando dices algo así?”
Él permaneció en silencio.
“Bueno, o eso no va a funcionar, o necesito algo que me acerque aún más a la muerte... en cuyo caso lo estoy tachando de la lista de todos modos.” Ella movió su silla y se sentó en su escritorio, empujando el aparato con las barras en la basura. “Me gusta estar viva demasiado para bailar en ese filo de la navaja.”
“Sí”, su voz era tranquila.
“Gracias, por cierto, por intentar eso”, le dijo, mientras vaciaba la bolsa de un sándwich y medio. Le devolvió el medio sándwich de Gregor a la bolsa y dejó la suya a un lado, sin abrir. “Creo que fuera fácil.”
Él sacudió la cabeza.
“Así que, estoy devolviendo el favor, entonces. Siéntate.”
Él acercó una silla y se sentó al otro lado del escritorio.
“Hace un año, accediste a darme una parte de tus ganancias en nuestro pequeño grupo, si las usaba para responder algunas preguntas que teníamos.”
“Recuerdo.”
“Hablaré con los demás sobre esto, pronto, pero ya que tú fuiste el que más pagó, pensé que era correcto que primero lo compartiera contigo.” Abrió un cajón y sacó un archivo. Ella lo empujó sobre el escritorio. “Esto es lo que he encontrado, hasta ahora.”
Él abrió el archivo. La primera página era una imagen, de alta resolución, de una 'u' estilizada, o una 'c' girada noventa grados en el sentido contrario a las agujas del reloj. Tocó su brazo, donde un tatuaje idéntico a la imagen lo marcaba.
“Sea quien sea”, explicó Faultline, “Ya sea una o varias personas, es muy, muy bueno para cubrir sus huellas.”
Pasó las páginas. El siguiente conjunto de páginas eran imágenes, informes de la escena del crimen, archivos oficiales y artículos de noticias sobre varios parahumanos, cada conjunto de páginas relacionadas con uno específico. El primero era un hombre monstruo con un caparazón parecido al de un escarabajo cubriendo su cuerpo. Gregor mismo era el segundo.
“Tú y Newter, como ya sabes, no están solos. De manera constante, los parahumanos han aparecido en toda América del Norte. Amnesia retrógrada, todos marcado por el mismo tatuaje que se encuentra en varias partes de su cuerpo. Cada uno fue abandonado en un lugar apartado en un área urbana. Callejones, zanjas, tejados, debajo de puentes.”
“Sí”. Gregor pasó más páginas. Cada conjunto de páginas tenía más personas como él.
“Aquí está la cosa, sin embargo. Al principio, la mayoría eran extraños en apariencia. Hasta cuatro de cada cinco parahumanos monstruosos, si puedes disculpar el término, siguen el patrón, y ese número podría aumentar si tuviera la oportunidad de examinar o conseguir una entrevista decente con los demás. El tatuaje, la amnesia, sus primeros recuerdos es despertar en algún lugar de una ciudad extraña.”
“¿Al principio, dijiste?”, Preguntó Gregor, “¿Esto cambió?”
“Pasa a la pestaña roja.”
Encontró la pestaña roja que sobresalía y se volvió hacia esa página. Una imagen de alta calidad de una atractiva chica pelirroja.
“Ella apareció en Las Vegas. Todo el negocio de los casinos ha mordido el polvo, casi, desde que los parahumanos que pueden jugar con las probabilidades o hacer trampa comenzaron a aparecer. Pero aún hay juegos clandestinos. Ella participó en algunos, y le pusieron una recompensa a su cabeza en cuestión de días. Se está llamando a sí misma Shamrock, y yo apostaría buen dinero en el hecho de que tiene poderes que le permiten manipular probabilidades.”
“Ya veo. ¿Por qué estamos hablando de ella?”
“Siguiente página.”
Pasó la página. “Ah”
Era una imagen granulada de una cámara de vigilancia. Shamrock estaba en medio de cambiarse de ropa en lo que parecía un estacionamiento subterráneo, y, aunque parcialmente oscurecido por la correa de su sostén, el tatuaje era visible en su omoplato. Una 'u' estilizada.”
“Esa es la pieza del rompecabezas número uno. Dadas las fechas, y eres libre de mirarlas en tu propio tiempo, pasando por los primeros avistamientos, las personas que aparecen con estos tatuajes son cada vez menos monstruosas con cada año que pasa. No siempre, pero es una tendencia. Entonces, boom, encontramos a Shamrock. No hay características extrañas de que hablar.”
Dio vuelta unas páginas.
“Pieza número dos. Me temo que es uno de esos casos en que las cosas se han cubierto demasiado bien para que podamos verificarlas, pero te diré lo que escuché. Tallahassee, Florida, hace solo tres meses, circuló un rumor sobre alguien que se hacía llamar Dealer.”
“¿Qué estaba traficando?”
“Poderes.”
“Poderes”, se hizo eco de Gregor.
“Pagale una cantidad en el vecindario de treinta y cinco mil dólares, el vendedor te da algo para beber, y te unes a las filas de los héroes y villanos en la comunidad de capas. Poderes en una botella.”
“Ya veo. ¿Cómo se relaciona esto?”
“Porque una persona que afirma ser cliente hizo una publicación en un blog sobre su transacción. Está cerca del final de ese archivo. En su publicación, describió que Dealer tenía un maletín de metal lleno de frascos. Grabado en el interior de la tapa...”
“El mismo símbolo que el tatuaje”, adivinó Gregor.
Faultline asintió, “Y eso es lo que sabemos.”
“Ya veo. ¿Podemos rastrear a este individuo con el blog?”
“Él está muerto. Asesinado por dos capas sin nombre menos de un día después de que hizo la publicación.”
“Ah.”
“Lo que creo es que alguien ha descubierto cómo las personas obtienen poderes, y han hecho un negocio de ello. Pero los primeros intentos no fueron tan bien. Podría ser que, si la química es mala, las personas que beben esas cosas se vuelven como tú, como Newter, como Sybill y Scarab.”
“Entonces esta persona o personas. Crees que están experimentando. Han estado perfeccionando su trabajo y los cambios físicos se han reducido.”
“Y este Dealer era su vendedor, o más probablemente, alguien que se robó parte de su trabajo e intentó sacar provecho de él. Las personas con las que hizo negocios no se hicieron los tatuajes.”
La silla de Gregor gimió dolorosamente mientras se inclinaba hacia atrás.
“¿Qué sigue?”
“Nadie ha visto u oído hablar de este Dealer desde que el blogger fue asesinado. El Dealer está muerto o está manteniendo un bajo perfil. Entonces seguimos nuestra otra pista. Tengo investigadores privados buscando a Shamrock. Estoy pensando en concluir nuestro contrato con Coil aquí, entonces, si tenemos la suerte de que nuestros detectives la encuentren antes que los cazarrecompensas, le hacemos una visita. O puede decirnos algo, o podemos ofrecerle un puesto en el equipo.”
“O ambos”, dijo.
“En un mundo ideal”, Faultline sonrió.

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